Lunes, 19 Octubre 2020 01:07

¿Seremos conejillos de indias? - Por Agustina Sucri

Escrito por Agustina Sucri

La media sanción en diputados de un proyecto de ley expone un escenario potencialmente tenebroso, según advierte un experto. Vacunación obligatoria, componentes desconocidos, peligros inciertos e inmunidad jurídica para los laboratorios que produzcan la vacuna contra el Covid-19. Grandes intereses económicos detrás de un desarrollo que no será inocuo ni está justificado. 

El doctor Eduardo Ángel Yahbes es médico, pediatra, profesor emérito de Medicina Homeopática, premio Aguilar Giraldes 1971 de la facultad de Medicina al mejor trabajo de pediatría. Ejerce la profesión desde hace 55 años y hace prácticamente 45 que está “preocupado por el tema de las vacunas”, según contó en diálogo con La Prensa.

“Ya desde mi paso por enfermedades infecciosas es cuando noté que las vacunas no eran tan inocuas ni tan efectivas como realmente dice la propaganda”, recordó.

Consultado sobre el reciente proyecto de ley que obtuvo media sanción en Diputados y que fue girado al Senado con el objetivo de brindar inmunidad jurídica a los laboratorios productores de las vacunas contra el covid-19, Yahbes advirtió sobre los peligros que encierra esta situación. Y resaltó la gravedad de no conocer los componentes de esta potencial vacuna. Algo que pudo transmitir junto a otros miembros de Epidemiólogos Argentinos Metadisciplinarios -agrupación que integra- en una reunión mantenida con un grupo de seis senadores.

- ¿Por qué genera preocupación el proyecto de ley titulado “Ley de vacunas destinadas a generar inmunidad adquirida contra el covid-19”?

- Este es un tipo de vacuna que jamás se empleó en la especie humana. Se han hecho experimentos en animales que han sido bastante catastróficos en cuanto a los resultados, incluso con virus corona. No olvidemos que este virus, que no se ha cultivado, aparentemente tiene una similitud del 98% con el virus Sars-CoV-1 y algunos insertos aparentemente del HIV.

Se han hecho experiencias con otros virus similares y han sido bastante trágicos porque el problema es que las vacunas se aprueban por eficacia, es decir por la capacidad que tienen de hacer que el organismo produzca anticuerpos. Pero no siempre -sobre todo para los virus- los anticuerpos son beneficiosos. Hay anticuerpos que pueden ser bloqueantes del virus pero hay otros que son anticuerpos de unión, y que favorecen la reacción de enfermedad. A eso se le llama “ADE” (por sus siglas en inglés), que es la enfermedad desarrollada por anticuerpos.

La característica fundamental del Covid es el proceso inflamatorio. Tanto de algunos órganos, como del pulmón. Eso genera también coagulación intravascular y afectación de la hemoglobina. Por eso los pacientes a pesar de que pueden respirar, no pueden oxigenar. Todo este proceso se desencadena casualmente por las vacunas Sars y por eso han muerto los animales en los que se testearon.

No es el único virus que ha producido este tipo de cuadro. Por ejemplo, con la vacuna de dengue pasó lo mismo, con la vacuna del virus sincitial respiratorio también pasó lo mismo cuando en 2012 se ensayó en 35 chicos que enfermaron todos y dos murieron. Es decir que los antecedentes no son muy buenos.

Hay que tener en cuenta, por otro lado, que la vacuna del Sars ha provocado esterilidad en los animales de experimentación.

- Llama la atención que tanto en Europa como aquí en la Argentina se busque dar inmunidad legal a los laboratorios. ¿Hay antecedentes de otras vacunas que se hayan lanzado bajo estos condicionamientos?

- Sí, eso ya lo había advertido Bill Gates, que los gobiernos tenían que implementar los medios para evitar las demandas a los laboratorios. En Estados Unidos, desde 1986, hay una ley que es de reparación por efectos adversos vacunales y que a fines de 2018 ya había pagado 4.000 millones de dólares por efectos adversos. Mediante esa ley quien paga por los efectos adversos es el estado.

Según un estudio el Instituto de Salud y Acción Humana de Estados Unidos, solo el 1% de los efectos adversos se denuncian en el sistema de reporte, a pesar de que en otro estudio que ellos mismos hicieron vieron que en 1 de cada 39 vacunados había un efecto adverso de distinta naturaleza.

- ¿En nuestro país se le ha dado previamente a laboratorios esta clase de protección jurídica?

- No, en nuestro país no.

- ¿Es común que no se den a conocer los componentes de una vacuna? 

- Eso va en contra de todo principio bioético. Es una barbaridad. ¿Cómo uno se va a poner una vacuna -y más obligatoria- sin siquiera saber qué es lo que tiene? Además, nosotros sabemos que las vacunas en general -y esta en particular- tienen componentes declarados y otros componentes no declarados.

- ¿Está justificada la necesidad de una vacuna contra el Sars-CoV-2?

- No hay ninguna justificación. Porque acá a lo que hay que apuntar es a la inmunidad natural, que se consigue con una alimentación adecuada, con una higiene adecuada, saliendo al aire libre, respirando sin bozal, haciendo deportes, estando feliz, visitando a la familia. Acá lo que se ha hecho es todo al revés y estamos viendo las consecuencias.

No se pone en cuarentena a los sanos. Se confina a los enfermos y a los que tienen riesgo de enfermar. Pero los demás deben hacer su vida normal: trabajar, viajar, producir, comerciar, estudiar, ir a sus iglesias, ir a los espectáculos deportivos y culturales con los debidos cuidados. Todo eso es elemental para que la persona esté sana. Lo que va a producir este confinamiento es no solo una pobreza terrible -que eso conlleva mayor índice de enfermedad y de muerte- sino que va a producir enfermedades psiquiátricas en una proporción descomunal. 

Esto está potenciado por este terrorismo sanitario de estado y por la mayoría de los medios a los que llamo “medios nocivos de información” porque lo único que hacen es aterrar a la gente en vez de tranquilizarla. Y el miedo también es supresor de la inmunidad.

Pero no se justifica la vacunación. Esta es una epidemia de hisopados. Porque a alguien el hisopado le dio positivo, le ponen “enfermo asintomático” y lo ponen como “caso”. Es una locura porque si uno no tiene síntomas, no está enfermo.

- ¿El Estado puede disponer de nuestro cuerpo obligándonos a aplicarnos una vacuna?

- Según el Código Civil tu cuerpo no te pertenece, vos sos un ente social. Además, está la ley 27.491 de vacunación obligatoria, entonces si el Ministerio de Salud decide incorporarla al programa de vacunación, va a ser obligatoria. La diferencia es que con esta no vamos a saber de qué se trata y tampoco vamos a tener ninguna compensación de parte de los laboratorios.

El Estado tiene el derecho. Analicé un juicio que terminó en la Corte Suprema de Justicia, donde la Corte avala la vacunación compulsiva, violando derechos humanos, aduciendo que vacunarse es un “bien social” porque eso previene que otras personas se enfermen, lo cual es un fraude absoluto. Tanto los legisladores como los jueces, no tienen la menor idea. No es así, es todo lo contrario.

- Miembros de Epidemiólogos Argentinos Metadisciplinarios se reunieron el miércoles último con senadores ¿Cuál fue el objetivo de esa reunión?

- Esto se va a tratar en la cámara de senadores. Nos reunimos con seis de ellos y les estuvimos explicando la información para que supieran de qué se trata. No es una banalidad. Y ni siquiera esta es una vacuna como las que conocíamos. Es un elemento de transgénesis, que no sabemos en qué puede terminar. No tenemos idea.  Porque puede producir esterilidad, sobre todo en los varones, y también eso puede ser transitorio o permanente y hasta puede ser transmisible a la herencia.

- ¿Cuál fue la respuesta que obtuvieron de los senadores?

- Desgraciadamente, nos dijeron que ellos son minoría y que van a poder hacer muy poco. Porque la mayoría acá es automática, entonces dictamina o vota por lo que decide el Poder Ejecutivo. De todos modos, nosotros les advertimos que mucho de lo que puede producir esta vacuna está dentro de delitos. Porque están por aprobar una vacuna sin ningún estudio seguro, que no se sabe qué es lo que va a producir, no se sabe siquiera qué es lo que contiene. Son varios delitos juntos.

- Que los laboratorios pidan quedar eximidos de responsabilidad por los posibles efectos adversos ya es un dato preocupante en sí.

- No solo eso. A los voluntarios que participan en los estudios de la vacuna les han pedido que no conciban por dos años. No se han dado a conocer los protocolos de estudio de estas vacunas. Nosotros hemos pedido que nos muestren cuál es el protocolo que se firma y no nos lo han mostrado. Es un misterio. Es una vergüenza.

- ¿De modo que los senadores se mostraron resignados a la aprobación del proyecto?

- Nosotros les pedimos que traten de que no se apruebe. Y, si no, que modifiquen algunos de los artículos lo más que puedan: no permitir que se oculte lo que contiene la vacuna y tampoco se puede dar inmunidad, porque ni siquiera son empresas nacionales.

Por un lado, ellos hablan del nacionalismo, de estar contra el imperio, y resulta que estamos probando una vacuna que nos la trae el imperio británico, que es con el único que tenemos conflicto. Ellos nos traen la vacuna e incluso la probarán en nuestros soldados. Yo le pregunto ¿qué dirían los ingleses si nosotros les decimos que sacamos una vacunita y que vamos a probarla en sus soldados?

Acá, siempre lo dijo Bill Gates -que es el que aparentemente maneja todo esto- el objetivo es bajar la población mundial, entonces es probable que sea una de las intenciones.

No hay que olvidarse que hay laboratorios también quieren implantar estas vacunas con nanotecnología y ahí hay otros problemitas. Mediante esta tecnología tienen la capacidad de hacer determinaciones biométricas para ver si uno está o no vacunado y se puede controlar a distancia. Esto ya está patentado, basta con buscar en internet “wo/2020/060606”.

Y para conocer los efectos adversos de las vacunas, basta con leer los prospectos o descargarse la app “Vaccine Adverse Reactions”.

Ahí aparece todo, un resumen o el prospecto completo. Y ahí se puede ver que las vacunas no tienen estudios de seguridad: no se estudian en embarazadas, no se estudian contra placebo inerte, no se estudian para la aplicación de vacunas simultáneas, no se estudian los efectos teratogénicos, no se estudian efectos cancerígenos, ni efectos de cambios genéticos y no se estudian los cambios en la fertilidad. La mayoría de esto que menciono figura en los prospectos. Específicamente dice que no se han estudiado los efectos sobre fertilidad, cáncer y mutaciones genéticas.

- ¿Qué les dice a sus pacientes que le expresan su preocupación ante esta vacuna?

- Cuando uno se recibe de médico hace el juramento que dice “primum non nocere”, primero no hacer daño. Entonces no puedo emplear un medio preventivo que no me garantiza la seguridad de que no le va a producir efectos dañinos ni respecto de su efectividad. Esta vacuna no cumple con ninguna de las dos cosas.

- Está claro por qué debería inquietarnos la aprobación de este proyecto de ley.

- Los diputados no votaron unánimemente como lo hicieron con la ley de vacunación obligatoria, la ley 27.491, que el 100% votó a favor. Ahora hubo 11 abstenciones, ocho en contra. Pero los demás, todos votaron a favor. A mí me da la impresión de que muchos desconocían lo que se está tratando. Porque todos hablan de la vacuna como que es lo más grande que hay, para que la gente tenga ese concepto, que más que erróneo es fraudulento.

- Se sabe que hay un lobby muy poderoso detrás de esta vacuna.

- Acá hay una oligarquía financiera internacional, manejada por los bancos y financieras, y que a su vez maneja el 60% del PBI mundial porque controla también las industrias nacionales. Ahora, tras los efectos de las cuarentenas, van a comprar por muy poca plata muchas empresas más y seguramente van a llegar a un 80% del PBI mundial.

- Que el diputado Pablo Yedlin haya dicho que este tipo de cláusulas son las que nos “imponen” las farmacéuticas, como si fuera un mal necesario, es muy elocuente.

- Lo que pasa es que nosotros tenemos una clase política muy incapaz e inepta para muchos menesteres. Por ejemplo, al no haber desarrollado un sistema sanitario como la gente, y ahora dicen que colapsa. El sistema sanitario colapsa hace décadas. Tengo 55 años de médico, no me pueden engañar. Siempre colapsaba, desde que estaba haciendo la residencia.

Tenemos esa oligarquía financiera internacional que controla a través de los créditos que da y que tienen cláusulas que obligan a que se apruebe el aborto, la educación sexual integral, obligan a la vacunación, o sea que controlan a los políticos y además -como son ineptos y gastan más de lo que deben- tienen que pedir crédito y ahí quedan por supuesto comprometidos con esas cláusulas que firman.

Por otro lado, el 95% de los medios nocivos de información también dependen de esa oligarquía. Entonces ellos tienen tres patas: los medios nocivos de información, los políticos corruptos y la financiación.

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