Domingo, 24 Octubre 2021 03:10

Las claves del uso del cannabis medicinal en niños con trastornos neurológicos - Por Francisco Reyes

Escrito por Francisco Reyes

La utilización del cannabidiol es parte de un cambio de paradigma que se ve reflejado en las fortalezas científicas que robustecen su efectividad. Expertos consultados por Infobae revelan los últimos avances. 

El tema está más presente y vigente que nunca. La ciencia avanza a gran velocidad y los nuevos hallazgos permiten respaldar cada vez más el uso del cannabis medicinal en ciertas afecciones neurológicas. Incluso esta semana la justicia argentina se pronunció al respecto, cuando la Corte Suprema ordenó a una obra social cubrir un tratamiento médico con aceite de cannabis. El Máximo Tribunal hizo lugar a un amparo iniciado por los padres de un joven con epilepsia en Entre Ríos.

A 1.280 kilómetros del caso mencionado, en Jujuy, el aceite de cannabis fabricado en Jujuy llegó por primera vez a un hospital público de la provincia. El medicamento en cuestión se comenzó a entregar gratis este mes y de por vida a 50 pacientes con enfermedades neurológicas en el Hospital de la ciudad de Perico. Además, la empresa estatal Cannava anunció que, a partir de noviembre, las 160 farmacias de Jujuy venderán el producto bajo receta. Se multiplican los testimonios reales de familias de niños que se vieron beneficios en su día a día por esta terapéutica.

El uso medicinal del cannabis es parte de un cambio de paradigma que se ve reflejado en las fortalezas científicas que robustecen su efectividad. En este contexto, recientemente, en el marco del Simposio de la Liga Argentina contra la Epilepsia (LACE), importante evento que contó con la participación del doctor Orrin Devinsky, reconocido profesor de Neurología, Neurociencias, Psiquiatría y Neurocirugía de la Facultad de Medicina de New York y la doctora Helen Cross, prestigiosa médica británica presidenta de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), se abordaron los últimos avances en el uso del cannabis medicinal en pacientes con epilepsia refractaria.

Devinsky, quien afirma que se enamoró de la ciencia y de la biología cuando era un niño y pasó varios años en la universidad realizando investigaciones científicas básicas en inmunología, pero se encontró “queriendo una conexión más directa con la gente”, abrió su exposición con una contundente definición: “La ciencia es cavar profundo, encontrar evidencia, seguir buscando mejor evidencia, incluso por más que tengamos las mejores evidencias como científicos siempre debemos seguir dudando. Cuando me preguntan si está bien vacunarse contra el COVID-19, respondo ‘absolutamente sí’, ya que la preponderancia de la evidencia indica de forma contundente que el beneficio es mayor que el riesgo”.

Ahora bien, ¿cuáles son los problemas generales en el caso del uso del cannabis medicinal en los dispensarios generales? Para Devinsky, es importante que haya uniformidad en la formulación y la calidad de estos productos, y esto está reglamentado en muchos estados de los Estados Unidos. “Yo soy médico prescriptor en Nueva York y Nueva Jersey, donde creo que hay buenos procedimientos de monitoreo”, aseveró.

A pesar de los mecanismos aceitados de control, Devinsky enumeró una serie de desafíos a los que se enfrentan en su país: el personal de las farmacias, -donde quizá reine un nivel de educación secundaria con muy poco conocimiento científico o médico- puede influir en la elección que haga el paciente del producto o de la dosis; dudas en relación a la formulación y calidad consistentes de los productos; los profesionales que creen que tienen todas las respuestas; las consecuencias no deseadas de la ley que establece su legalidad y el temor a que los sesgos entre aquellos que siguen el tema se estén reforzando”.

Entre sus conclusiones, el neurólogo resaltó: “El tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD) claramente tienen efectos anticonvulsivos en modelos animales; con respecto a los datos comprobados en estudios aleatorizados sabemos que el CBD reduce las crisis convulsivas y de caída de convulsiones; el CBD reduce las convulsiones en los síndromes de Dravet, Lennox-Gastaut y esclerosis tuberosa; no hay eficacia de CBD o CBDV para la epilepsia focal excepto en TSC; se necesitan más datos para otras epilepsias: epilepsias genéticas generalizadas, otras epilepsias raras; se necesita conocer más sobre la seguridad y eficacia en THC y por último se necesitan más datos sobre el consumo lego de CBD y THC, por ejemplo en el embarazo y en niños pequeños”.

El CBD o cannabidiol es uno de los 113 cannabinoides que se encuentran en el cannabis, siendo el principal componente de la planta en las variedades de cáñamo, mientras que el THC o tetrahidrocannabinol, también conocido como delta-9-tetrahidrocannabinol, es el principal constituyente psicoactivo del cannabis. Lo aislaron por primera vez en 1964 Habib Edery, Yechiel Gaoni y Raphael Mechoulam, del Instituto Weizmann de Ciencias, en Rejovot, Israel.

Judith Helen Cross, médica británica, presidenta del departamento de Epilepsia Infantil del Príncipe de Gales y consultora honoraria en neurología pediátrica en Great Ormond Street Hospital for Children NHS Foundation Trust, se refirió en el simposio de LACE a las evidencias científicas que se tienen del uso de los cannabinoides.

“El cannabidiol no es una sustancia controlada en muchos países. Varias empresas producen y distribuyen productos basados en cannabidiol, obtenidos de inflorescencias, de variedades de cáñamo industrial. No es obligatorio hacer controles analíticos, no hay una protección legal, ni garantía acerca de su calidad y composición ni obligatoriedad de hacer ensayos o de establecer un marco regulatorio básico para su prescripción”. evaluó Cross.

“Y hay muchos productos de venta libre por Internet, que se ofrecen como suplementos dietarios, con menos de 0,2% de THC o aceites enriquecidos con cannabidiol. Por este motivo hay una gran variabilidad en cuanto a la calidad e inocuidad de cada producto y falta etiquetado con información clara en el mercado”, alertó.

En relación a su uso en niños, la experta -quien es una de las exponentes que más saben del cannabis medicinal en el mundo- advirtió que “sabemos que en los niños que se inician tempranamente en el uso de cannabis en contraposición con los que lo usan tardíamente -aquellos que se inician en su uso antes/después de los 15 años-, hay un deterioro de la función neurocognitiva, más errores perseverativos y bajo desempeño en el reconocimiento facial”.

A modo de conclusión, aseveró: “No hay duda, sin embargo, que los productos medicinales a base de cannabinoides tienen un lugar en el futuro, pero depende de cómo se los defina y cómo se los utilice; no son la panacea en este momento en particular, deben utilizarse y monitorearse formulaciones apropiadas y no hay una evidencia actual de la necesidad de THC además del cannabidiol (CBD) y hay un importante interrogante respecto de su inocuidad y el efecto que pueda tener en el desarrollo cerebral, por lo cual no hay duda que necesitamos seguir haciendo más estudios”.

La mirada local

En Argentina, uno de los expertos y referentes del uso del cannabidiol en epilepsia refractaria en la infancia es el doctor Santiago Flesler. Pediatra, neurólogo infantil y especialista en epilepsia y epilepsia refractaria (MN 110.278), es director médico de CINNES (Centro Integral de Neurología Infantil, Epilepsia y Sueño) y tesorero de la Liga Argentina Contra la Epilepsia (LACE). Se formó en el Hospital Garrahan de Buenos Aires, Argentina; en Nueva York, Estados Unidos y en Verona, Italia.

Consultado por Infobae en relación a los últimos avances en el uso del cannabis medicinal en niños, Flesler puntualizó: “Se conocen más de 100 subtipos de cannabinoides, entre ellos el cannabidiol (CBD), el de mayor efecto antiepiléptico. En este marco, las recomendaciones actuales apuntan al uso temprano en ciertos síndromes epilépticos tales como el Síndrome de Lennox-Gastaut y el síndrome de Dravet, donde demostró alta efectividad en término de control de crisis epilépticas y seguridad, es decir pocos efectos adversos severos”.

“Cuando la causa de la epilepsia refractaria es el Complejo Esclerosis Tuberosa, también es muy efectivo su uso. En algunos pacientes se observa además de mejoría en el número de convulsiones, mejoría en la conducta, cognición y sueño”, agregó.

Los cannabinoides son una clase de medicamentos que son cada vez más reconocidos por las directrices nacionales y mundiales como posibles opciones de tratamiento para una variedad de afecciones

Según lo explicado por el prestigioso neurólogo infantil, en la actualidad se conocen múltiples mecanismos de acción por el cual el CBD genera su efecto antiepiléptico, inmunomodulador, ansiolítico, pudiendo además potenciar la acción de otros fármacos antiepilépticos cuando es adecuadamente combinado.

“La indicación en la población pediátrica debe ser realizada por un neurólogo especialista en epilepsia. Es una medicación muy segura, en donde algunos de los efectos adversos leves pueden ser: somnolencia, diarrea y disminución del apetito”, precisó Flesler y concluyó: “En la actualidad existen diversas líneas de trabajo en búsqueda de nuevas indicaciones: otras epilepsias refractarias, Trastorno del Espectro Autista”.

Las recomendaciones actuales apuntan al uso temprano en ciertos síndromes epilépticos tales como el Síndrome de Lennox-Gastaut y el síndrome de Dravet

En diálogo con Infobae, la doctora María del Carmen García (MN 96280), neuróloga Coordinadora Sección Epilepsia Hospital Italiano y presidenta Liga Argentina contra la Epilepsia (LACE), explicó: “Cómo neuróloga de adultos, considero que el cannabis nos ha sumado una herramienta importante en el tratamiento de nuestros pacientes, especialmente en aquellos con epilepsia refractaria, que son los más difíciles de manejar en el día a día”.

“Al momento, yo lo vengo utilizando hace ya un par de años y debo reconocer que nos ha demostrado ser eficaz especialmente en aquellos pacientes adultos en el contexto de encefalopatías epilépticas como los ya bien conocidos síndromes de Lennox-Gastaut, que son los que más frecuentemente vemos en adultos, dado que por ejemplo Dravet quedan en manos de neuropediatras o por su calidad de vida fallecen antes”, añadió.

En relación a su eficacia en las epilepsias focales, determinó: “Si bien estas patologías son las más frecuentes en adultos, el cannabis medicinal tiene cierta eficacia aunque no pareciera ser tan contundente como en las encefalopatías epilépticas, pero es donde menos ha sido estudiada, especialmente con trabajos más de Fase III, necesitamos indagar y recopilar más información en ese punto, generar protocolos de trabajo para poder evaluar bien este punto”.

“Me parece muy importante y es un tema que surgió del último y reciente simposio de nuestro último congreso de la Liga Argentina contra la Epilepsia es la importancia de trabajar con productos de calidad, es decir aquellos que nos permitan saber qué concentración de cannabidiol tenemos, cuál es la relación del cannabidiol y THC y sepamos que están fabricados con buenas prácticas de manufactura, para evitar que haya algún contaminante, algún producto tóxico que pueda estar interfiriendo no solo con la eficacia sino también con la tolerancia de este tratamiento”, precisó.

La experta manifestó también a Infobae que rescata lo mencionado por el doctor Devinsky, donde dice que los autocultivos no están mal para aquellas patologías donde uno puede no tener todavía evidencia, pero hay que saber que estos productos no tienen la calidad necesaria o por lo menos no tienen la determinación necesaria de sus componentes que necesitamos para poder utilizarlos, por lo que siempre son preferibles aquellos productos farmacéuticos que sean autorizados por las distintas entidades o agencias gubernamentales que están dedicadas a este tema como sucede en el caso de la Argentina con la ANMAT.

Un estudio pionero

“La realidad es que el cannabidiol nunca fue mal visto. Lo que sucedió en ese sentido fue que porque los profesionales del campo de la ciencia y la medicina nos manejamos dentro de un aspecto académico que respetamos mucho, queremos tener evidencias, experiencias y utilizar tratamientos de acuerdo a lo que la medicina indica. Eso pasa con todos los fármacos nuevos. Cuando se demuestra la efectividad y la seguridad se va ganando terreno y avanzando sobre otras posibilidades. A partir de una decisión muy clara de la ANMAT y de un largo recorrido a partir de esta indicación, el CBD ha ganado espacio en la medicina”, sostuvo en julio a este medio Roberto Caraballo, jefe del servicio de Neurología del Hospital Garrahan e investigador principal del ensayo.

Caraballo integra el staff del Hospital de pediatría Juan Pedro Garrahan desde que abrió sus puertas, allá por agosto de 1987. Con orgullo recuerda haberse formado en la especialidad en el prestigioso Hospital Pedro de Elizalde, ex Casa Cuna, y hoy se encuentra al frente de un desafío que es un hito en su profesión: lidera una investigación científica sobre el uso del cannabis medicinal en el tratamiento de la epilepsia de difícil control o refractaria.

“Después de todo lo acontecido públicamente con el uso del cannabis medicinal, era necesario hacer algo para dar una respuesta seria a toda la sociedad”, manifestó el experto allá por 2019 en referencia a las manifestaciones públicas, pedidos ante las autoridades y reclamos hechos por las familias de chicos que padecen enfermedades neurológicas y que necesitan tener acceso al aceite de cannabis.

La Ley 27.350, de Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus Derivados, que se sancionó en marzo de 2017, dio el marco legal imprescindible para que en el Hospital Garrahan se pusiera en marcha una investigación que contó con todas las aprobaciones oficiales.

La sanción de la ley y su reglamentación agilizó los tiempos e hizo realidad la puesta en marcha del estudio, que fue aprobado por el Comité de Docencia e Investigación del hospital, por el Ministerio de Salud (hoy Secretaría) y por la ANMAT, que también brindó su aval. Así las cosas, en octubre de 2018 el Servicio de Neurología del Garrahan accionó la primera fase del estudio: el reclutamiento de pacientes en el ámbito de Capital Federal y la administración de primeras dosis del medicamento.

Luego de un año de intenso trabajo, los investigadores publicaron los resultados del estudio sobre 50 pacientes y develaron que tasa de respuesta global a la medicación era altamente satisfactoria. De los 49 pacientes con seguimiento suficiente, 39, es decir el 80%, tuvieron una respuesta positiva con reducción en el número de crisis. El promedio grupal inicial de 959 crisis por mes (unas 30 diarias) disminuyó a 381 crisis mensuales (13 por día), lo que equivale a una reducción del 60%.

“Los resultados de ese estudio nos dieron la confirmación de las evidencias que ya existían en la literatura científica y autoridad en el manejo del tratamiento en este tipo de pacientes. Para el país, fue importante tener un aval a nivel nacional que confirmara que el CBD es una alternativa válida en el tratamiento de las epilepsias farmacorresistentes.

En este momento, el Ministerio de Salud ha adquirido un producto nacional aprobado y registrado que está disponible en las farmacias del país. Además, se incorporó un stock de medicación para favorecer el uso a nivel público. Desde el Hospital nos encontramos trabajando en una segunda investigación para fortalecer los resultados del primer estudio ya publicado, ya que se evaluará el tratamiento en pacientes a largo plazo”, aseveró Caraballo.

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