Miércoles, 27 Diciembre 2023 19:13

¿Economista, abogados y políticos como expertos en salud y terapeutas de una sociedad enferma?  Médicos abstenerse – Por Guillermo Javier Nogueira

Mi resistencia ante el pedido de escribir una nota sobre el DNU desregulando un aspecto empresarial de la salud que ya abordara en una nota anterior de Notiar (Cuándo se jodió la medicina de fecha…) sucumbió ante la lamentable información vertida en dos entrevistas difundidas en dos medios diferentes, una  a nuestro nuevo presidente y la otra   a un conspicuo empresario y dirigente de la medicina prepaga.

Reapareció mi abuela con su expresión “vuelta la burra al trigo” que no significaba otra cosa que la reiteración de en error o de algo inconveniente. Lo decía para aleccionarme. Surgía de su fastidio, quizás irritación ante la persistencia en algo negativo, inútil y a veces peligroso.

En otros ámbitos  más académicos la expresión era “no aprenden nunca”. Sentí y siento lo mismo. Pienso, luego existo, por eso  no puedo evitar escribir esta nota, tratando que no sea un volver al trigo, sino evidencia de viejos y renovados aprendizajes.

En la entrevista al presidente creí ver coherencia con sus ideas economicistas, pero obstinación en aplicarlas contra viento y marea en cualquier ámbito. La gente lo valora porque largos años de un relato falaz e incoherente con magros resultados, hace de lo opuesto una virtud sin matices. Como político, sabe además  que por la naturaleza de los cambios propuestos, es  ahora o nunca, cuando el derrotado está debilitado, confundido por no poder pensar bien las causas de su derrota.

La sorpresa, la manipulación, el no dejar pensar, el colocar ante disyuntivas perdedoras o sin salida, son estrategias válidas en ese ámbito.  La reflexión, el reconocimiento del otro como sujeto que también puede tener razón y el debate constructivo de acuerdos con correcciones apropiadas, no abundan. Lo que sí abunda es el funcionamiento en espejo con la devolución simétrica de “gentilezas”.

En el caso del empresario representante de lo que no debería ser ni una empresa ni un negocio, coherentemente con esa posición justifica y elogia la decisión gubernamental. Remite el fenomenal ajuste tarifario  “los otros” gobernantes anteriores con todos los cuales coqueteó y negoció, proveedores, sindicatos y todo aquello que figura en su rubro costos.

Con  mentalidad de  asegurador, ante un incremento de los  mismos tiende a disminuir las coberturas y  aumentar las tarifas. Todo para mantener sus beneficios (ganancias). Otra estrategia es derivar a otros  prestadores disimulando lo que realmente son: intermediarios. En algunos casos como en el suyo, ser también prestador directo, lo puso contra las cuerdas en la pandemia y en la debacle económica actual.

Me parece muy demostrativo de los intereses que defiende la energía con que defendió el incremento del costo para los usuarios asumiendo la defensa corporativa de la entidad que agrupa a las empresas prestadoras, de la cual es directivo, en tanto que descargó la compensación económica para los prestadores directos (personal de salud e instituciones) en cada prestador individualmente.

Fue impreciso y evasivo cuando se le preguntó concretamente sobre estos últimos y ni que hablar de los que son razón de su existencia: seres humanos desvalidos o potencialmente desvalidos. De paso aprovecha el retiro de la protección a sus competidores posibles. La evolución cultural nos llevó a la existencia de  estados que arbitran y se supone proveen al bien común (no siempre)  estableciendo un valor de intercambio que reemplazó al trueque.

El dinero, uno de cuyos billetes más conocidos no casualmente  dice “en Dios confiamos” se convierte en la sociedad mercantilista en el valor de todas las cosas; lo hace incluyendo cada vez más cosas y convirtiendo en cosas/mercancías valores y los seres humanos mismos.

El problema surge cuando se ignora que el hombre es un animal muy peculiar que se “humaniza” teniendo conductas surgidas de aprendizajes constantes y reiterados con los cuales configura todo lo que puede percibir y a su vez es configurado incluyendo  las cosas y el dinero. Enorme proceso de abstracción que está sustentado en su biología animal y especialmente en el sistema nervioso como parte de un cuerpo que lo sostiene y a través del cual se expresa y actúa. La biología le impone determinantes inescapables como mantenerse vivo y reproducirse.

Entre los primeros figuran  el miedo y el hambre, en el segundo el sexo. Al vivir y experienciar, se generan asociaciones muy complejas que se plasman en conductas tendientes a lograr esos fines. Vemos así como alimentarse  pasa a ser apetito que lleva al desarrollo de maneras cada vez más complejas y eficientes de satisfacerlo: la acumulación más allá de las necesidades inmediatas.

Creo que  la codicia es lo mismo pero en un nivel aún más abstracto aunque con los mismos fines: acumular aquello que en general  posibilite tener para subsistir: poder y dinero en un vínculo recíproco. Cuanto más poseamos nos parecerá mejor ya que nos sentiremos más seguros. Dado su imperativo biológico de raíz hace que el egoísmo, el individualismo y una moral peculiar sean preponderantes Existe también un miedo primordial a lo desconocida y de allí a la muerte.

La vida en sociedad trata de canalizar y armonizar estas pulsiones poderosas aprovechando otras tendencias menos conocidas en sus raíces como la empatía y el altruismo junto con la filiación. Los encargados de esta difícil tarea han sido los sacerdotes o equivalentes con las religiones y la idea de un Dios creador, los políticos como creadores de reglas surgidas de la moral individual, plasmadas en las éticas de cada cultura, sociedad y época. Más recientemente la ciencia y dentro de ella los médicos, en realidad biólogos de los humanos, que con esfuerzo pueden reconocer la existencia de algo más allá de la biología en la génesis de las conductas.

Los psiquiatras y los psicoanalistas, junto con el resto de los humanistas han hecho aportes fundamentales. No obstante es más lo que se ignora que lo que se sabe. Desgraciadamente todos estos actores muchas veces son ignorantes de lo que se ignora y así surgen los falsos profetas y los supuestos iluminados que nos tratan de conducir.

Sorprende por lo tanto que algunos economistas digan fundadamente, pero sean poco escuchados, que la economía tiene más de psicología que de  matemáticas, en tanto que otros ,como nuestro presidente, valoran más curvas, porcentajes y cálculos matemáticos para explicar aciertos y errores humanos. Deshumaniza así nuestras conductas que precisamente por ser humanas tienen aspectos y partes impredecibles y cambiantes sin causa aparente: lo inconsciente. Finalmente sorprende también ver que aquellos que desde la política o desde los estrados, habitualmente hombres de leyes, discuten culpas, penas y castigos a veces sin ponerse de acuerdo.

Se disculpan con la muletilla que una mitad de la biblioteca dice una cosa y la otra lo contrario Ningún científico, mucho menos un físico o un matemático osaría decir lo mismo. A los sumo aventuraría una hipótesis a poner a prueba. Los artistas son los más cercanos a la realidad y la verdad pues pueden dejar aflorar lo inconsciente e inefable a través de otros lenguajes. Quino en un dibujo que representa un estrado judicial con un reo, un juez y en dos secuencias un abogado obviamente acusador y luego otro defensor.

El juez se retira y cavila asediado por las dudas y consulta a la justicia,  Sra. De los ojos vendados, que en otro cuarto revolea una moneda….Por todo esto creo que es inútil discutir el DNU desde una mirada legal o economicista, ya que solo contempla la salud ya sea de los  que la poseen, los que la perdieron o temen perderla y todos aquellos dedicados a atender esa necesidad humana, como un problema económico, financiero, político, legal,  de mercados y corrupciones diversas con codicias igualmente diversas.

Recurro para finalizar a mis grandes maestros que recomiendo leer. Son co-autores de un hermoso libro que temo pasó desapercibido por falta de “marketing” mediático como es habitual hoy en día. : ¿por qué ser médico hoy? Ediciones del Zorzal 2009. Sigue vigente. En él Pedro Cahn señala: No hay un médico “talle único”, es un ser humano y como tal un ser social. La práctica en una atmósfera poco amigable u hostil. Sistema ineficiente, expulsivo, poco amigable para el paciente.

El médico de prepaga u obra social, obligado a trabajar a destajo por la degradante remuneración que recibe.  Alberto Agrest: Hoy la medicina asistencial es una industria que produce recursos para combatir enfermedades, pero sobre todo riesgos y los vende como seguros de salud. Los médicos hemos pasado a ser concesionarios de esa industria.

Por mi experiencia de 50 años de práctica, la lectura de este libro confirmó mis sentimientos y reflexiones que me llevaron a jubilarme. La medicina se me había convertido en un trabajo rutinario y oficinesco llenando papeles y lidiando con auditores, obras sociales, prepagas y coberturas de todo tipo, directores y directorios, entidades tales como Círculos, Colegio y Caja Previsional que me fueron llevando a que cada vez tuviera que emplear más tiempo en esos menesteres que el que podía dedicarle a mis pacientes.

En muchos casos era para defender sus intereses y necesidades, a veces en contra de los míos. Mi trabajo 10 años en dos países y culturas diferentes me confirmaros que el problema era nuestro y que al monstruo lo creamos y dejamos crecer en casa.

Por todo esto considero un craso error, no ingenuo,  concentrarse en un DNU que mira solo a un aspecto económico y un conflicto de intereses relacionados, no a la verdadera matriz de un problema científico y socio cultural a la vez.

“No ser cómplices por omisión frente al sufrimiento y la injusticia. El primer paso para defender la salud es amar la vida. Y para ello la vida debe ser buena para todos” Pedro Cahn

Médico. Licenciado en Psicología

Autor de El niño problema y La era del neuroTodo

Mar del Plata 27/12/23   

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