Lunes, 28 Diciembre 2020 02:51

Inclusión Digital y Desarrollo Humano en la Argentina - Por Mariana Badeni

Escrito por Mariana Badeni

Un reciente informe realizado por el PNUD muestra las potencialidades y brechas existentes en el acceso a tecnologías digitales en el país. También analiza el impacto que ha tenido en el trabajo, la educación, y las herramientas de pago y financiación. 

La irrupción del Covid19, a través del cierre físico y masivo de escuelas y lugares de trabajo a nivel mundial, ha profundizado su relevancia en la configuración del mundo actual. En este marco, el PNUD difundió el informe "Argentina: Inclusión digital y desarrollo humano" que explora las potencialidades y brechas existentes en el acceso a tecnologías digitales en Argentina en tres ámbitos clave de su desarrollo: el trabajo, la educación, y las herramientas de pago y financiación.

Respecto a la inclusión digital en el trabajo, un tercio del total de las y los trabajadores en la Argentina realizan tareas compatibles con el teletrabajo. A esto se le agrega lo referido a la compatibilidad para realizar teletrabajo en el total de los trabajadores en Argentina.

“La gente que tiene más educación en general se desempeña en actividades con una mayor proporción que tienen una compatibilidad en el uso de las nuevas tecnologías, sobre todo las tics, mientras que aquellos con menor educación y que se concentran en trabajos con baja calificación tiene posibilidades más bajas de realizar tareas compatibles con las nuevas tecnologías digitales”, dijo a La Prensa la investigadora Gabriela Catterberg que junto a María Laura Alzua estuvieron a cargo de la realización del informe.

Así, el texto sostiene que los trabajadores que desempeñan tareas compatibles con el trabajo remoto, en relación a los trabajadores que no realizan tareas compatibles, tienen más años de educación formal, en su mayoría están en situación de formalidad, trabajan en una menor proporción por cuenta propia y tienen un mayor ingreso.

Por otra parte, el informe realiza una comparación por género, entre quienes realizan actividades compatibles se presenta una paridad, si bien entre quienes no realizan actividades compatibles, hay una mayor proporción de hombres.

Entre quienes realizan actividades compatibles con el teletrabajo se detectó que un 51% son mujeres y 49% son hombres que la edad promedio es de 42 años. Además, cuenta con 14,8 promedio de años de educación y tiene un ingreso promedio de $28.000. El 11% trabaja por cuenta propia mientras que el 22% en situación de informalidad.

Por el otro lado, quienes no realizan actividades compatibles con el teletrabajo presentan un panorama distinto al anterior. El 43% son mujeres y 57% son hombres y la edad promedio es de 41 años. A esto se le agrega que cuentan con un 10,8 promedio de años de educación y un ingreso promedio de $15.000. El 25% trabaja por cuenta propia mientras que el 54% en situación de informalidad.

Actividades

Con respecto a las ramas de actividad presentan mayor compatibilidad con el teletrabajo se pudo vislumbrar una gran heterogeneidad, que se hace aún más evidente cuándo se analiza conjuntamente con la proporción de mujeres en cada rama. Sectores altamente feminizados, como el de actividades domésticas y el de salud, muestran pocas tareas compatibles, mientras que otros, como la enseñanza, muestran una mayor proporción de puestos con compatibilidad.

Un punto interesante del informe se refiere a los empleados estatales. Según el análisis este sector tiene una menor cantidad de empleos compatibles que aquellos que trabajan en el sector privado. Asimismo, el sector privado presenta una mayor proporción de mujeres que podrían teletrabajar.

“En casi mil ocupaciones que se evaluaron se identifica si hay compatibilidad o no en las actividades específicas. En relación al Estado, por un lado, el sector estatal es mucho más pequeño que el privado, donde hay una mayor heterogeneidad porque hay muchos más empleados de distintas ramas de actividad, en que algunas tienen mayor o menor compatibilidad”, destacó Catterberg.

Feminización

Con respecto a la compatibilidad para realizar teletrabajo por rama de actividad y grado de feminización, el área de la enseñanza alcanza el nivel más alto. Luego le sigue información y comunicación; profesionales, científicas y técnicas; y financieras y seguros. Entre las últimas se encuentran actividades en los hogares; construcción; y transporte y almacenamiento.

Por otra parte, el informe analiza también el grado de feminización según cada rama de actividad. En la de enseñanza, salud humana y servicios sociales y actividades de los hogares se nota más la participación de las mujeres mientras que en la construcción, suministro de gas y electricidad los hombres se destacan.

Inclusión Digital

El estudio también evalúa el nivel de acceso a herramientas digitales para el aprendizaje de las y los estudiantes en la Argentina. Así se detecta que la proporción de estudiantes con al menos un celular con internet en el hogar en el país es alta en relación a otros países de América Latina, incluso considerando la brecha entre los hogares con menores y mayores ingresos.

Si bien la alta cobertura de celulares es importante porque parte potencialmente de una alta base para diseminar contenidos virtuales, en general los teléfonos celulares son utilizados por los adultos, con otros fines, o compartidos entre varios hermanos/as, limitando los contenidos que pueden ser distribuidos por este medio.

En contraposición, la cobertura de computadoras y tabletas entre las y los estudiantes en los hogares con ingresos más bajos es aún muy reducida. Es fundamental que esta cobertura se aumente para complementar la vuelta a la educación presencial con actividades que sirvan de apoyo a los grupos más lastimados por la interrupción de la presencialidad, en especial a la población en riesgo de abandono.

Financiera

Por último, el estudio analiza el nivel de cobertura y utilización de servicios financieros digitales en el país. Según los datos recopilados, Argentina tiene un nivel de bancarización que se ubica por debajo de países de ingresos medios, como Chile, Brasil, Sudáfrica e India.

La contracara de la baja bancarización, en el marco de la creciente oferta de instrumentos de pagos y productos financieros digitales acelerados por la crisis del Covid19, es un potencial de alto crecimiento. Una herramienta clave para su efectivización es la alta cobertura de teléfonos celulares, por encima de los países de la OCDE, que posibilitará un incremento significativo en el número de usuarios/as de servicios de pagos y financieros digitales en el país.

Sobre este punto, el informe apunta ciertas reflexiones como oportunidades para desarrollar y mejorar este aspecto. Así, establece que la crisis generada por el Covid19 representa una oportunidad para facilitar a partir de ahora un acceso más fluido a los servicios digitales financieros. Estos son los costos, por ejemplo, de las billeteras virtuales que en los países en desarrollo son gratuitas, pero que poseen generalmente servicios asociados y comisiones ocultas que generan cargos financieros que desalientan el uso.

También recalca el mejoramiento en la operatoria, en particular para grupos como adultos mayores -para quienes es más difícil el acceso a la tecnología.

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