Domingo, 30 Enero 2022 00:57

"Argentina es valorada por sus talentos tecnológicos'' - Por Gustavo García

Escrito por Gustavo García

El sector representa el 22% del PBI y continuará avanzando en los próximos años. Existen 6.000 empresas de tecnología en el país. El empleo se duplicará en una década. Genera el 8% de las exportaciones totales.

"Hay que cuidar esta industria", asegura Joan Cwaik. "Argentina tiene una oportunidad única si puede reconocer el talento vinculado a las criptomonedas'', asegura Joan Cwaik, divulgador tecnológico.

Tan golpeado está el argentino promedio, tan brutal es la desazón en el terreno económico, que le cuesta creer cuando se presentan ante sus ojos los datos del sector tecnológico. Este país atornillado a la producción de materias primas tiene en el vector tech una rama que le ha nacido y crece, casi contra todos los pronósticos.

La expresión se asocia a la incredulidad cuando leemos que el sector tecnológico representa el 22% del PBI y para el 2025 ese porcentaje podría escalar al 25%. O que existen 6.000 empresas que conforman este universo, donde en una década se duplicarían los puestos de trabajo.

¿Hay una puerta al futuro aquí para este país castigado por todos los flancos?

Parece que sí. Al menos eso es lo que cuenta Joan Cwaik, divulgador tecnológico, MBA de la Universidad Austral y autor de los libros El dilema humano y 7R Las siete revoluciones tecnológicas que transformarán nuestra vida. ``Me dedico a investigar sobre los cambios sociales y económicos que se producen a partir de las tecnologías emergentes'', dice a manera de presentación. Y queda claro que se trata del hombre correcto para explicar este fenómeno global del que la Argentina también forma parte.

-¿La pandemia vino a acelerar el proceso de la tecnología disruptiva y el cambio de paradigmas?

-La pandemia nos arrasó como un tsunami. No sabíamos que iba a generar cambios muy grandes en estructuras muy profundas. Para todos nosotros es cómodo no cambiar, pero la pandemia fue un balde de agua fría que nos obligó a cambiar. Y una de las enseñanzas que dejó fue el rol de la tecnología de forma transversal en nuestra vida cotidiana.

-Internet del Todo, el desarrollo del 5G, ¿es una puerta que se abre hacia otro universo? ¿Ya nos está cambiando la vida?

-Hoy en día con el 5G, Machine Learning, Big Data, tecnología cripto, parecería como que todas las semanas tenemos un gran avance tecnológico que nos va a cambiar drásticamente nuestra vida cotidiana. Una particularidad de esto en el siglo XXI es que el ritmo y el dinamismo que tiene el mundo de la tecnología nunca antes fue visto. Entonces, otra vez, son algunos fenómenos que sin lugar a dudas están generando cambios muy importantes. Si hablamos del 5G y pensamos en todas las tendencias que lo acompañan, porque el 5G sería de alguna forma una evolución de infraestructura. Pero sobre esto están las tendencias.

El tema es ver cómo nos impacta como humanos y cómo podemos convivir. Porque hoy lo que termina pasando es que hay tecnologías que realizan de manera mucho más eficiente tareas que antes realizaban los humanos. Entonces creo que estos fenómenos, como las ciudades inteligentes, sin lugar a dudas generan cambios abruptos en la vida cotidiana. También hay que recordar que como seres humanos tenemos una resistencia a los cambios y eso es normal. Nadie sabe qué va a terminar pasando.

-La historia de la humanidad va de la mano del avance tecnológico desde siempre, inventos que han ido facilitando nuestra vida y regenerando también el concepto de empleo. ¿Esta tecnología digital crea más miedo en la gente?

-Creo que el miedo que tenemos es el miedo a los cambios. Para nosotros nunca es cómodo cambiar, dejar la zona de confort. Y además nos obliga a reconfigurarnos, a reinventarnos constantemente. Hoy el mundo de la tecnología nos obliga a estar actualizados como individuos, como empresarios o como emprendedores. Hoy hay más tecnología de la que podemos asimilar como especie. La tecnología evoluciona en forma exponencial y nosotros como especie evolucionamos en forma lineal.

-Escuchando tus conferencias y leyendo lo que escribís uno llega a la conclusión de que la idea está centrada en que los cambios tecnológicos en el mundo del trabajo no son necesariamente expulsivos. ¿El empleo se regenera?

-Soy optimista porque si vemos la historia de la especie, en todas estas evoluciones lo que termina pasando es que la generación de empleo que se crea es mayor a la del empleo que se ve obligado a reconvertirse. Lo que pasa es que en esta cuarta revolución industrial que estamos viviendo, y que aún no fue establecida oficialmente, los tiempos son mucho más dinámicos.

A veces doy el ejemplo de cuando se inventó la imprenta. A los dramaturgos no les gustaba que se multipliquen sus obras de forma masiva porque pensaban que iban a quedar desempleados. Una máquina de tipos móviles iba a replicar su trabajo. Podemos pensar en cualquier industria.

Enfocamos las criptos y algunos piensan: ¿Cómo criptos, si yo tengo mi banco de siempre? Creo que la evolución que estamos viendo en materia tecnológica genera una prosperidad muy grande. Vamos a un mundo híbrido donde la inteligencia artificial es mejor que nosotros en muchos casos, pero nunca lo va a hacer como el ser humano. Una máquina hoy en día es capaz de traducir al instante un lenguaje, pero no es lo mismo que comprender un lenguaje. Que un dispositivo sepa leer o detectar un rostro no quiere decir que sepa comprender ese rostro en un determinado contexto. No podemos negar los inventos o avances tecnológicos bajo ningún aspecto y la tecnología puede hallar soluciones a problemas específicos con velocidades que los humanos no pueden alcanzar.

EMPRENDER

-¿Quién es la punta de lanza en el avance tecnológico en materia de inversión?

-La punta de lanza, si analizamos cualquier tecnología disruptiva en nuestra vida, como internet, se generó con fines bélicos y de la mano del Estado. Hoy en día la gran mayoría de las innovaciones se producen en el ámbito privado. Tenemos que recordar la tecnología monetaria o lo que ya conocemos como obsolescencia programada o los ciclos del capitalismo.

El Estado viene tratando de acompañar estos cambios como puede. Cuando cursaba mi carrera de grado, en el año 2008, estaba en pleno debate la nueva Ley de Medios. Uno ve hoy la nueva vieja ley y prácticamente no está regulada la actividad en internet, y estamos en el 2022.

El Estado, sobre todo en Argentina, está abocado a resolver la coyuntura. Muchas veces se ofrecen señales débiles. Son señales que están ahí, las vemos a veces y otras no, pero no tenemos en claro si van a transformar el mundo. En 2021 una de las cosas que más se conversaron fue esto de la economía del conocimiento, que se debatió en todos lados. Tenemos que recordar hoy que estamos hablando de cosas que pueden modificar el rumbo del país.

-Cuando se habla de tecnología pareciera que nos movemos en un terreno aséptico, desprovisto de intereses. Y hay también una cuestión vinculada a la geopolítica con el tendido de la red 5G por parte de China. ¿Cómo juega todo esto? ¿Puede frenar el desarrollo tecnológico?

-La geopolítica hoy en día es crucial en ese sentido. A mí siempre me gusta citar el concepto que usa Santiago Siri para describir dónde estamos viviendo: una dimensión de la tierra, donde están los intereses políticos tal como los conocemos, y la dimensión híbrida gobernada por seis grandes o hipermegas corporaciones.

Tal vez el sueño más grande de ellos es que la geopolítica no exista, que no haya más fronteras. Hoy en día el poder se disputa entre tres jugadores: los Estados que controlan nuestros cuerpos físicamente; los que controlan la información, que son las grandes compañías tecnológicas; y los individuos, que estamos cada vez más empoderados. La gran pregunta es quién tiene el poder en el mundo de hoy.

-Pareciera haber un retroceso violento al siglo XX cuando vemos el problema concreto que se ha generado en materia de logística tras el Covid. Por ejemplo, en la concentración de la fabricación de microchips y sus dificultades para abastecer la demanda, lo cual retrasó a la industria.  ¿Esto pone en jaque a la tecnología?

-Lo que también proponen las tecnologías emergentes es una mayor democratización. Hoy este tema es un claro ejemplo. Yo trabajo en una compañía que diseña y vende robots para la limpieza de piletas de natación, de origen israelí. Hay una faltante mundial de componentes electrónicos, como los transistores, placas madre, circuitos. Y una faltante mundial de plástico.

Son los dos faltantes graves a nivel mundial. Hoy en día si alguien quiere comprarse una computadora hecha a medida, en Estados Unidos hay un tiempo estimado de 8 semanas, cosa que antes era inconcebible. Esto también está asociado al encarecimiento de los envíos marítimos a nivel mundial. Lo que termina pasando con la tecnología es que democratiza. Una de las tecnologías que nos permite empezar a pensar por fuera de esta faltante de componentes es la impresión 3D. En los últimos dos años la adopción de la impresión 3D fue gigante porque lo que permite es producir sin depender de otros proveedores.

-Te escuché decir que a partir de la impresora 3D empieza a quedar obsoleto el concepto de trabajar con stock.

-Claro. En el futuro vamos a vender no sólo productos físicos sino también diseño.

-¿La impresión 3D ha logrado insertarse en el mundo de la industria tal como se preveía?

-La impresión 3D en materia industrial es mainstream. Quizás no en materia hogareña porque no es que todos tienen en su casa una impresora de este tipo. Pero en ciertas industrias es clave. Hay una teoría llamada de la Sobreexpectación, de la consultora Gartner. Ellos todos los años van renovando el mapa y ponen en qué punto se encuentra cada una de las tecnologías emergentes. Y es muy interesante cómo ellos describen la forma en que se adopta una tecnología.

La primera fase de adopción de una nueva tecnología es su descubrimiento científico tecnológico. La impresión 3D ya tuvo esa etapa a fines de la década del '80. Después toda tecnología tiene un pico de expectativas, como nos pasó hace 15 años con el 3D. Íbamos a tener todo 3D, hasta en el lavarropas. Después ya nos olvidamos de eso.

La impresión 3D también tuvo ese pico inflado. La tercera fase es la desilusión de ese proceso de adopción, como pasó con la realidad virtual. La cuarta es una etapa de empezar a encontrar una industria y campos de aplicación de esa tecnología para generar un modelo de negocios rentable. La quinta es el plafón de productividad. Todas las tecnologías tienen este proceso y no es expeditivo, a veces tarda décadas. Con la robótica ocurre lo mismo.

ARGENTINA

-¿Cómo ves a la Argentina en este escenario? ¿Cómo juega la educación?

-Primero quiero destacar que hoy en día somos excepcionalmente valorados a nivel internacional en talentos vinculados al mundo tecnológico. Hoy si analizamos las compañías que son la punta de lanza de la tecnología emergente, muchas son argentinas. A la educación le ocurre lo mismo.

La educación tradicional no tiene el mismo ritmo que el avance tecnológico. Pero hay un dato interesante en materia nacional. En Estados Unidos el sector de la tecnología emplea a 18 millones de personas y representa el 12% del PBI de ese país. En Argentina ese sector representa el 22% del PBI y para el 2025 ese porcentaje podría subir al 25%.

En la Argentina hay aproximadamente 6.000 empresas que forman parte de este universo y que emplean a miles de personas. En diez años el sector podría duplicar los puestos de trabajo. Y en materia de educación, hoy en día el paradigma de estudiar una carrera, graduarse y trabajar está totalmente obsoleto. Hay que capacitarse constantemente. Hoy con internet se puede seguir gente interesante, seguir estudiando, experimentar, vincularse, aprender.

-Cuándo conversás con gente que no es del rubro tecnológico, ¿se sorprende con estas cifras? ¿No existe la sensación generalizada de que estamos bastante peor?

-Muchas veces eso está vinculado a la desazón, es producto de los problemas coyunturales que nos agobian. Cuando vemos las cifras, hoy el sector de la economía del conocimiento genera el 8% de las exportaciones totales. En los próximos años va a alcanzar el 15 o 20% de las exportaciones totales. Por eso es tan importante cuidar esta industria. Argentina tiene una oportunidad única si puede reconocer el talento vinculado a las criptomonedas, y apoyarlo y ayudarlo a florecer.

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