Domingo, 07 Junio 2020 21:00

La lucha en contra de la verdad es una misión imposible - Por Carlos Berro Madero

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Audrey Hepburn en la película “Charade”: “¿Por qué miente tanto la gente?”; responde Cary Grant: “porque desean algo y temen no conseguirlo diciendo la verdad”.

 

Solo restaría agregar, para ilustración del gobierno variopinto de “los Fernández”, que las mentiras constituyen el sello de quienes pretenden “deconstruir” la realidad edificando un relato de la misma.

Probablemente por ello, a pesar de que hacen esfuerzos denodados por retomar la “batuta” del poder absoluto, comienza a verse un tenue deshilachamiento de sus apotegmas, que les impide “surfear” con éxito los efectos colaterales de la actual pandemia.

Puede advertirse así, que el aislamiento “introspectivo” de la ciudadanía está despertando su incredulidad creciente respecto del valor de las parrafadas del Presidente y sus adláteres, porque las necesidades básicas de alimentación y trabajo suelen tener “cara de hereje”.

En la última conferencia de nuestros Tres Reyes Magos posmodernos, donde se anunció la prolongación de la “ochentena” (en camino a una “centenoeterna”), pudo advertirse, en los circunloquios de sus protagonistas, un claro intento de “parchar” las anteriores, y las anteriores de las anteriores, como solía alertar Nietszche respecto de comportamientos controversiales de esta índole.

Intentando recrear escenarios que lograsen dar cabida útil a las convicciones temblorosas de quienes no saben cómo sostener una batalla efectiva en relación con la angustia de quienes presencian su inocultable relativismo, plagado de apelaciones al supuesto “pecado” (?) de no perseverar en el esfuerzo que nos han impuesto a todos con argumentos bastante discutibles.

Fue parte de un nuevo ritual dirigido a quienes osan proponer alternativas más razonables, enfatizando una vez más la necesidad de no cometer una suerte de “sacrilegio”, en el caso de que decidiéramos abandonar el discurso de quienes nos convocan para no “suicidarnos” (?), usando los ardides engañosos favoritos de ciertas “castas” políticas que temen quedar “a la intemperie” por la inconsistencia de sus propuestas.

Nos recordaron, de algún modo, a Regis Debray cuando dijo alguna vez: “un espermatozoide y un óvulo bastan para que nazca un feto, pero es necesario mucho más para hacer una cría humana: prohibiciones, leyes, mitos, en resumen, lo fantástico”.

Lo “fantástico” en los términos de Debray está representado en nuestro caso por el largo y embrollado discurso de quienes no encuentran rumbo adecuado para su gobierno, a pesar de los esfuerzos realizados “por las buenas o por las malas”.

Da pena que R. Larreta (¿cuidando quizá que no le arrebaten parte de la coparticipación de la Ciudad?) acompañe estos escenarios, donde lo que abunda es una retórica enrevesada, que pretexta evitar la propagación de un virus contagioso -pero poco letal y bastante asintomático-, que acecha sobre todo a pobres que viven en condiciones infrahumanas, como fruto de las políticas de quienes hoy desean, con mucha hipocresía, “protegerlos” (le guste poco, mucho o nada al “eufemístico” Kicillof).

Por lo expuesto, nos permitimos recordarles a aquellos que peroran sobre la “unión nacional” en forma abstracta, que en las democracias bien desarrolladas SIEMPRE EXISTEN RIVALIDADES. Es el juego de la política, donde la alternancia y el disenso fortalecen una sana convivencia republicana que evita andar cavando trincheras para protegerse de un supuesto “enemigo”.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero
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