Martes, 13 Octubre 2020 13:29

Revisionismo, dogmatismo y sectarismo - Por Carlos Berro Madero

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La ideología neo marxista –en la cual abreva gran parte del kirchnerismo duro-, se ha lanzado en masa a desacreditar cualquier movimiento social que “huela” a capitalismo democrático, señalando que ha perdido significación para cualquier evolución social.

 

Esa ha sido la respuesta de un gobierno (el de los dos Fernández), que es visto como una Hydra de dos cabezas, sin que nos hayamos percatado que ambos integrantes de la fórmula abrevan en el revisionismo histórico por igual, tratando de darle algún significado a una lucha supuestamente revolucionaria.

Que Alberto pretenda que creamos que el FPT que integra es una especie de “club de debates”, y que está bien que así sea porque caracteriza una suerte de democracia interna del mismo, es la paparruchada más insigne que pueda imaginarse.

Cuando un frente político adhiere al dogmatismo y al sectarismo para sostener sus “verdades”, atacando sin piedad a sus opositores, puede asegurarse que el verdadero significado del mismo consiste en haberse asimilado a los más caros fundamentos semi militaristas.

Así es que, por ese lado, no estaríamos más que en presencia de un mero centralismo de apariencia democrática, que intenta “vender” su adhesión a un régimen que excluye en forma terminante cualquier validez de las opiniones opositoras.

El kirchnerismo ha prolongado en el tiempo el concepto más preciado del peronismo: la superioridad. Una forma de verticalismo que lo alinea férreamente detrás de una concepción fascista del poder político.

Esto produce un hecho curioso: el mando supremo de dicha superioridad – que muchas veces se basa en un mero carisma-, termina finalmente aniquilando las eventuales disidencias internas, sin que ninguno de los miembros militarizados que le siguen devotamente le exijan responsabilidad alguna respecto de sus determinaciones autoritarias.

Que Cristina Fernández haya ocupado ese sitial hasta hoy, creando en su entorno un fervor cuasi místico, nos está señalando que solo un hecho absolutamente impredecible puede torcer la firmeza con la que el FPT intenta someternos a todos a sus postulados en materia política y económica, aunque provengan de conceptos que huelen inocultablemente a naftalina.

Es ella quien decide qué es “nocivo” y qué es “constructivo”. En ambos casos, con el propósito de “bajar línea”, amparada por esa “superioridad” que hemos mencionado.

Hace unos pocos días, algún periodista más audaz que el resto instaló la idea de la eventual “desaparición” de Cristina como única salida del actual estado de cosas. No en el sentido de vida o muerte. Sino en cuanto a su peso específico proveniente de fanáticos que están dispuestos a cumplir sumisamente su deseo de eliminar a quien se oponga a sus planes de cualquier manera. El centralismo democrático que pretextan profesar los Fernández no es más que un centralismo dictatorial y lo de “democrático” no pasa de ser más que un adjetivo ornamental desprovisto de todo significado profundo.

Todos los dirigentes que siguen a Cristina Fernández –que no es neo marxista, sino oportunista-, se han mantenido fieles a una consigna: mantener alejados de los puestos importantes del movimiento a quienes no sean personas gratas, tratando de marginarlas o simplemente expulsarlas del entorno áulico, imputándoles desviaciones en el cumplimiento de las disposiciones del Frente.

Es esto quizá uno de los grandes temores de Alberto, que hoy debe sentir que el juguete que le regalaron le puede ser arrebatado por quienes se lo dieron, dejándolo en la soledad de algunos soliloquios imposibles con su perro Dylan. Porque percibe con claridad que todos los demás se irán de su lado apenas reciban la orden de hacerlo.

Quizá en lo que estamos describiendo en estas breves reflexiones, esté encerrado nuestro futuro próximo: la eventual supervivencia de una “superioridad” (la de Cristina), de quien no parece comprender que se ha acercado en demasía a una pared imposible de trasponer.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero
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