Lunes, 19 Octubre 2020 12:51

¡Ay, Alberto! - Por Carlos Berro Madero

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En su respuesta a los dichos del ex Presidente Mauricio Macri durante una entrevista mantenida por éste con Morales Solá, solo ha atinado Ud. a lanzarle espumarajos por la boca, impropios de una persona que se dice “mesurada” y “dialoguista”.

 

Sus dardos venenosos nos recordaron un antiguo refrán que creemos le cabe a Ud. como anillo al dedo: “el muerto se asusta del degollado, y los dos son finados”.

Macri, porque no evidencia intenciones de volver a involucrarse en la actividad política, al menos para ocupar un nuevo cargo partidario. Y Ud., porque a diez meses de gobernar, causa la impresión de que hiciera denodados esfuerzos para caminar diariamente hacia una puerta de salida de la realidad.

Entiéndanos bien: no la que permita su eventual “fuga” del poder (sueño de algunos malévolos apresurados), sino la puerta que da acceso al confinamiento definitivo de una habitación donde decidió refugiarse, y desde la cual nos habla “a los argentinos” (sic) para complacer vaya a saber a quiénes. O quizá, “a quien”. Probablemente a su socia CFK, mientras empuja los límites de la democracia hacia una banquina, con el

claro intento de imponernos letra y música de la apología fascista que caracteriza al frente que Ud. representa.

Resulta bastante pesado ya que trate de explicarnos casi todos los días – gesticulando con sus molestos deditos rebeldes-, qué es lo que no somos, como si fuésemos estúpidos sin convicciones; y de qué manera deberíamos establecer un vínculo moral con la comunidad a la que pertenecemos, sin ofrecernos ninguna alternativa aceptable que provenga de la “ilustre” biblioteca perono-kirchnerista en la que dice abrevar.

A veces, cuando comunica los detalles de sus supuestas convicciones íntimas, nos gustaría que echase mano, a modo de recuerdo, a algunos videos enlatados del tiempo en el que decía a todos el porqué de su corrimiento del kirchnerismo, mientras agregaba, de paso, “palos” durísimos respecto de la integridad de quien es hoy su misma “jefa” de entonces.

Una mandante que no olvida ni perdona. Por lo que le aconsejamos que no pierda el equilibrio del anticuado monopatín con el que pretende deslizarse airoso en medio de una situación que no controla, lo que podría dar con su humanidad en tierra, habida cuenta de los muchos kilos que ha sumado a su figura por un sistema nervioso que es fácil imaginar debe estar al borde del colapso.

Ud. no ha ocupado, ocupa, ni ocupará probablemente el centro absoluto del universo que le rodea, y su pretensión de lograrlo mediante parrafadas docentes, termina naufragando una y otra vez por sus mismas contradicciones. 

Quizá el peor drama del momento consista en que sea Ud. “un” Presidente en ejercicio que desea apaciguar con urgencia devoradora su deseo de ser reconocido por quienes no tienen ninguna fe en sus “amagues”, bastante parecidos a los del tero del campo, que grazna por un lado y aparece por otro sorpresivamente.

Por otra parte, no debería insistir en aclarar el contenido de asuntos que parece no entender -aunque pretenda hablar de ellos desde un plano supuestamente académico y “augusto”-, que hoy dependen más que nada de la opinión que se ha ido formando una porción mayoritaria de la sociedad que no le tiene confianza a su gobierno.

Alguna vez dijo Santayana de personas que suelen comportarse como Ud.: “el universo sin duda contiene toda suerte de experiencias mejores y peores; pero es ocioso atribuir a cualquier hombre en particular una vida divorciada de sus propias circunstancias”.

Las suyas, lamentamos decírselo, no lo favorecen.

No debería afanarse pues intentando mirar a la sociedad desde una atalaya, mientras evidencia al hablar que solo sale de a ratos del confinamiento de la habitación aislada en la que suele pasar su tiempo.

Como tantas veces hemos recordado a quienes sostienen que no habría que descartar del todo la cuadratura del círculo, le señalamos que la realidad está siempre al acecho, atenta a recordarnos a todos que no responde jamás al viento de los “humores cerebrales” de quienes, como Ud., gustan refugiarse en oscuras regiones de su mente que no logra descifrar.

Debería tener presente que Dios no es argentino como dicen algunos rústicos creyentes, y tras haber creado el mundo y todo lo que contiene, no desea estar interviniendo permanentemente en auxilio del rumbo que tomamos cuando éste nos desvía de la realidad, que es, finalmente, la única verdad.

A fuer de franqueza, creemos que Ud. forma parte de la larga lista de elecciones desacertadas de Cristina FK al seleccionar sus compañeros de ruta, sumándose a la lista de Boudou, Scioli, Aníbal Fernández, Parrilli, Hebe de Bonafini y varios otros.

Para que no se sienta mal porque lo integremos a este plantel ilustre, le decimos que hay muchos (as) en lista de espera para ser incluidos (as) en el CPV (Club de Pianta Votos).

Finalmente, le hacemos saber que muchos integrantes del reciente coloquio de IDEA no han conseguido descifrar todavía, al igual que nosotros, qué les quiso decir cuando auguró que no hará nada de lo que todos temen. Quizá porque sus habituales contradicciones no permitan tomar demasiado en serio sus promesas.

A buen entendedor, pocas palabras. 

Carlos Berro Madero
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