Martes, 15 Diciembre 2020 12:27

Del conflicto político al institucional - Por Rosendo Fraga

Escrito por

 

La carta pública de la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner el 26 de octubre con críticas a la gestión de gobierno fue un hecho político que se planteó dentro del Poder Ejecutivo. En cambio, la que hizo pública el último 10 de diciembre, al cumplirse un año de gestión del Frente de Todos fue de carácter institucional. Se planteó entre miembros de dos de los tres poderes del Estado: el Ejecutivo y el Judicial.

 

Desde el título plantea un interrogante sobre qué está sucediendo sobre la marcha del Gobierno. La omisión del nombre del Presidente permite las suspicacias. El encuentro entre Alberto Fernández y la vicepresidenta en el acto por los Derechos Humanos realizado en la ESMA pareció dirigido a dar una sensación de tregua en los conflictos y tensiones internas dentro del binomio presidencial.

Pero la fuerte crítica de Cristina Fernández de Kirchner a la Corte Suprema y el apoyo que tuvieron de Alberto Fernández plantean un conflicto institucional entre el Ejecutivo y el máximo nivel del Poder Judicial.

Casi simultáneamente, el silencio del gobierno argentino frente a la cuestionada elección legislativa venezolana fue una señal de que subyacen diferencias en enfoques relevantes de la política exterior. Pero por ahora se trata de diferencias políticas, no institucionales.

A comienzos del Gobierno se abrió un interrogante sobre quién iba a ejercer el poder. Durante el transcurso de este año ha ido derivando en una mayor influencia política de la Vicepresidenta. Pero ella se encuentra en dos de los tres poderes: el Ejecutivo y el Legislativo, al presidir el Senado. Esto le da una situación particular.

Cristina, con el ataque que realizó a la Corte Suprema acusándola de extorsión, afecta la independencia de poderes establecida en la Constitución, y al decir que "la Justicia es el único poder que no va a elecciones", ha planteado otro conflicto institucional entre dos poderes: el Ejecutivo y el Judicial, lo que fue convalidado por la posición asumida por el Presidente.

Alberto Fernández se encontró en un dilema: enfrentar a la Vicepresidenta marcando sus diferencias o evitar el conflicto cediendo más posiciones. Está sucediendo que cada posición que el Presidente cede, genera nuevas reducciones de su propio poder. Enfrentar el conflicto puede llevar a dividir al oficialismo. La oposición ha comenzado a expresar su postura de que la Casa Rosada es el "mal menor" en estas diferencias internas dentro del Gobierno. No está claro qué sucede en este escenario, pero es probable que por lo menos en el corto plazo el peronismo mantenga la unidad y eso beneficia a la Vicepresidenta.

Analizando una situación extrema, los miembros del máximo tribunal sólo pueden ser removidos mediante el juicio político. No va a ser fácil reunir la mayoría calificada de dos tercios del Senado para resolver esta crisis si avanzara. Tampoco se percibe hasta ahora la posibilidad de un mediador o de alguien que acerque posiciones entre el Ejecutivo y la Corte Suprema.

Diciembre es un mes políticamente muy importante. Ya se ha aprobado la reducción de la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires y el proyecto que cambia el coeficiente de ajuste de las jubilaciones, al que la Vicepresidenta introdujo modificaciones. Está pendiente la sanción definitiva del impuesto a los grandes patrimonios y la reforma de la Procuración General de la Nación. Pero con la situación política que se está creando, la aprobación puede complicarse. En cuanto al proyecto del aborto, ya se aprobó en Diputados pero es incierto lo que suceda en el Senado, donde el "no hacer" de la Vicepresidenta puede derivar en una derrota política de Alberto Fernández, que impulsa decididamente el proyecto.

En cuanto a la Corte, está integrada por jueces experimentados con sentido político. Seguramente responderán en forma indirecta a la carta de Cristina, pero no cederán posiciones.

En términos conjeturales, si el Presidente se decidiera a enfrentar a Cristina, tendría de su lado a la Corte y a la oposición, que lo vería como el "mal menor" frente al kirchnerismo, y también tendría el apoyo del empresariado. Pero la clave sería la postura de los gobernadores y la CGT, de quienes depende el alineamiento final del Congreso.

Así, el año de gobierno se cumple con el conflicto político derivando en institucional.

Las crisis normalmente escalan por errores de cálculo y esto puede estar pasando entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

Rosendo Fraga

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…