Martes, 09 Marzo 2021 13:36

Miradas flamígeras y dedos acusadores - Por Carlos Berro Madero

Escrito por

 

 

“Los Fernández” han confirmado, una vez más, que la neo corteza cerebral depende del equilibrio de una pequeña “amígdala” (órgano alojado en el lóbulo frontal del cerebro) que trabaja como un centinela emocional.

Cuando ésta se desboca, suele desencadenar una respuesta violenta respecto de situaciones que son percibidas como un peligro potencial (Mathew Kapstein, Joy Nolan y otros), anulando totalmente la capacidad motriz “fina” de un individuo cada vez que debe reaccionar ante situaciones inesperadas.

Se ha probado científicamente además que en las reacciones emocionales existe una suerte de “mente propia independiente” regida por dicha “amígdala”, que lleva a algunos individuos a relacionarse con los demás fuera de toda lógica.

Que estas situaciones aparezcan en alocuciones escritas previamente –como en el último discurso de AF en el Congreso-, revela que la “ocupación de territorio” de este órgano rebelde ha ganado terreno en ellos y se posiciona de manera dominante en su cerebro, sumergiéndolos en el recuerdo de ciertas experiencias dolorosas del pasado: una caída política inesperada que los “sacó” del gobierno, contra todos sus pronósticos, hace cinco años y medio.

En su caso, se visualiza el brote de un “analfabetismo emocional” (Rob Lehman), y significa que además del “vamos por todo” existe otro ingrediente subliminal que comienza a acecharlos: “venimos de todo”. Es decir, de la caída de un pasado cuasi “imperial”, a manos de una realidad que les dio un “palazo” en diciembre de 2015.

Cuando estallan enardecidos, olvidan una difundida máxima de Aristóteles: “cualquiera puede ponerse furioso…eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto y de la forma correcta…eso no es fácil”.

No es tan importante lo que Macri hizo mal después, como insisten machaconamente, sino que éste puso al desnudo la matriz de un plan político “familiar” para quedarse varias décadas en el poder, que hoy ya no parece posible.

Los rudimentarios “salpullidos” emocionales de “los Fernández” señalan el hecho de que todos estos sentimientos suelen ser siempre anteriores a su pensamiento racional (Joseph Ledoux).

Es lo que se denomina clínicamente como “emoción precognitiva” y está formada por fragmentos sensoriales que no han sido integrados dentro de la mente con la suficiente antelación y claridad, llevándolos invariablemente a conclusiones apresuradas y provocando en ellos reacciones encadenadas que no tienen ninguna lógica.

En ese escenario explosivo estamos sumergidos y el poder está en manos de dos personas que desbordan ira y temor en estado puro. Dos seres “desbalanceados” que acentúan su disgusto, utilizando dedos “ametrallantes” y miradas “flamígeras” para acompañar sus comentarios políticos.

Es bastante común oír que algunas personas digan ocasionalmente que una alteración pasajera no los deja pensar correctamente. Muchas de ellas, recapacitan y piden disculpas posteriormente. Otras se sumergen aún más en sus perplejidades y ahondan sus desaciertos, resquebrajando al fin su empatía con los demás.

En el caso de la “hydra” de dos cabezas gobernante, ésta no ha podido sortear el fracaso de sus planes de origen y lo evidencian mediante el diapasón de un enfurecimiento con el que descargan su metralla a granel sobre todos los que intentan señalarles sus errores conceptuales.

Es evidente, además, que la dupla advierte con temor que debe responder a las expectativas de millones de alcahuetes que viven del “movimiento” a lo largo y ancho del país, para que no se sientan defraudados por promesas de imposible cumplimiento.

Podríamos asegurar por las evidencias que tenemos a la vista, que por el camino emprendido es posible que Alberto y Cristina no puedan evitar una nueva caída en 2021 y/o eventualmente 2023, porque mucha gente vive hoy al límite de sus posibilidades, viendo con espanto el crecimiento de una nueva oligarquía muy ordinaria y agresiva, que insiste en instalar temas que no responden en lo más mínimo al interés popular.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero 

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…