Jueves, 06 Mayo 2021 12:19

Chivo expiatorio se busca - Por Luis Tonelli

Escrito por

 

Rene Girard escribió alguna vez que el verdadero motor de la historia no era ni la lucha de clases como lo decía Marx, ni la acción de los grandes héroes como lo decía Toynbee, sino el rol que cumplían los chivos expiatorios. Desde tiempos ancestrales, el rito de quemarlos en la hoguera pública ha servido para expiar las culpas propias, aglutinar a las sociedades y permitir un nuevo comienzo.

El Frente para la Victoria en el gobierno se ha caracterizado por encontrar un nuevo chivo expiatorio a cada uno de los errores que ha cometido en el gobierno. La culpa de sus fallos son Macri, el establishment, los Medios Monopólicos, los formadores de precios, los formadores de opinión, la oposición, la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, los runners, los manifestantes, los ravers, los bares, los terraplanistas, Estados Unidos, el capitalismo global, y ahora la Corte Suprema.

Pero por más imaginativos que puedan ser, ya la lista de chivos expiatorios se agota y comienzan a aparecer las facturas de una interna feroz. Choque que venía disimulada para el gran público, pero que con solo mirar la fórmula presidencial se sabía que en algún momento iba a recrudecer. Ya no hay más sordos ruidos, ni chicanas twiterescas, o la sigilosa guerra de posiciones en la estructura de poder gubernamental.

Hemos entrado en la fase superior de todo gobierno peronista cuando pierde al conductor, o no lo tiene: la heterogeneidad conflictiva entre elementos tan disimiles en épocas difíciles, sin la billetera que endulce a los agrios, se vuelve guerra y ese conflicto termina contagiando a toda la sociedad. Gobernadores e Intendentes, en pie de guerra con La Cámpora que le quiere soplar nada menos que “el territorio”.

Alberto Fernández, fiel a la doctrina de no criminalizar la protesta de su Ministra de In-Seguridad, la Licenciada Frederic, se bancó el piquete que le interpuso La Cámpora a la sugerencia del Ministro Guzmán hecha propia por el Mandatario Mandadero de echar a Federico Basualdo. Ninguno se impone, ninguno renuncia, pero el Presidente entonces, trata de disimular impotencia con prepotencia. Un clásico machirulo.

El acto en Ensenada para ponerle maquillaje a un forúnculo grande como un tomate terminó siendo una serie de gags hilarantes para aflojar hasta la mandíbula de un boxeador.  El Intendente Secco, llevado por la emoción beligerante espetó con voz de mando “Si quieren venir que vengan. Les presentaremos batalla….electoral”. Le faltaba el uniforme, la altura y el vaso de whisky del general “majestuoso” Galtieri.

El Presidente no se quiso quedar atrás y proclamó tautologías tontologicas tales como “el derecho es lo que debe ser”, y que obviamente ese derecho sería, según tan respetable jurista, lo que dice el Presidente, no importando la Constitución. Ahí está el legendario reportaje de Frost a Nixon, cuando fuera de sí, el ex Presidente le espeta que “Lo que hace un Presidente por definición es legal”, y el presentador devenido periodista solo se limita a alzar las cejas, y sorprendido decir un “¿Really?”. Cosa que acabó de sepultar al defenestrado mandatario.

Pero aquí no pasa nada, porque el Presidente se habla encima, y termina contradiciéndose a sí mismo en menos de dos párrafos, lo que devalúa a toda la palabra, incluso la de los demás porque nadie ya escucha ni quiere escuchar. El gobierno ha producido semejante hiperinflación del lenguaje, que ha perdido su fuerza perlocutiva. Esa capacidad resaltada por Austin de hacer cosas con palabras con el “Me comprometo a…” o el “Te prometo que…”.

Pero claro, la pandemia todo lo complica, pero todo también todo lo confunde. Y cuando más ruido y furia, mejor. De todos modos, los únicos indicadores que funcionan en este paquebote al garete que es el gobierno nacional, el dólar y las muertes por COVID, están en alza. Lo que también significa más inflación, o sea, más deterioro de la situación social. Y llegado el caso, y sin vacunas, recurrir al arma mortífera medieval que es la cuarentena total.

Difícilmente, lo renuncien a Guzmán, y se verá si él se quiere ir, o se puede ir. La frase de CFK cuando presidenta, ante un ministro que le presentó la renuncia indeclinable, fue “¿qué te crees vos, que aquí podes rajarte cuando querés? Vos te vas a ir de acá cuando a mí se me antoje, ¿entendés?”.

El kirchnerismo lo necesita al novel ministro para mostrar una careta de racionalidad hacia afuera, y tramitar la postergación a divinis del acuerdo con el FMI por una declaración del organismo que siga diciendo “Los funcionarios del FMI y del gobierno nacional seguimos trabajando en la búsqueda de un acuerdo que, satisfaciendo a las partes, permita a la Argentina lograr el ansiado equilibrio sustentable del crecimiento con inclusión social que todos sabemos que se merece”. O sea, “FLA FLA FLA”.

Mientras tanto La Cámpora, sí, porque los chicos crecieron, y aunque tengan pinta de repetidores de Kindergarden, volvieron mejores en sus métodos y subrepticiamente imponen sus ideas “chinas”. Ellos estarían encantados de cerrar todo, poner la economía en coma inducido, para que con una mínima actividad les alcancen los dólares del BCRA, y la baja del consumo redunde en control inflacionario.

Tierra arrasada, para decirlo sin eufemismos. Que solo sirve en todo caso para plantar soja. Ellos que están tan en contra de la primarización de la economía.

Luis Tonelli

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…