Miércoles, 07 Julio 2021 11:53

El nefasto resurgimiento de un régimen abatido - Por Carlos Berro Madero

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El kirchnerismo comienza a inundar nuevamente los medios audiovisuales con informaciones inexactas, que son lanzadas a la opinión pública como un torrente, aprovechando las dificultades que existen para reparar en su falsedad en estos tiempos de “encierro virósico”.

 

La intensidad de dicha información trucada aumenta en forma alarmante, porque perciben que están frente a unas elecciones legislativas cruciales para su vigencia política, en donde se jugará la suerte del rumbo que intenta imponernos una turbamulta que no se preocupa por analizar las cosas como son, ni las quiere como es debido, encerrándose en un caso digno de figurar en algún manual de psicología desviada del sentido común.

 

Como es sabido, hay muchas maneras para conocer la verdad y ninguna de ellas es inútil. Pero hay quienes las emplean con malicia –como el kirchnerismo-, y no entienden ni aceptan una realidad que desmiente sus falacias, a pesar de lo cual no se resignan a poner cada cosa en el lugar que le corresponde.

Siguiendo la línea de los gobiernos anteriores a 2015 del mismo signo político, han demostrado no tener ninguna intención de respetar los verdaderos fundamentos de dicha verdad, mientras que mucha gente de clase media, que no podría ser acusada de miope o ignorante, no parece entender tampoco que somos víctimas del atropello de quienes tratan de imponer una ideología autoritaria que disfrazan estéticamente.

Al desaparecer el régimen comunista en 1989, provocando una implosión en cadena, aparecieron en todo el mundo quienes intentaron –y en algunos casos lograron: Cuba, Nicaragua, Venezuela, México, Ecuador ¿próximamente Perú? -, consagrar una suerte de sistema político nacional-populista, con el fin de consolidar un discurso, supuestamente revolucionario, que adolece de los mismos vicios estructurales del régimen abatido.

El kirchnerismo “culturoso”, que acompañó entre las sombras a Néstor y Cristina Kirchner, quedó absolutamente seducido por las ideas filosóficas de la belga Chantal Mouffe y su esposo, el argentino Ernesto Laclau, ideólogos de una suerte de marxismo “alternativo”, un virus conceptual que está afectando hoy a nuestra sociedad tanto o más que el Covid 19 y propicia una hegemonía política supuestamente “renovadora”.

“Vemos así que se ha invertido el contenido ideológico” – decía el filósofo búlgaro-francés Tzvetan Todorov al respecto de cuestiones semejantes-, “pero la estructura en cuyo marco éste operaba se ha mantenido intacta, y los mejores lugares fueron ocupados por ciertos anti marxistas violentos de antaño (los peronistas constituyeron un paradigma en ese sentido) … lo que indica que estamos ante la secuela de una enfermedad, y no en presencia de los síntomas de una salud recobrada”.

Muchos fanáticos irredentos, sienten así que están saliendo al rescate de una nueva “conciencia nacional”, cuyo propósito final consiste en expulsar a quienes estamos en absoluta disidencia con sus argumentos y luchamos para sostener los principios y valores que rigen la libertad de pensamiento.

Para el kirchnerismo peronista esta libertad no debe existir, y si hubiese algún atisbo de recreación de la misma, habría que exterminarla, sin importarle un ápice que señalemos su inmoralidad, cambiando solamente el collar al perro y dejando que éste siga comportándose como tal, para someternos a los resultados catastróficos de políticas basadas en promesas de cumplimiento imposible.

“Del mismo modo que la naturaleza circundante ha mostrado su verdadero rostro degradado y estragado por esta contaminación conceptual”, añadía Todorov, “hemos visto los daños infligidos al modus vivendi colectivo y psíquico de ciudadanos que no han podido curarse aún por la simple desaparición del régimen político que los propició…se trata de una difícil curación, y la prueba -entre otras muchas-, es la rapidez con la cual los antiguos comunistas, apenas camuflados, han retomado el poder a través de elecciones libres…por lo que la perspectiva de una vida decente en el marco de una democracia eficaz no se vislumbra todavía en el horizonte de lo posible”.

Estamos sumergidos asís hasta las narices en las maniobras facciosas de esta ideología maniquea y deberíamos iniciar cuanto antes el desarme de una polución ideológica, que está llevando a toda la sociedad al sometimiento de un discurso épico falso e indecente.

El mismo que ha convertido a América Latina en un continente atrasado y miserable, donde los pobres deben ser asistidos con el “oxígeno” dinerario de las desfondadas arcas públicas.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero

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