Domingo, 19 Septiembre 2021 08:39

La coima - Por Dardo Gasparré

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El plan del gobierno para recuperar votantes es simplemente coimearlos, o sea, lo mismo que hizo hasta ahora, más rápido y alevosamente, con peor resultado.

Antes de abordar los temas serios y relevantes se impone un disclaimer. La columna no se ocupará en elaborar sobre la discusión del tipo panel de vedetongas del peronismo, por cuanto ella carece de sustento lógico y también de sustento técnico y no tiene relación con los intereses de la sociedad. Tampoco se plegará al recién inaugurado intento de imponer el invendible concepto de las “diferencias en la coalición gobernante”, que han acuñado supuestos expertos, supuestos analistas y supuestos comentaristas especializados a los que prefiere no calificar. Pocas veces en la historia ha quedado tan claro que el peronismo configuró una unidad para conseguir el poder y el gobierno, desde los intendentes a cada uno de los gobernadores, desde sus legisladores a sus funcionarios repartidos a discreción y defendiendo un discurso único y una política única. De modo que fingir una supuesta división entre peronismo bueno y peronismo malo, o peronismo de inteligentes o de inútiles, o intentar convertir en “alianza” un engendro que siempre fue totalmente peronista bajo el control de la veleidosa Cristina exFernández hoy de nuevo Kirchner, (el peronismo siempre se disfrazó de alianza, coaliciones rejuntadas inventadas desde Perón en adelante) es un recurso tardío y lastimoso, con el que sólo se busca zafar y engañar a la opinión pública, cuando no salvar algún pellejo de la acción de la justicia o de la aplanadora de un movimiento que aplasta a los líderes perdedores tal como las abejas aplastan, sofocan y expelen a su reina cuando por algún avatar ya no está en capacidad de liderarlas. (Ver La vida de las abejas de Maurice Maetterlinck) O sea, la derrota no es huérfana; es peronista, unánime y merecida. La doble Fernández.

Por supuesto que se debe tomar en cuenta, para no ensañarse, el efecto de nocaut fulminante que el virus PASO-21 ha tenido sobre todos los estamentos del gobierno, y la sensación de riesgo inmediato que hecho sentir a tantos que ven en peligro su satrapía o su inmerecido cargo, (tanto si fue obtenido vía presidencial como si lo fue vía vicepresidencial), pero nada de este pobre remedo de sainete vaccarezziano, (con perdón del gran autor) nada del idioma procaz preelectoral de Tolosa Paz ni los monólogos groseros poselectorales de Vallejos tiene relevancia alguna. Porque todo el equipo ha sido equitativamente peronista de amplio espectro, y así lo ha percibido claramente la ciudadanía, sin excepciones. La supuesta disputa, entonces, no es muy diferente a la que algún trasnochado, luego de una noche de francachela, tiene consigo mismo frente al espejo del baño. (Lo de francachela es para no desentonar con la edad calendario y mental del autor del mequetrefe en el primer audio guionado de la diputada del Frente de Todos, un nuevo engaño con que se agravió a votantes propios y ajenos)

De modo que toda esta carnestolenda debe inscribirse en la falta de respeto conque el movimiento gestado por Perón ha tratado a sus votantes y seguidores. Tanto al empobrecerlos con cada una de sus acciones durante su gestión, como al haberles mentido en sus promesas electorales, en la pandemia, en las vacunas, en los negociados. Del mismo modo que es una falta de respeto para quienes los apoyan que el Jefe de Gabinete sea Juan Manzur, que ha ido sembrando de desastres rentables todas sus gestiones junto con sus amigos y socios en las áreas de su multiespecialidad que le tocó ocupar, y lo sigue haciendo. 

Puede que algunos vean en esa acción otra movida magistral de la enojada vice, que así se pone de su lado a los temidos gobernadores y su poder mafioso, o cree que lo hace, en un conveniente y peligroso olvido de cómo funciona la proterva hermandad, lo que no le quita ni una pizca de la falta de seriedad conque se toman los asuntos políticos del país, y conque se maneja la relación con los partidarios y con la ciudadanía toda.

Para terminar con el disclaimer, y por si no ha quedado claro, vale la pena explicitar las coincidencias y diferencias reales entre el presidente y su jefa. Mientras ambos creen que el voto los ha castigado por lo que no hicieron y pretenden no ver que se los ha sancionado por lo que sí hicieron, también coinciden en que tienen que profundizar el error. Difieren en un solo tema, además del poder y la impunidad judicial: la velocidad y eficiencia diabólica conque ambos quieren enterrar al país en esa tumba de emisión, inflación, desconfianza, inseguridad y parálisis productiva que planean para revertir el resultado del domingo pasado, y que intentan continuar hasta el final del mandato.

El planteo es además tan fatídico y cínico, que es irrelevante quiénes estarán a cargo de llevarlo a la práctica, con el agregado de que nadie decente, capaz y serio se prestará para hacerlo. Ni tendrá apoyo político para ello. Con lo que siempre fracasará. Ahora se puede intentar hacer una lectura del futuro, siempre de cortísimo plazo cuando se trata de este país mágico y generoso, patria de Dios. 

Comprar el olvido

El plan desembozado y confeso para intentar revertir el cachetazo del domingo, expresado con desfachatez y desenfado por el gobierno, consiste en coimear a la ciudadanía. O en coimearla un poco más aún. Es decir, ponerle a cada uno suficiente cantidad de dinero en el bolsillo sin contrapartida como para hacerle olvidar las ofensas recibidas, los engaños sufridos, el que se les haya refregado la impunidad de la Nueva Clase burocrática reinante, las y los amantes empoderados que se comportaron como cortesanos de Luis XIV, o mejor de Luis XVI Para hacerles olvidar los muertos, el encierro, los seres queridos que no se pudieron despedir y las varias mentiras de las vacunas. Para lograrlo, no importa el método. Puede ser una o varias AUH, un nuevo IFE, un aumento de los haberes jubilatorios que obviamente lastimará a los que aportaron 40 años, no a los que recibieron la graciosa concesión del retiro sin aporte, un decreto de aumento general de salarios estatales y privados, un gran acuerdo nacional con empresarios que hasta hace cinco minutos estaban procesados y confesos de pagar retornos, todo ello con ninguna correlación con producción, inversión ni aumento de la confianza externa.

Dentro del paquete irán apareciendo versiones vernáculas de la renta universal estatal, el compre nacional y otros repetidos voluntarismos, que siempre fracasaron y siempre fracasarán.  Y no importa quienes fueren los funcionarios a cargo. Como sólo se trata de acelerar aún más lo que ya se viene haciendo, ganen los ahora disfrazados de albermoderados o los halcones del tsunami cristinista, en poco tiempo se estará en el caos en que desemboca todo populismo. Aunque ahora fabrique moneda indefinidamente.

Aquí la columna debe hacer otro disclaimer. Los puristas del lenguaje filosófico político disputan el uso del término populismo, porque sostienen que al usarlo parecería que se está en contra del pueblo, de lo popular, de lo que va en beneficio de la sociedad. Prurito exagerado. El término es ya universal y tiene un solo degradante significado. Y ya se sufren demasiadas cancelaciones y prohibiciones del gramscismo multiformato internacional como para autoagregarse limitaciones y corrección política voluntaria. Mientras no aparezca un término que lo reemplace más eficaz y precisamente, en este espacio se seguirá usando el término populismo como definición del cáncer que carcome la democracia y la libertad en el mundo entero. La coima de la cleptocracia a sus votantes.

Pues justamente a eso es a lo que recurre el peronismo, bajo las órdenes de quienquiera se vistiera con el ropaje de líder. “Poner plata en el bolsillo de la gente”. Finalmente se ha dado el gran paso, del choripán o el pancho y la coca, a la coima directa en efectivo o en “Ahora 1000”. Los precarios ideólogos del kirchnerismo que copiaban la frase de Carville en 1992: “es la economía, estúpido”, ahora han simplificado el concepto: “es coimearte, compañero”. Si se analiza, eso es creer en la estupidez ilimitada del votante. Que no parece responder a esa creencia. Al menos a estar por el resultado de las PASO.

Porque ocurre que repartir dinero como chupetines no es “la economía”. Es una parcialización ignorante e irresponsable. Y aquí es donde el movimiento se burla de sus votantes. O lo intenta.  Ponerle más plata gratis en el bolsillo a la gente nada resuelve, y en rigor es lo que ha pasado hasta ahora, lo que ha dejado como resultado un récord de pobres, un estado general de miseria, una inflación que produce los dos fenómenos y una desazón terminal. Ha expulsado el trabajo privado al matar a las medianas y pequeñas empresas que no quieren que también les “tiren guita” sino que las dejen trabajar en paz, cosa que nunca lograrán. La confianza ha muerto. El empleo verdadero también.

No hay tiempo para un plan racional

El limitado plan del ministro Guzmán y el FMI, que consiste en bajar el déficit vía inflación, ya no será permitido, porque así no se ganan votos y no hay tiempo para un plan racional hasta noviembre. (Sería un milagro que existiera alguno) Tampoco sabe nadie cómo logrará mantener en pie la producción que queda, ni las pymes que todavía pagan sueldos, ni la recaudación, con impuestos y sanciones penales que se perdonan sólo a Cristóbal y Lázaro. De modo que cuando se dicen esas frases, se está mintiendo deliberadamente. Normalmente, pasan varios meses entre la emisión por gasto y los efectos de esa emisión. Pero en una economía donde eso ocurre por sistema, que está exangüe, sin oxígeno, la reacción inflacionaria será instantánea y lógica. Ya mismo está ocurriendo.

Con lo que volverán las amantes a medir góndolas, repartir alambre de fardo como quería Perón, perseguir especuladores como acaba de decir el presidente insultado, o imperará el desabastecimiento. Eso pasará de inmediato. De modo que sería un sueño pretender recuperar con esas coimas el amor del votante. Amor que, de todos modos, difícilmente no se haya perdido un poco más con este triste show circense.

Es casi inevitable que surjan más controles sobre el dólar y hasta confiscaciones y nuevas retenciones, ya que la presión será insoportable y desesperada de parte de todos los protagonistas para los que estará en juego su ya diezmado patrimonio por un lado, y la supervivencia política y su conchabo estatal garantizado por otro lado.

Como alguna vez se anticipó en este espacio, entre el lunes y el 10 de diciembre habrá ofensivas legislativas o fácticas no económicas sobre otras áreas y aspectos que también pegarán sobre la actividad, en el afán de cubrirse ante una posible pérdida de mayorías legislativas y al mismo tiempo como moneda de cambio de impunidades y permanencias. Un momento casi sin tiempo, como la eternidad misma, en que todo pasa al unísono. Los tres meses más largos de la historia.

Leer entre líneas

Es posible leer entre líneas algunos aspectos centrales económicos que se discuten en el gobierno. Por ejemplo, el grado de entendimiento con el FMI, que, como lo que ocurre con los jueces, también es permeable a los resultados del proceso electoral. Con lo cual no será generoso. Es sabido que la vice tiene una compulsión a la trampa y viene imponiendo como si fuera válido el principio de que, si no alcanza la plata para repartir internamente, entonces no hay que pagar las deudas. Principio que ya ha costado carísimo al país, tanto en lo simbólico y en lo económico, como en dólares contantes y sonantes en los juicios en el que el país ha cultivado la expertise de perder siempre. (Ver Kicillof vs. Club de París, o Repsol III y IV, etc. etc. etc. etc.) Pero ninguna de las discusiones guarda relación con hacer un proyecto serio, o controlar el gasto al menos, parar la inflación o bajar el déficit legítimamente y no con artilugios. Tampoco existe ninguna discusión interna sobre levantar los cepos, volver a exportar en serio o flexibilizar los mercados cambiarios. Ni mucho menos hay intenciones de hacer un plan de verdad. Para lo que tampoco hay formación técnica disponible. Ni siquiera tiene sentido hablar de las Leliqs y el problema que plantean, que serán per se un intríngulis, aún después de noviembre y aún después de 2021/22.

Tampoco hay vocación real de contratar a terceros para que formulen esos planes ni quién los lleve con habilidad y conocimiento a cabo. Ni hay ningún modo de poner en caja a los gobernadores e intendentes, que ahora se sentirán más fuertes que nunca y más Facundos que nunca, claro que matando a impuestos, no con sablazos y lanzazos. O quien sabe. Y mientras Argentina lleve adelante una política exterior y tome una posición económica internacional de maverick será cada vez más aislada por sus vecinos y por el mundo. En eso existe una incompatibilidad de base entre el estilo de la vicepresidente y el futuro de la nación que tarde o temprano reaccionará como colmena.

¿Cuánto de todo esto va a cambiar en los próximos dos meses? Nada. ¿Cuánto de todo esto servirá para cambiar el voto del domingo pasado? Casi nada. O menos que nada. ¿Cambiará el voto de aquí a noviembre? Eso es otro tema que no se rige por la inteligencia, sino por la inteligencia emocional, que está más allá del juicio racional. Y por otras dádivas y prebendas que seguramente tendrán por destinatarios a remisos, punteros ambiciosos y ovejas descarriadas para hacerlas volver al redil. Lo que la sociedad llama coima, también.

Estilo Les Luthiers

Mientras tanto, la composición del nuevo gabinete no puede dejar de producir una cierta hilaridad, una especie de reminiscencia de los gabinetes que armaban Les Luthiers en su ficción jocosa.  La designación de Aníbal Fernández en el ministerio de Seguridad parece una broma, si no fuera un hecho trágico y también ofensivo para muchas víctimas y para los que lo asocian a varios delitos. Se avizora en esa designación un peligro latente para la libertad, una espada de Damocles que implica el riesgo de caer en cualquier momento sobre las cabezas de quien convenga. Y no olvidar el dicho del zorro cuidando el gallinero.  La permuta de Santiago Cafiero a la Cancillería muestra otra vez el desprecio por la formación y educación especializada que caracterizó durante toda su historia al peronismo, y a Cristina. Es cierto que no le será difícil mejorar la tarea de su antecesor, pese a todo, pero es un símbolo del desprecio por la inserción internacional de la vicepresidente, que lo ha designado.

En otro alarde multifacético, Daniel Filmus ocupará otra cartera de la que no sabe demasiado, lo que también indica la poca importancia que asigna la señora de Kirchner a la Ciencia y Técnica. En este sentido el nuevo gabinete pergeñado por la líder peronista responde claramente al pensamiento de la expresidente, y también a sus prejuicios, miedos y odios. Algo parecido ocurre con la educación, aunque no es un tema que vaya a aumentar voto alguno en los próximos dos meses, después se irá viendo. Al momento de cierre de esta nota, no se ha especificado por cuánto tiempo se ha comprometido a su tarea el gobernador Mansur, si ha renunciado a su cargo provincial, como corresponde, o si simplemente ha pedido licencia de su feudo, dato relevante para adivinar la duración de este gabinete de guerra. (Además de que serviría para conocer muchos entretelones de las satrapías provinciales) Es fácil adivinar que algún arreglo oscuro existe en ese aspecto.

El nuevo vocero presidencial no requiere comentario alguno, porque difícilmente emita ninguna palabra que no sea previamente aprobada por la vice, luego del escarmiento sufrido por su antecesor.

En cuanto al ministro de Agricultura, tiene ante sí una complicadísima tarea, de la que difícilmente salga con éxito, atrapado entre su verticalidad y su conocimiento de la problemática del campo y la vocación de saqueo al agro de Cristina Kirchner. Sólo un tonto le creería.

Se vienen más conflictos

Los cambios impuestos por el cristinismo, además de resucitar fantasmas perimidos, presagian muchos más conflictos y parálisis y -más allá de quienes sean los afortunados de turno– rabietas vicepresidenciales a diario cuando comience a darse cuenta de que el tiempo ha pasado y el momento es otro. Es difícil establecer qué es lo que puede hacer este seleccionado para revertir el resultado de las PASO.  Para el bienestar del país claramente muy poco. Eso sí, la lealtad está asegurada. Cómo se combinarán estas figuras con las que permanecen en el gabinete, es algo aún más complejo de definir. También el grado de confianza que despertarán, que puede ser muy cercano a cero. Tal vez la salvación la provea el FMI, que con la afinidad entre el Papa y Georgieva está propenso a la caridad y los milagros.

La presidente del Senado ha logrado imponer sus candidatos y condicionar fuertemente a los ministros que no fueron reemplazados y amedrentar a los gobernadores e intendentes. Eso no significa que será exitosa en cambiar el destino del país en los próximos dos años, que ella misma ha signado con el fracaso. Lo que pasará en los próximos dos meses, en cambio, depende de la vocación del votante peronista de permitir que lo sigan engañando, que felizmente no se evidenció el domingo. En cuanto al total de la sociedad, que obviamente no es tenida en cuenta por la lideresa, poco puede esperar de este nuevo elenco. Lo único que podría pedirse es que Cristina (Fernández o Kirchner) como ella guste, acepte que es la única responsable de la conducción del peronismo y del destino del país. La actitud de fingir un renunciamiento y un protagonismo secundario cansa a todos. Es bueno dar la cara. Sinceramente.

Dardo Gasparré
Twitter: @dardogasparre

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