Jueves, 14 Octubre 2021 13:11

La deletérea conciencia de clases del kirchnerismo - Por Carlos Berro Madero

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“Cuando no somos capaces de cambiar una situación, deberíamos pensar si no estamos desafiados por la realidad para cambiar nosotros mismos”
-Víctor Frankl

 

Luego del fracaso electoral y desoyendo el consejo del psiquiatra alemán, el kirchnerismo ha comenzado a acentuar un discurso que logre desterrar todo tipo de iniciativa individual en el seno de la sociedad, tratando de confirmar sus convicciones ideológicas totalitarias. 

Este discurso abreva en la doctrina de la “conciencia social” que predicaron en su tiempo Marx y Engels, que dio lugar al más grande fracaso de una teoría política, sumergiendo en la esclavitud y la miseria a gran parte de la humanidad. Una doctrina que aún hoy intentan sostener algunos gobiernos ineficientes desfigurando intencionalmente la historia.

Los popes de esta falsa lucha de clases “made in casa” evidencian ser unos ignorantes seculares, alimentando teorías revolucionarias que se asemejan bastante a algunos vulgares reenvíos “twiteros” de origen incierto, y solo constituyen vanos intentos de convencer a la opinión pública que no todo está perdido para los fanáticos del actual régimen político.

Al igual que la ideología marxista, un kirchnerismo con pretensiones dialécticas muy burdas describe de tal modo lo que considera una “sociedad altamente organizada” (sic), pero sin aportar contenidos concretos que permitan sustentar sus apelaciones gaseosas.

Oír los circunloquios primitivos de Máximo Kirchner (¡tan afecto a vagabundear sobre imprecisiones verbales sin contenido!), es casi un insulto a la inteligencia de quienes no alcanzamos a distinguir en qué consiste el nuboso “manual” con el que describe una crisis que se burla de sus endechas solitarias.

El desenvolvimiento de los acontecimientos que se vayan sucediendo de aquí al 14 de noviembre y los dos años posteriores de gobierno de “los Fernández”, superará con seguridad la validez de los asertos de algunos “militontos”, acentuando –como ya se está viendo-, su incapacidad para elaborar políticas que despierten el desarrollo de fuerzas productivas totalmente dormidas que pagan el precio de haber sido estranguladas por los K desde hace quince años, contribuyendo, como consecuencia, al desmejoramiento del nivel de vida de pobres y pudientes por igual.

Ya no está en discusión en ningún país bien desarrollado que la administración estatal -en la que el kirchnerismo basa todas sus expectativas de supervivencia-, sea una solución unívoca que permita transformar a la sociedad en orden y consonancia con los intereses colectivos; a pesar de lo cual, el gobierno insiste en buscar soluciones a través de su estrategia favorita: prebendas y subsidios gubernamentales lanzados a troche y moche, que de ninguna manera abrirán las puertas a nuevas fuentes de trabajo.

Los discursos públicos del frente que los “aglutina”, privilegian las chambonadas de quienes insisten en adaptar la realidad a sus delirios, como parodiando algunos versos de la canción francesa de Claude Francois “Comme d´habitude”:

Me levanto y te empujo:

no te levantas, como de costumbre… Mi mano acaricia tu cabello

tan mal como de costumbre… Pero te das la vuelta:

he llegado tarde como de costumbre…

Porque Los K, como ya hemos dicho algunas veces, suelen aferrarse a citas de amaneramiento sentencioso que no penetran en la esencia de las cosas, al no tener presente que “sin duda mentimos con la boca; pero con la jeta que ponemos al mentir continuamos diciendo la verdad” (Nietzsche).

Creemos que en algún momento serán arrollados por esa realidad que pretenden ignorar, precipitándose al abismo desde la cima de una montaña que han construido con basura biodegradable.

¿El 14N? ¿En 2023? ¿Antes?

“Chi lo sá”, diría un napolitano sentado en la puerta de su casa al ser interrogado por un turista sobre el tiempo.

A buen entendedor, pocas palabras. 

Carlos Berro Madero

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