Miércoles, 24 Noviembre 2021 11:28

Las tácticas peronistas para doblegar a la Argentina - Por Carlos Mira

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Hace poco menos de un año una de las referentes económicas que más representan el pensamiento (si es que tiene alguno que no sea el de causar daño) de Cristina Fernández, Fernanda Vallejos, escribió un tweet diciendo que la Argentina tenía una desgracia, una maldición, que consistía en que nuestro mayor rubro de exportación eran alimentos.

 

Más allá de que eso al menos en parte no es cierto (lo es sí en el caso puntual de la carne) porque lo que Argentina exporta con volúmenes importantes no son alimentos terminados sino materias primas para elaborarlos, lo cierto es que Vallejos, para aminorar lo que para ella era una desgracia, proponía desvincular los precios internos de los precios internacionales. Es decir, producir un enorme artificio alambicado según el cual la Argentina podría vivir una especie de realidad paralela en donde los bienes costaran un precio diferente al del promedio mundial. 

En ese momento todo el establishment económico civilizado señaló a Vallejos como una descerebrada que solo expresaba burradas.

Hoy, menos de un año después, esa política cristinista está en plena fase de ejecución.

En efecto, Roberto Feletti, el impresentable secretario de comercio, ha repetido esa idea prácticamente letra por letra, cuando salió a justificar su política de restricciones a la exportación de carne y la iniciativa de aumentar aún más las retenciones a los productos agropecuarios.

Si un conjunto de invasores extraterrestres mimetizados con los humanos diseñara un plan para destruir la economía argentina, engranar todos sus mecanismos productivos y producir un quebranto generalizado de las empresas productivas con la consiguiente generación de pobreza, escasez, miseria para que su objetivo de sumisión y apoderamiento del país les resultara más fácil, no podrían haberlo pensado y diseñado mejor.

Estas ideas, además, fueron ya puestas en ejecución por durante el primer kirchnerato y, como no podía ser de otra manera, fracasaron estrepitosamente, generando consecuencias devastadoras para la economía y para el empleo.

El cepo a las exportaciones de carne (lo dijimos ya 40 veces) ocasionó la pérdida de 12 millones de cabezas de ganado (el rodeo completo de Uruguay) en un auténtico ejemplo de “comerse” el stock de capital sin pensar en su reposición.

El stock se recuperó algo durante el gobierno de Macri y ahora va a camino de sufrir las mismas consecuencias que ya vivimos.

El objetivo de desvincular el precio interno del internacional también fracaso: al cabo del experimento la carne había aumentado 300% para “la mesa de los argentinos”.

Reitero: una fuerza de ocupación extranjera o extraterrestre que quisiera quebrar el espinazo productivo de un país para ver simplificada su conquista, no lo haría mejor.

Lo que ocurre es que, en el caso argentino, la cuestión se agrava por la repetición del error sin aprender de la experiencia, lo cual nos lleva a una sola conclusión: la medida se toma a propósito para, precisamente, quebrar a todo un sector productivo.

De eso también tienen ejemplos si tomamos en cuenta la cantidad de frigoríficos fundidos durante el gobierno de Cristina Fernández.

La idea de que no se puede decretar la salida de los pobres de la pobreza por la vía de decretar la salida de los ricos de la prosperidad, parece que no la han aprendido.

Tampoco el concepto de que cuando una persona recibe algo no por trabajar sino por la vía de artificios creados por la ley, eso significa que una persona deberá trabajar sin recibir nada a cambio: el gobierno no puede, simplemente, darle algo a alguien sin habérselo sacado (robado) previamente a otro.

Se trata de otra forma de demostrar que no se puede multiplicar la riqueza dividiéndola.

Todas estas alucinaciones producen la falsa ilusión de que una parte de la sociedad crea que puede no tener que trabajar sencillamente porque otra parte de esa misma sociedad se va a hacer cargo de ella por la vía de los arbitrajes confiscatorios que hace el gobierno.

Naturalmente no va a pasar mucho tiempo antes de que esta parte productiva de la sociedad advierta que no vale la pena trabajar porque otro se va a llevar el fruto de su trabajo. Cuando eso ocurra la fuerza de ocupación tendrá el camino allanado para la dominación absoluta porque la nación misma comenzará a desaparecer.

El peronismo, en ese sentido, se parece mucho a una fuerza de ocupación: destruye el espinazo moral y productivo del país para que éste caiga como una fruta madura en sus manos: gobernarán sobre un yermo, pero poder será absoluto.

Carlos Mira
https://thepostarg.com/editoriales/las-tacticas-peronistas-para-doblegar-a-la-argentina/#.YZ5ITtDMI2w

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