Miércoles, 30 Marzo 2022 09:42

El camino uruguayo - Por Sergio Crivelli

Escrito por

El Gobierno fracasó y su futuro será la consecuencia lógica del actual desastre. El Presidente anda a los tumbos y su vice trata de hacer control de daños, alejándose de su malograda criatura.

De mantenerse o empeorar, la presente situación abre las puertas del poder a la oposición, lo que vuelve relevante el debate que ha comenzado a plantearse entre quienes se perfilan como sus principales precandidatos, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. Ambos encarnan concepciones antagónicas del camino a seguir para empezar a sacar al país de una crisis generada por el populismo y que ya dura mucho más de medio siglo. 

Durante su gestión, Mauricio Macri encontró una tenaz resistencia al cambio por parte de las corporaciones política, sindical, empresaria, eclesiástica, planera, etcétera. Esto, combinado con su frágil voluntad de un cambio real, es utilizado ahora por el ex presidente para justificar la manera en que salió de la Casa Rosada.

Esa excusa sirve también a los políticos que, como Rodríguez Larreta, creen o fingen creer que para hacer cualquier transformación es necesario contar con por lo menos el acuerdo de un 70% de la dirigencia.

¿Quién va a conseguir el apoyo de las corporaciones para recortarles los privilegios que condujeron a la ruina general? ¿Está la clase política, que construye su poder con dinero público, dispuesta a automutilarse? La exigencia de un amplio consenso no es más que la estrategia del gatopardismo. Es la condición para impedir cualquier cambio que no sea cosmético.

La propuesta de Bullrich para sortear esa trampa es la de "ampliar el crédito social", esto es, lograr que los ciudadanos le den en las urnas el poder suficiente para prescindir de la "casta" política y sus intereses. Poder suficiente para enfrentar a sindicatos, piqueteros, grupos de choque de la izquierda, capitalistas amigos, medios alimentados a pauta oficial y la variada fauna que vive del Estado.

Pero si bien un triunfo amplio le daría al próximo gobierno el control del Congreso, la experiencia demuestra que el sistema de prebendas y canonjías ha resistido con éxito cualquier intento de desarticulación.

Sin embargo, el gobierno uruguayo acaba de demostrar que hay una vía alternativa: un referéndum sobre reformas que el presidente había instalado y la izquierda quería desinstalar. Por error de cálculo la izquierda encallecida terminó sacando del camino a la dirigencia y la voluntad popular se expresó en forma directa, sin sus "representantes" profesionales.

La consulta popular también es aplicable aquí para terminar con la "grieta" que enfrenta a dos sectores sociales inconciliables. El de los que le declararon la guerra a la moderación, es decir a la tolerancia y la convivencia pacífica, y los que quieren volver a poner en sus carriles de una vez a la economía, la seguridad y la educación que fueron la base del desarrollo histórico del país. No hay camino posible en el medio. Lo demuestran 20 años de kirchnerismo. Plebiscitar el cambio es la única manera de hacerlo posible.

Sergio Crivelli   
Twitter: @CrivelliSergio

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…