Miércoles, 13 Julio 2022 11:27

El difícil rescate de dos timoneles mentalmente extraviados - Por Carlos Berro Madero

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“He conocido a lo largo de mi vida muchos individuos débiles y locos (as); una gran cantidad de ambos tipos; y estoy convencido que al final todos obtienen su paga; pero los locos primero”
- Robert Louis Stevenson

Hemos asistido nuevamente en estos días a los mohines de la abogada exitosa en “modo buena”, que parece haber hecho una pausa en su tarea de “revolear” a los ministros que cuestiona por el aire, para que todos entendamos que ella es la que manda. Y que será así mientras se le dé la gana. 

El escritor francés Antoine de Rivarol decía que “lo que los hombres tienen de común es esencial y lo que tienen de diferente poca cosa; pero lo que tienen de diferente, cambia mucho lo que tienen de semejante”.

Podríamos aplicar esta regla a Cristina Fernández y su chambelán Alberto Fernández, quienes mediante sus paparruchas cotidianas han convertido al FPT en algo ingobernable, evidenciando que no volvieron “corregidos”, sino que son en realidad un par de políticos chapuceros.

Sospechamos que muy pronto, de aumentar los disparates y barbaridades con que intentan seguir “des” gobernando, apoyados de algunos ignorantes que aún creen en ellos, éstos mismos pueden convertirse en misiles auto explosivos que perforen la línea de flotación de su gobierno y lo hundan definitivamente.

En ese momento, quizá comprendan que en la historia no existe el zapping.

Sus teorías políticas –si se las puede denominar de tal modo-, contienen conceptos delirantes que provienen de cabezas mal formadas y peor aprendidas. De poco les sirve pues enfadarse con quienes se restriegan las manos presintiendo el final de un romance montado sobre discursos épicos que solo trajeron miseria, hambre e ignorancia “para todos y todas”.

En su manifiesta desesperación (caras largas, cejas fruncidas, hombros caídos y “oratorios” eufemísticos), parece que transmitieran algo así como: “ya que me voy a matar, me mato el lunes que viene”, tal cual piensan algunos suicidas potenciales, cuando, en un postrer intento, intentan someter a sus caprichos a quienes ya no les creen.

Que digan una cosa o la otra resulta ya totalmente irrelevante, porque “el problema no son los velos y las cruces, sino los dogmas que vulneran la legalidad e incitan a conductas dañinas y enfrentamientos con los derechos fundamentales que rigen las democracias. Sus creencias son indomesticables y siempre guardan una ferocidad latente contra quienes no las comparten” (Fernando Savater).

¿Constituirá la sentencia de Stevenson con que comenzamos estas reflexiones una sentencia premonitoria para ellos? Porque según y conforme enderecen sus próximos pasos, será la misma realidad la que los termine revoleando por el aire.

Por ahora, la moneda está en el aire, lanzada por la supuesta toma de conciencia de Silvina Batakis, que intenta –mediante una lista de buenos propósitos-, poner en marcha ajustes que el kirchnerismo siempre rechazó.

¿Gozará de la benevolencia de una izquierda que ha idolatrado a Cristina hasta hoy porque amplificaba un discurso “redistributivo”, o provocará la implosión final de un ciclo político que parece agotado?

Las próximas semanas (¿o días?) nos darán la respuesta. Mientras tanto, todo el mundo desconfía, se ajusta como puede y masculla su bronca entre dientes; y permite sospechar que puede crecer un nuevo movimiento político: el neo marxismo contenido en la praxis de movimientos sociales que desbordan las calles y enfrentan los micrófonos de los periodistas vituperando a las fuerzas del “imperialismo”.

Allí comenzará a jugarse el futuro de la Argentina. Un antiguo proyecto de prosperidad, acentuado por la llegada de millones de inmigrantes que se integraron a nuestra sociedad, aportando la calidad y cantidad de sus esfuerzos para convertirnos en un modelo a ser imitado, que hoy ha desaparecido casi totalmente.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero

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