Miércoles, 30 Noviembre 2022 09:02

CFK ordena la tropa - Por Sergio Crivelli

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El peronismo empezó el ajuste interno de cuentas con vistas a las elecciones. Lleva la delantera Cristina Kirchner que intenta asegurarse el control de la provincia de Buenos Aires, vital para su supervivencia política.

Tan adversa es la situación que su tropa se ha olvidado de Mauricio Macri. Hoy su blanco no es el ex presidente sino Berni y Pérsico, Kicillof o Espinoza. Los opositores quedarán para más tarde. 

El piquetero Pérsico es (o era) un aliado natural de Alberto Fernández. Natural quiere decir que recibe financiamiento de la Casa Rosada, a través de centenares de miles de planes que le dan autonomía política. En pleno enfrentamiento del presidente y la vice vio la oportunidad de meter una cuña en La Matanza y desafió al cacique político local, Fernando Espinoza.

Respuesta: cinco días atrás activistas del Movimiento Evita denunciaron que fueron golpeados y amedrentados a balazos por elementos de choque de Espinoza mientras pintaban en Isidro Casanova paredes promoviendo la candidatura de Patricia Cubría para intendente de La Matanza. Cubría es pareja de Pérsico. Encapuchados y a los tiros los agresores parecen haber actuado con total impunidad y sin que la policía interviniera. Escenas de pandillerismo que se creían cosa del pasado; gente que no confía en las bondades de las PASO.

Otra reacción que provocó el proyecto electoral del jefe piquetero fue la intervención de la AFIP en sus actividades. El organismo descubrió súbitamente que había beneficiarios de planes que habían muerto y otros que recibían la ayuda social a la vez que liquidaban el impuesto a los bienes personales o compraban dólares y autos cero kilómetro.

Antes de que la Justicia interviniera para investigar semejante extravagancia del estado protector, la vicepresidenta se reunió con Pérsico en el Senado. No trascendió el contenido de la charla, pero después del apriete callejero y la súbita irrupción del ente recaudador es de imaginar que el piquetero quedó convencido de la necesidad de oír las opiniones de Cristina Kirchner. Si terminó arreglando con Alberto Fernández después de las cosas que el presidente había dicho en público de ella, cómo no arreglar con el jefe del Evita que por lo menos tiene unos cuantos votos propios.

La otra figura que está empezando a sentir los rigores de la interna es Sergio Berni, a quien también le aparecieron súbitas denuncias de enriquecimiento indebido. La Cámpora lo quiere liquidar, pero Axel Kicillof lo defiende. Sabe que no hizo, ni hace, ni hará nada efectivo a favor de la seguridad pública, pero es por lo menos un buen pararrayos político. Si lo echase, él tendría que poner la cara.

Cristina Kirchner todavía no le ha bajado el pulgar, pero empezó a quejarse en público de la inseguridad, porque vio en las encuestas el daño electoral que le hace. Pero no va a cambiar por eso de estrategia. Reclamó la intervención de la Gendarmería que no es el instrumento para resolver el problema, pero permite trasladarle la responsabilidad a Aníbal Fernández.

En suma, en los ratos libres que le dejan los trámites judiciales la vice se dedica a lo que los viejos peronistas llamaban "encuadramiento" de díscolos o de gente con exceso de iniciativa. Quiere consolidar su poder en Buenos Aires. Parece resignada a una derrota nacional.

Sergio Crivelli  
Twitter: @CrivelliSergio

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