Miércoles, 02 Abril 2025 11:13

¿Memoria, verdad y justicia solo palabras? - Por Guillermo Javier Nogueira

Nuevamente el jardín me recibe y cobija. Lo hace mostrándome que la vida sigue y es bella, aunque a veces no lo parezca. Hoy lo necesitaba tanto como a mi café mañanero. Llevo varios días de sueño intranquilo fruto de vigilias prolongadas procesando estímulos inquietantes.

Procesar, esa es la cuestión. Los estímulos sensoriales más variados quedan  finalmente configurados por memorias al calor indispensable de los sentimientos/afectos.

Todo se registra, se valora, selecciona y  archiva o descarta. Ideas, imágenes, conceptos, múltiples simbologías son transportadas por el lenguaje que hace posible su manipulación dentro y fuera de nosotros mismos. Uf… me dominó el sesgo neuro  aunque trato de acotarlo con mi otro sesgo, el humanista. Necesito un toque de cafeína. ¿Por qué estoy así? ¿Por qué soy así? precisamente por mis memorias, Entonces cabe interrogarme por qué ahora impulsan estas reflexiones.

Todo comenzó por la noticia de la marcha del 24 de marzo, aupándose el sindicalismo y políticos varios pero de un lado del espectro. Son conocidos por poseer memorias  selectivas, endebles, con olvidos y evocaciones a la carta. No son los únicos. Un día más tarde, un escueto aviso fúnebre  comunicaba  la muerte de un colega y amigo. Me dolió saber que había partido en soledad. Quienes le debían mucho de lo que ahora eran y de lo que se vanaglorian institucionalmente no lo homenajearon resaltando su contribución a esos logros. Una simple cronología y dos avisos fúnebres fue todo.

Aunque aún vivo, comparto esa injusta falta de recuerdo en ese mismo ámbito. Lo sentí como una falla de memoria muy peculiar: marcar como punto de partida, origen, aquél decidido por el relator según su corta mirada o su conveniencia, cuando no su lisa y llana ignorancia. Todo comenzó conmigo o con nosotros. Acto de soberbia y/o megalomanía, egocentrismo/narcisismo. Puede deberse en algún caso a una falla  educativa tal, que  la información que lleva al conocimiento y el saber no es adecuadamente configurada. Menos inocentemente este proceso alterado deliberadamente lleva al resultante error epistemológico. Descubrir reiteradamente la pólvora o inaugurar lo ya inaugurado.

Decir la verdad  con humildad: la creación es solo un novedoso reordenamiento de lo ya existente. Decidimos, actuamos, acertamos, nos equivocamos, corregimos (a veces). Reconocemos un yo, un otro  y un nosotros, ellos, con el que interactuamos, somos y existimos. El peculiar estado de ánimo se debe a pensar que existiendo es deseable quede un legado para nuestros sucesores, cuyo recuerdo lo convierta en trascendencia. El olvido nos deshumaniza convirtiendo existir en simple vivir.

Es muy grave cuando es deliberado, pues nos convierte en animales, tal vez objetos manipulables que pueden ser desechados o arrumbados. Por la denominación de la marcha apareció el lenguaje y de alguna manera conjugué el verbo ser junto al estar. La sintaxis hace al significado y el sentido de una frase y por ende de un relato. No es lo mismo decir POR la memoria de  verdad y justicia, que Por La memoria de La verdad y La justicia, o Memoria, Verdad y Justicia, o  Marcha Por el Día Nacional De La Memoria, Por La Verdad y  La Justicia. La prosodia y la pragmática añaden y enriquecen. Podemos asomarnos a la complejidad de este asunto admitiendo que son seres humanos los que construyen el lenguaje como un sistema simbólico con el que piensan y exteriorizan lo que piensan convertido en palabras, escritos, gestos y conductas.

Con él nos comunicamos, transmitimos, configuramos y recíprocamente somos configurados.  Su riqueza y posibilidades son enormes  precisamente por esto. Decimos lo que pensamos y obramos en consecuencia en tanto que seamos honestos y coherentes respetando la memoria. Eso en sí no nos  califica como buenos o malos, justos o injustos.

Esa valorización depende precisamente de utilizar la memoria manteniendo la coherencia derivada de y en la verdad  finalmente  productoras de  respeto y  autoridad; dadoras del poder auténtico. La mentira, la hipocresía, el cinismo se dan cuando deliberadamente se altera ese camino productor de coherencia. Dejo de mirar el jardín por un rato, cierro los ojos de mirar afuera y con los de mirar adentro pienso.

Algo no está bien si olvidamos lo que deberíamos recordar y la invocación al recuerdo utiliza un lenguaje variable comenzando por la denominación  e incrementado por el relato dependiente de los intereses y poder del productor, el relator y en el mundo actual el financiador. Surgen notables incoherencias al observar relatos contrapuestos, omisiones, modificaciones, tergiversaciones de una realidad pasada que llamamos historia por aplicarle una cronología a escala humana que por lo tanto puede ser arbitraria, borrosa, o imposible de determinar.

¿Cuándo comienza una era, una época, cambia una cultura, y cuáles son los determinantes, los acontecimientos? Dudar es motivador, ocluir la duda es condenar a la ignorancia. Todo en nuestro país actual parece reducido a una puja política derivando en fragmentaciones y polarizaciones extremas. En consecuencia si todos dicen tener memoria, conocer la verdad y buscan o aceptan la justicia existente desde el caos o los extremos, la conclusión es que nadie se atiene a la memoria verdadera y por ende la justicia no puede mirar por tener los ojos vendados o la balanza desajustada. Interesante y conocida  paradoja: decir desde la política que los políticos son una casta y mienten, pero yo no. La abuela decía “ahí no compro porque tienen una balanza que miente”,  “¡Ehh no sea tramposo!”.

Trampa igual a mentira, ocultamiento con fines deliberados. Los nietos nos acostumbramos a decir trucho por falso o chanta por falso sabio y un juego de cartas emblemático está basado en mentir ocultando las posibilidades  reales La abundancia de ejemplos y las variantes creativas del lenguaje denuncian tendencias o marcadores de una sociedad y su cultura en un momento dado.

No podemos festejar el logro reconocido universalmente de un juicio imparcial basado en la memoria de hechos reales plasmado en el libro  “Nunca más” cuyo prólogo fuera escrito por Ernesto Sábato. Él  junto a otros notables e intachables investigadores bucearon en las turbias aguas de una triste y lamentable época de la  historia  Argentina. Ninguno de ellos salió indemne del impacto emocional de la tarea encomendada y de los hallazgos.

Un presidente lo hace posible con la esperanza  que fuera un punto final. Se pudo conocer la verdad gracias a la memoria y luego coherentemente hacer justicia en el marco de lo posible, prudentemente, dadas las circunstancias y en pos de la paz y la reconciliación en democracia. Punto final a la violencia. Un cambio de gobierno llevó a modificar el prólogo, la mirada abarcadora de Sábato fue descalificada por ser la “teoría de los dos demonios”.

Otro gobierno, pero con igual ideología interesadamente dividió taxativamente las sanciones considerando solo un lado, el suyo, como el de las víctimas. En sus filas se reincorporaron los sobrevivientes, todos fueron considerados víctimas inocentes dada su juventud e idealismo, independientemente de los hechos cometidos. Se reabrieron juicios, se produjeron indultos y se midió con distinta vara la pena y su cumplimiento. 

Según el momento y los intereses en juego, se consideró a ese período como  una guerra, un enfrentamiento, una lucha subversiva, un  movimiento de liberación, una revolución y otras calificaciones. De ese modo el poder judicial, el legislativo y el ejecutivo interactuaron variando desde la absolución, la obediencia debida, la imprescriptibilidad, las penas atenuadas en razón de edad o salud o su denegación.

La indudable magnitud del delito queda sellada con la figura del desaparecido y las condiciones de su desaparición o la apropiación de hijos y bienes. Quien detentaba el poder en ese momento definió a algunos seres humanos (sus oponentes) como en un “no estado, ni vivos ni muertos, desaparecidos” Creo que pensó pero no lo dijo: simplemente desaparecidos…¡Vayan a buscarlos a ver si los encuentran, quizás..! Mirada  con otros anteojos la tragedia también involucró al lado del poder.

Los actos terroristas intentando una revolución contra una dictadura y contra un gobierno en manos de alguien incompetente, puesta en ese lugar por la simple voluntad del líder  generó  violencia, a veces mal dirigida contra  víctimas inocentes. En realidad la buena memoria debe reconocer que se fue generando una reacción especular en la que la legalidad en el uso del poder  se perdió. La sucesión de gobiernos lamentablemente redujo el valor de lo realizado en el retorno a la democracia.

Por eso me parece no podemos conmemorar una fecha como la del 24 de marzo y menos con personajes y agrupaciones aupados en el dolor pero aprovechando las circunstancias con otros fines. Se construyen monumentos para preservar la memoria por los caídos con presencias y omisiones. Un abnegado grupo de madres y abuelas que heroicamente mantuvieron su reclamo por verdad y justicia  son lamentablemente cooptadas por otro gobierno de turno que las utiliza de forma prebendaria.

Gobierno amnésico de su actuación en esa etapa. Así una líder emblemática y meritoria en su momento termina eludiendo la justicia por hechos de corrupción. Se generó y aún se discute la cantidad de víctimas como si la vida humana fuera cuantificable y el delito entonces también.

En realidad comenzó por una mentira reconocida por su autor para emocionalmente dar trascendencia a un hecho espantoso independientemente de la cantidad. Hoy aún se moviliza y esgrime ese número de 30000 por fanatizados que irracionalmente marchan ignorando la verdad reconocida por representantes sensatos e irreprochables de esas víctimas como G. Fernández  Meijide.  Se vuela la embajada de Israel y la AMIA con muertos, heridos y enormes secuelas anímicas.

Luego de décadas no solo no se esclarecen totalmente los hechos sino que también, según el gobierno de turno, se oculta y se negocia por “razones políticas” incluyendo un tratado absurdo con el país responsable ideológica, material y humanamente. Un magnicidio no esclarecido, la muerte de un fiscal involucrado en la investigación de esos hechos, acaecido justo el día antes de denunciar a la autoridad máxima del país  por su vinculación, es una muestra de falta a la verdad; una chapucería descarada.

Ha pasado ya un largo tiempo. Nuevamente la mala memoria pone en fuga a la verdad y la justicia. Abundan los funcionarios de diverso nivel  que permanecen impunes gozando de privilegios de todo tipo aun con condenas. Lo logran  alterando memorias o con farragosos registros, apelaciones de todo tipo y la reconocida cronoterapia. Todo pasa, mucho prescribe y la edad o un certificado médico salvan. Además  lo secreto puede abruptamente dejar de serlo. Un fallecido ex presidente fue preso por una condena, lo hizo en un domicilio de lujo, luego tuvo fueros y falleció  en el parlamento con otra condena y juicio pendiente.

Tuvimos un vicepresidente condenado y preso por corrupción que con excusas lo pasó en su casa y ahora sigue militando y es docente universitario. Tenemos una ex presidenta  y ex vicepresidenta y ex senadora condenada por corrupción en dos instancias y con causas pendientes largamente demoradas. Es nuevamente posible candidata a un cargo con fueros. ¿Mala memoria? 

Todo puede ser negociable y se negocia merced precisamente a jugar con la memoria y hacer como en “EL Principito” la realidad invisible a los ojos. Si no vemos la realidad  entonces no podremos construir verdades confiables sedimentadas en memorias sobre las que razonar y hacer justicia. En ese caso seremos puro instinto, emoción, reflejos, es decir irracionalidad. No es posible hacer justicia irracionalmente. No obstante insistimos en ello. Se suele decir que el camino al cielo está empedrado de buenas intenciones el de la verdad y la justicia debería estarlo de buenas memorias y de esperanza, socia de las intenciones para actuar por el bien. Ya cerca de abandonar el jardín, sonrío a recordar el Rosas tirano del cole y el salvador de la soberanía en Obligado. El Roca astuto presidente, ensanchador de nuestra soberanía hacia el sur, repartidor y propietario de tierras según el modelo nepótico,  corrupto, o el Roca General,  genocida señalado por O. Bayer derivando en  estatuas vandalizadas  por esa razón.

El mismo Bayer  escritor; crítico de ese pasado hecho en sus escrituras sobre la Patagonia Trágica y Rebelde, fue entronizado por gobiernos recientes; no obstante  ahora su monumento acaba de ser  derribado por el gobierno actual. Memorias descontextualizadas.  Cada uno usó y usa su memoria particular. La sonrisa ya irónica se me agranda con el Perón líder de los trabajadores de mi infancia, el tirano prófugo de mi adolescencia con su nombre prohibido  por la Revolución que pasó de libertadora a fusiladora, quizás  el creador de un movimiento, luego partido y ahora como suele decir J. Barbaro “una franquicia que da votos”.

El mismo del 5x1, la quema de iglesias,  “al enemigo ni justicia” o creador e impulsor de los derechos de la ancianidad y la UES. También el que aprovechó la juventud maravillosa para regresar y finalmente reprenderla y ¿echarla? de la Plaza de Mayo porque  ya  no era tan maravillosa. Ambos lados ofendidos por las demandas o los  cánticos en la Plaza. Así realmente da comienzo la tragedia cuando esos jóvenes regresan a la clandestinidad y de los idealistas revolucionarios del “lucha y vuelve” pasan a ser perseguidos “hasta aniquilarlos” por un oscuro personaje. Prólogo del incremento posterior de la violencia sin límites éticos por aquellos que por su posición debían tenerlos.

Hay excusas por doquier. El parlamento ha pasado de escribanía a un ámbito donde no faltan escenas de vodevil, pugilato, chicanas  y. manipulaciones de todo tipo. Se enrostran pecados, traiciones, venalidades. Se muestra la constitución pero no se la respeta y la historia es según cada cual. Una dúctil memoria y sutil tergiversación de la verdad hacen la tarea. No es sorpresa entonces que de esa cuna de las leyes y control del ejecutivo salga lo que sale.  No se puede pensar en el vacío, es necesaria  una “biblioteca” donde ir a buscar aquello guardado en memorias valuadas.

De tanto en tanto limpieza (olvido fisiológico) y actualización del archivo sumado al mantenimiento y ajuste del mecanismo de recuperación/evocación. La nueva informática con redes que transmiten con gran velocidad y cantidad de datos son peligrosamente consideradas memorias prostéticas, exocerebros que precisamente por su magnitud y velocidad pueden almacenar datos que nuestra propia capacidad hace difícil de adquirir, cotejar, analizar, seleccionar, valorar y poner a disposición para ejecutar. Aparecen la saturación, la generación de hábitos que sustraen del uso  consciente y ponderado. Se instalan el ruido,  la basura,  lo fake, el hackeo.  Funes memoriosos electrónicos. Confieso como Fontanarrosa que he vivido y por eso me preocupa ver a muchos seres humanos llevados por eslóganes y relatos que tal como decía el filósofo L.J. Jalfen refiriéndose a las ideologías “son fosilizaciones del pensamiento “.

En mi caso lo aplico a la memoria y al uso del lenguaje, fosilizados al no ajustarlos a la realidad, la verdad, la coherencia; su corolario son falencias de cualquier conducta humana, entre ellas la justicia. Viendo la actualidad, apena y preocupa  pensar que no hemos cuidado ni la memoria ni la verdad y menos la justicia. Recomiendo en especial  a los jóvenes estudiar y dedicar buen tiempo a las ciencias no solo como proveedoras de avances materiales y tecnológicos, sino como poseedoras de un método gracias al cual  nada considerado verdad lo es en forma absoluta y definitiva, ni siquiera la realidad dada en ese diálogo sujeto objeto. Somos una extraña combinación de sistemas abiertos y cerrados donde la lógica y la causalidad difieren y cambian pero puede complementarse.

Eso no quiere decir que aceptemos un relativismo ingenuo y haragán. Por el contrario debemos estar muy atentos y en posesión de una mirada amplia y crítica dispuesta a exigir memoria para conocer la verdad y poder hacer una valoración justa del objeto en estudio; fundamentalmente las conductas humanas en sus circunstancias universales y locales. Muchos de mis grandes maestros al igual que la siempre evocada abuela dirían. “ni por pasteles o ni por las tapas” es lo que acontece ahora en la política con liderazgos de bajo nivel, mezquinos y calculadores, aunque buenos mercaderes.

Escindimos a un ser humano con triste final considerando que es un ídolo a imitar en la cancha y un pésimo ejemplo en su vida personal. Selectiva y no inocentemente  se olvida que no existe tal escisión y por ello vemos el penoso desfile por TV de sujetos que tratan de explicar todo a partir de falsas memorias, olvidos intencionales, verdades a medias y justicia ambivalente. Si se hiciera buena memoria solo cabría apenarse por el fatal acontecer de su vida previsible a la luz de sus circunstancias.

Las personas al igual que las naciones, si no aprenden de sus historias, repiten sus errores con consecuencias fatales. Temo estemos en esa situación ya que si bien dos siglos a nivel planetario son nada (esa es nuestra historia registrada y analizable) a nivel de los habitantes de nuestro suelo es mucho y más que suficiente como para haber aprendido. ¿Por qué no se hizo ni se hace? Temo porque en el reino de lo trucho y lo chanta imperan los macaneadores.

Médico. Licenciado en Psicología

Autor de El niño problema, La era de neuroTodo, La era del neuro Todo II. Ed. Miño& Dávila

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