El arreglo fiscal entre municipios, entidades y la federación desincentiva la generación de ingresos propios por parte de los primeros. Al depender en lo esencial de las transferencias de la federación y de los estados, se rompe una conexión fundamental entre el municipio y el ciudadano, entre gobierno y gobernados.
En la medida que los ingresos del municipio no dependan de los servicios que brinde al ciudadano, no existen incentivos para mejorar la calidad de estos. Por su parte, el ciudadano al no recibir servicios de calidad, difícilmente se sentirá parte de una comunidad a la que tenga que retribuir en forma de impuestos o derechos.
De igual manera, la desconexión entre las prioridades municipales y los recursos disponibles impacta negativamente las posibilidades de planeación de largo plazo.
Una excepción a este análisis, lo presenta el municipio de Isla Mujeres, una isla con historia de piratas y corsarios, enclavada en el caribe mexicano quien desde hace cuatro años ha roto el círculo vicioso del federalismo mexicano desde lo local y que los municipios cuenten con recursos propios que les permitan plantear sus prioridades con visión de largo plazo.
Atenea Gómez Ricalde, una joven mujer isleña descendiente de las familias fundadoras que llegaron a habitarla hace 175 años, ha apuesto en marcha un modelo de gestión municipal exitoso, logrando recuperar y posicionar, en solo cuatro años, un municipio que se encontraba a la deriva, con 35 mil toneladas de basura a cielo abierto acumuladas, con servicios públicos abandonados, donde la obra pública era escasa, generando un impacto negativo en las necesidades de la ciudadanía.
Su labor, enfrentando las mismas decidías propias que trae muchas veces el centrismo del gobierno provincial, vive un momento histórico, ya que revirtiendo la herencia recibida ya lleva invertidos el equivalente de más de 40 millones de dólares solo en infraestructura urbana,
“Cuando el dinero se cuida, no se roba y no se lo quitan otros órdenes de gobierno, alcanza para más”, afirma Atenea ó la Alcaldesa, al destacar que este esfuerzo se ha traducido en calles pavimentadas, nuevas carreteras, banquetas, guarniciones, alumbrado público moderno y espacios públicos que hoy disfrutan niñas, niños, jóvenes, adultos mayores y familias enteras.
Para entender la dimensión y repercusión de esta gestión, en términos económicos, durante los primeros seis meses de 2023, la municipalidad de Isla Mujeres recibió una Inversión Extranjera Directa (IED) de 496 millones de dólares, teniendo a Países Bajos y Estados Unidos como principales referentes. El sector turístico que desempeña un papel vital en la economía local, generando empleo y oportunidades de negocios, se ha multiplicado contando en la actualidad aproximadamente 12,000 habitaciones de hotel registradas, de las cuales alrededor de 2,000 se encuentran en la zona insular (la isla propiamente dicha) y unas 10,000 en la zona continental, también conocida como Costa Mujeres.
La gestión exitosa de un proyecto municipal se basa no sólo en la suma de un conjunto de medidas y beneficios, que ya en sí mismos son un avance enorme. Se trata de cambios que le han dado un sentido más profundo a la transformación que los municipios y sus comunidades necesitan para logar el tan desarrollo económico y social, poniendo a las personas en primer lugar.
Romper este círculo vicioso que la gestión de la alcaldesa Atenea Gómez Ricalde ha impulsado en Isla Mujeres, implica un paso firme hacia reformar el federalismo desde lo local, que los municipios cuenten y promuevan con recursos propios que les permitan plantear sus prioridades con visión de largo plazo.
De los aproximadamente 15.000 municipios de América latina, son pocos que pueden exhibir su calidad de gestión, su solidez financiera y la calidad de gobernanza. Isla Mujeres, la nueva joya del Caribe mexicano puede vanagloriarse de ello.


El municipio es el orden de gobierno más relevante para la calidad de vida diaria de los ciudadanos. Es quien debe brindar servicios básicos como el drenaje y alcantarillado, el alumbrado público en las calles, el cuidado de parques y jardines, la recolección de basura, el mobiliario urbano, el bacheo y la seguridad pública, entre otros. Sin embargo, al mismo tiempo, es el eslabón más débil en el andamiaje institucional del federalismo. 