La dote, sin embargo, ha sido muy fuerte y persuasiva –Trump abrió la chequera sin chistar–, y evitó la explosión del villorrio de su flamante consorte, que no había ahorrado reservas y merodeaba el abismo cambiario. De modo que, en principio y hasta nuevo aviso, no se puede sino celebrar que un nacionalista y un anarcocapitalista –en las antípodas ideológicas– se consideren parte de una misma familia (el Club de los Reaccionarios Recalcitrantes), practiquen la mutua incomprensión, se prometan fidelidad eterna y marchen juntos hacia la alborada.
Domingo, 16 Noviembre 2025 12:47
Re-menemización, boda y nueva luna de miel - Por Jorge Fernández Díaz
Jorge Fernández Díaz
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Opinión

Marx decía que un marido que quisiera un matrimonio feliz debería mantener la boca cerrada y la chequera abierta. No me refiero a Karl, sino a Groucho. Luego está Oscar Wilde, que tenía muchas teorías sarcásticas acerca de las bodas por amor o por conveniencia; dicho sea de paso: todavía no se conocen la letra chica ni las implicancias locales de este gran contrato prenupcial entre Estados Unidos y la Argentina, y ya sabemos de sobra que Dios está en los detalles: “La mejor base para un matrimonio feliz es la mutua incomprensión”, concluía Wilde en una boutade de doble fondo. 