Por supuesto que no se hallaba contra las cuerdas, al borde del knock out, como han asegurado algunos de sus enemigos, tan adictos a los pronósticos catastrofistas.
Su suerte no estaba echada, ni mucho menos. Pero lo cierto es que —producto de la inconcebible torpeza del jefe de gabinete y de la decisión de los Milei de embarcarse en una cerrada defensa de Manuel Adorni— recibía sin cesar el castigo de las banderías opositoras y de la mayoría de los principales medios y periodistas en general, como pocas veces antes.
La decisión de la judicatura estadounidense resultó una noticia verdaderamente extraordinaria, merced a dos razones: por un lado, el hecho de que el país de los argentinos se evitase tener que pagar una porción considerable —30 %— de los U$18.000MM a un conjunto de delincuentes que recibió parte de la compañía petrolera —gratis, gracias a una componenda con los Kirchner— para luego vaciarla: los Eskenazi.
Por otro lado, puso al descubierto algo que era sabido y ahora viene a ser ratificado de manera contundente: la invalorable relación que han tejido el presidente con asiento en la Casa Blanca y su par criollo. Cuánto influyó el jefe del Estado más poderoso del mundo para que se hiciera justicia es cuestión abierta a debate.
Sin embargo, resulta pertinente decir que Donald Trump no adoptó una posición neutral. Como quiera que haya sido, los planetas siguen alineados en favor de los libertarios.
Casi en paralelo con aquel fallo, Claudio Chiqui Tapia y Pablo Toviggino —capitoste el primero, y tesorero el segundo, de la Asociación del Fútbol Argentino— fueron procesados y embargados por no haber pagado en plazo más de $ 19.000 MM en concepto de impuestos y aportes patronales.
La medida fue adoptada el pasado día lunes a instancias del juez federal en lo Penal Económico, Diego Amarante. En atención a las cualidades morales y profesionales del citado magistrado y dada la escandalosa impunidad con la cual actuaron los dos dirigentes de la AFA, era imaginable que ésta sería la resolución judicial.
Aunque este episodio no tenga la trascendencia ni las consecuencias del caso YPF, de todas maneras la administración mileísta tuvo un nuevo motivo para festejar. Es sabido que Tapia y su mano derecha son reputados en Balcarce 50 como enemigos aunque también lo es que —en virtud del blindaje que la FIFA extendió a todos sus asociados a escala planetaria— avanzar contra la AFA a poco más de dos meses de que inicie el campeonato mundial que habrá de sustanciarse en Estados Unidos, Canadá y México, es imposible.
No obstante, lo que al Poder Ejecutivo le está vedado hacer —salvo que desease suicidarse políticamente— no le está impedido al Poder Judicial.
Con una particularidad adicional, que debe ponderarse en su justa medida: en la relación de fuerzas que ha quedado configurada, los dos caciques futboleros son hoy más débiles que sus opugnadores. Cuentan a favor con ex–funcionarios —Sergio Massa, por ejemplo— y tres mandatarios provinciales, la casi totalidad de los clubes de la AFA, y uno o dos jueces que podrían, si tuviesen en sus manos las causas de mayor peso, inclinar la cancha en beneficio de los personajes que hasta ayer se consideraban a sí mismos intocables y que acaban de ser procesados.
En la vereda de enfrente militan las hinchadas de todo el país, los medios masivos de comunicación, el gobierno, buena parte de la opinión pública, y los jueces y fiscales que se atienen a los códigos.
Habrá que ver cómo evolucionan las denuncias que existen acerca de los manejos espurios de los dueños y señores de la AFA en el curso de los próximos meses. Es conveniente al respecto hacer un breve resumen. El seleccionado dirigido por Scaloni comenzará a defender la corona obtenida hace cuatro años en Qatar, el lunes 16 de junio contra Argelia, en Kansas City.
Seis días más tarde su rival será Austria y el partido se disputará en Dallas. Por fin, el 27 del mismo mes, en ese estadio tejano, dirimirá supremacías con Jordania. Si la situación procesal de la dupla dirigencial de la AFA continúa el curso que lleva y a su titular le estuviese vedado salir del país, no sería de extrañar que tuviera que pedir licencia o nombrar una suerte de alter ego para que lo represente en Estados Unidos, con la capitis diminutio que ello implicaría para su persona.
La suerte de Tapia dependerá en buena medida del desenlace que tenga esa competencia mundial. Para el seleccionado campeón defensor no llegar a la final implicaría un traspié serio. Y si jugase la final y perdiese, el argumento muy argentino de que seríamos los campeones morales, no les serviría de nada a Tapia y a Toviggino.
La estructura de dominación y corrupción que han montado se les vendría abajo en cuestión de días. Si, en cambio, el combinado argentino repitiese el éxito obtenido en 2022 en el país árabe, a los dirigentes los salvaría el fútbol y su futuro dependería pura y exclusivamente de una Justicia que tiene dos caras bien diferentes —virtuosa una, y viciosa la restante.
Basta con pasar revista a la lista de jueces y fiscales que tienen un papel descollante y decisivo en la investigación y procesamiento de los corruptos que pueblan la AFA o de los involucrados en el negociado de YPF, para tomar conciencia de aquellas caras.
Cualquiera conoce la catadura moral de Ariel Lijo, que puso a dormir la causa de la petrolera que cayó en su juzgado.
Pero, ¿qué hicieron en ese lapso la Cámara de Casación y la Corte Suprema? —Miraron para otro lado. No sólo en Comodoro Py la corrupción ha hecho estragos.
El fiscal ante la Casación, Mario Villar —un funcionario íntegro— ha puesto en evidencia la irregularidad del juez federal de la localidad de Campana, González Charvay, el favorito de Tapia y Toviggino para entender en las diversas causas que los tienen a estos a mal traer.
Si la sala de la Casación —que debe decidir quién se quede con las actuaciones: Charvay o el juez Marcelo Aguinsky, titular del juzgado No 10 en lo Penal Económico— se inclinase por el de la ciudad de Campana, no es necesario dar los nombres de quiénes brindarán con champagne Cristal —nunca Monitor o sidra La Farruca— en la calle Viamonte.
No todas fueron buenas noticias para el gobierno. El juez kirchnerista Raúl Ochoa —ex–asesor del que fuera ministro de Trabajo de Néstor Kirchner, Carlos Tomada— suspendió este lunes 82 artículos de la reforma laboral que aprobó el Congreso poco tiempo atrás. La decisión del magistrado que paralizó el cambio que intenta instrumentar el gobierno —al menos hasta tanto se expida sobre la cuestión de fondo, o sea, el pedido de inconstitucionalidad de esos artículos que planteó la CGT— es una clara demostración de los obstáculos que deberá sortear la administración libertaria para poner en marcha las reformas estructurales que impulsa en materia laboral, impositiva y previsional.
La connivencia de la corporación de jueces laborales y la CGT viene de lejos, y era obvio que unos y otros no se iban a quedar cruzados de brazos frente al singular avance reformista logrado por el oficialismo. Es probable que lo que éste eventualmente pierda en las dos primeras instancias —la del magistrado Ochoa y la que quedará a cargo la cámara laboral correspondiente—lo termine ganando en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la Corte Suprema de la Nación.
Mientras tanto, la impresión que se llevarán todos aquellos interesados en invertir en nuestro país en consonancia con las ideas echadas a correr por Javier Milei, es que las buenas intenciones de transformación chocarán de manera inevitable con unos intereses creados, sólo interesados en sostener el statu quo y decididos a ponerle a cualquier reforma que se plantee, palos en la rueda.
Hasta la próxima semana.


El fallo reciente de un tribunal norteamericano —más precisamente, la Corte de Apelaciones de Nueva York— respecto de la causa “Petersen Energía S.A.U. (Eskenazi) contra la República Argentina e YPF S.A.”, representó una bocanada de aire fresco para el gobierno libertario, que no pasaba por su mejor momento. 