Miércoles, 12 Agosto 2026 12:01

Javier Milei cosecha tempestades - Por Claudio Fantini

Claudio FantiniEl entreguismo explícito –que el Gobierno ostenta con la misma convicción con que exhibe desprecio por los débiles y fascinación por los poderosos– hizo caer el artículo de la ley que más le importaba, bajo el peso de ser percibido como un intento de extranjerización de tierras.

Cosechando tempestades por los vientos que sembró. Así pasó la semana Javier Milei. El entreguismo explícito –que su gobierno ostenta con la misma convicción con que exhibe desprecio por los débiles y fascinación por los poderosos– hizo caer el artículo de la ley que más le importaba, bajo el peso de ser percibido como un intento de extranjerización de tierras. 

La imagen del Gobierno hizo sospechar que el capítulo caído por falta de apoyo en el Congreso es un equivalente actual a lo que fueron las “economías de enclave” que proliferaron en África y Latinoamérica entre finales del siglo XIX y mediados de la centuria pasada. Implicaban que vastas extensiones y a veces regiones enteras de países quedaran en manos de empresas extranjeras que extraían riquezas, no en conexión con los estados locales, sino situados por encima o al margen de ellos.

El concepto “republiqueta bananera” proviene de una economía de enclave. La empresa United Fruit se adueñó de inmensas extensiones en países centroamericanos y del Caribe, imperando sobre ellos sin escrúpulos.

Más allá de que implique eso o no, es lo que vino a la mente de muchos argentinos cuando apareció una iniciativa de ese tipo, promovida por Joaquín Benegas Lynch en nombre de un gobierno proclive a ceder ante las pretensiones de megamillonarios como Peter Thiel. Y lo hace con la misma firmeza con que abandona músculos tan estratégicos del país como el programa nuclear, la actividad científica, la universidad pública y todas las empresas nacionales grandes, medianas y pequeñas que producen bienes y generan puestos de trabajo.

Obediencia ideológica

La docilidad de Milei ante norteamericanos poderosos ocasionó una crisis diplomática con Brasil. Si bien es cierto que el Presidente exhibió siempre incontinencia barbárica, y que en este capítulo patológico de la historia su vulcanismo de insultos y ofensas se volvió políticamente rentable y lo llevó al poder, en el caso de Lula da Silva actuó al servicio, y probablemente por encargo, del jefe de la Casa Blanca.

Cuando Donald Trump entró en disputa con Pedro Sánchez por los puntos del PIB español que exigía dedicar al gasto militar, Milei fue a España y desde escenarios ultraderechistas atacó al jefe del Gobierno.

Ahora Trump necesita que Jair Bolsonaro sea puesto en libertad y el actual presidente brasileño se niega a colaborar para que ello ocurra. Eso desató la furia de Trump contra Lula, a quien bombardeó con aranceles y usando la artillería verbal del presidente argentino, quien disparó insultos a mansalva contra el líder del PT.

Trump necesita a Bolsonaro libre porque, por la misma razón por la que fue condenado y encarcelado el expresidente brasileño (atacar con muchedumbres y con fines golpistas los edificios de los poderes del Estado) el magnate neoyorquino podría, en un futuro no muy lejano, terminar también condenado por el asalto de 2021 al Capitolio.

Ni Lula aceptó indultar a Bolsonaro como le exigía Trump ni la Corte Suprema aceptó anular la condena al líder ultraconservador. Por eso Trump gatilló su arma sudamericana de grueso calibre y Milei disparó insultos a mansalva contra Lula y contra el juez supremo Alexandre de Moraes.

Recurriendo a su violencia retórica, Milei cumplió con el líder de Maga, tras el cual procura alinear el continente para aislar al presidente brasileño y también a la mejicana Claudia Sheinbaum y el canadiense Mark Carney, ambos en la mira de Trump.

La contrafigura: León XIV

Ese es uno de los puntos en los que el Papa que visitará Argentina está en las antípodas del Presidente. Se trata del primer pontífice norteamericano y también una de las personalidades globales que representa lo opuesto a lo que representa Trump.

Por lo mismo, León XIV está en las antípodas de Milei. Su nombre pontificio remite al papa que en 1891 promulgó Rerum Novarum, primera encíclica sobre temas sociales y matriz de la Doctrina Social de la Iglesia, cuyo concepto central es la justicia social.

León XIV procura relanzar el espíritu de la Rerum Novarum reivindicando la justicia social frente a la embestida ultraconservadora, que tiene entre sus voceros más brutalmente verborrágicos al presidente argentino.

Milei repite como disco rayado que “la justicia social es una aberración” y la describe como “un robo que quita a los generadores de riqueza lo que reparte entre quienes no generan nada”.

El otro punto en el que el papa que visitará la Argentina está en las antípodas de su anfitrión es la polarización y la violencia verbal. Para León XIV, la polarización es un instrumento perverso de construir poder que se vale de la violencia verbal. Por eso llama a deponer la violencia retórica y gestual, así como todos los demás instrumentos de difusión de odio político, social y cultural.

Quizá también hable de eso en el país que preside un insultador serial.

Claudio Fantini  
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/opinion/javier-milei-cosecha-tempestades_0_I7C3a0R1W4.html

Top