Viernes, 02 Octubre 2026 13:46

El aumento de la pobreza avisa que llegó la hora de mirar más al empleo que a la inflación - Por Jorge Colina

Jorge ColinaSi la estabilidad no viene de la mano de la recuperación del empleo, aumentan los riesgos de que la gente vuelva a apostar por el populismo. 

En el 1° semestre del 2018, cuando se desencadena la crisis cambiaria e inflacionaria y cuyas consecuencias todavía estamos sufriendo, la pobreza era del 27% de la población. Vino la ola inflacionaria y en el 2019 se colocó en 35%. Pasada la anormalidad del Covid, en el 2022 la pobreza subió a 39%, en el 2023 terminó en 42% y en la primera mitad del 2024 llegó a 53% por el golpe inflacionario final. Esta vorágine de pobreza la causó la aceleración de la inflación. 

A partir de la segunda mitad del 2024, la inflación comenzó a bajar y con ello la pobreza también comenzó a ceder. En este proceso se llegó al 2° semestre del 2025 con una tasa de pobreza de 28% de la población. Bajó la inflación, bajó la pobreza. Obvio.

El tema es que de pronto en el 1° semestre del 2026 la pobreza vuelve a subir a 32% de la población.

¿Qué pasó? Si la inflación no subió.

La cosa es más o menos así. La tasa de pobreza se calcula comparando el valor de la Canasta Básica Total (CBT), también conocida como la línea de pobreza, con el monto de los ingresos familiares totales de cada hogar. La diferencia entre la CBT y los ingresos familiares totales se denomina brecha de pobreza. La brecha mide el porcentaje de la CBT que los ingresos de los hogares pobres no pueden cubrir.

Cuando se mira el comportamiento de la brecha de pobreza aparece que en el 1° semestre del 2024, cuando la pobreza era del 53%, la brecha de pobreza era 43% de la CBT. En el 2° semestre del 2025, cuando la pobreza había bajado a 28%, la brecha de pobreza también había bajado a 36% de la CBT. En el 1° semestre del 2026, la CBT se mantuvo en 36%. Sin embargo, la tasa de pobreza subió al 32% de la población.

Es claro que la inflación dejó de ser una variable relevante para explicar la inflación. Esto indica que hay otros factores, que no tienen que ver con las variaciones de precios de la CBT, que llevaron al aumento de la pobreza.

Este factor es el deterioro del empleo. Cuando se mira qué pasó con el empleo entre el 2° semestre del 2025 y el 1° semestre del 2026 emerge una tendencia clara. Bajó levemente el empleo total, subió el desempleo y subió la informalidad. Cuando se pone la lupa en el empleo, bajó el empleo asalariado formal entre todos los trabajadores (pobres, los que están cerca de caer en la pobreza y no pobres).

En cambio, el empleo informal cayó en los trabajadores pobres y en los que están cerca de caer en la pobreza, mientras que entre los trabajadores no pobres el empleo informal subió. Por esto es que el empleo total cayó, pero poco. Salvaron las papas los trabajadores informales no pobres que compensaron la caída de empleo formal con un aumento insuficiente, pero aumento al fin, del empleo informal.

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Entonces, si bien los salarios informales se mantuvieron creciendo a tono con la CBT, por esto es que la brecha de pobreza no creció, más gente cayó en la pobreza por pérdida de empleo, no por pérdida de poder adquisitivo. La lección es que con inflación baja, se explicitan los severos déficits de calidad de los empleos. Por lo tanto, para bajar la inflación hay que mejorar la calidad de los empleos y, además, multiplicarlos.

Pero hay que mejorar la calidad y multiplicar los empleos urbanos, el de las ciudades, no el empleo en Vaca Muerta o en las lejanas minas.

Para eso hay que implementar la reforma laboral avanzando en desenganchar a las pymes de los vetustos convenios colectivos de trabajo sectoriales y darles prioridad a los acuerdos por empresa. Más fundamental todavía es terminar de normalizar la macroeconomía. El énfasis en el equilibrio en las cuentas públicas permitió terminar con la emisión monetaria espuria y avanzar hacia la estabilidad de precios. Pero no alcanza para generar un proceso de crecimiento sostenido de la producción.

Aquí es decisivo eliminar el remanente del cepo y las intervenciones indirectas en el mercado cambiario, relajar la dureza monetaria y empezar a revertir el entorno económico donde todavía subsisten condiciones muy adversas para la producción (impuestos distorsivos, precaria infraestructura, malas regulaciones). Estas falencias son las que explican que solo algunos sectores se expandan (energía, minería, agro e intermediación financiera) que son justo los que menos empleo generan y otros sectores grandes se contraigan (construcción, industria y servicios) que son justo los que más empleo generan.

El gobierno está obsesionado con bajar la inflación a cero. Considera que esto llevará automáticamente a la confianza, así al aumento de la inversión urbana y esto al crecimiento. Esta fórmula no está funcionando.

El riesgo es que si la estabilidad no viene de la mano de la recuperación del empleo, no solo que no bajará la pobreza, sino que aumentan los riesgos de que la gente vuelva a apostar electoralmente por el retorno al populismo.

Esta historia ya la vimos con la convertibilidad.

Jorge Colina  
Fuente: https://eleconomista.com.ar/economia/el-aumento-pobreza-avisa-llego-hora-mirar-mas-empleo-inflacion-n98578

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