Viernes, 09 Octubre 2026 12:11

El extraño negocio de las PASO: cuando Cristina podría terminar haciendo el trabajo de Milei - Por Carlos Mira

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Carlos Mira 26Hay operaciones políticas que nacen en un despacho, otras en una mesa de café y algunas, bastante más sofisticadas, empiezan como un rumor que circula por los pasillos del Congreso hasta convertirse en una posibilidad concreta. 

Esta parece pertenecer a la tercera categoría. 

El Gobierno quiere eliminar las PASO. Hasta aquí, nada nuevo. Lo interesante aparece cuando se mira qué podría ocurrir dentro del peronismo si finalmente desaparece esa herramienta electoral.

El rumor que empieza a circular en ámbitos políticos es que Cristina Fernández de Kirchner podría llegar a descubrir que la eliminación de las PASO no necesariamente es una mala noticia para ella. Más aún: podría ser exactamente lo contrario.

El problema, para Cristina, tiene nombre y apellido: Axel Kicillof.

El gobernador bonaerense necesita una interna abierta si pretende transformar su aspiración presidencial en una candidatura difícil de discutir. Las PASO permiten que una disputa interna se transforme en una elección y que los distintos sectores puedan enfrentarse ante los votantes.

Y eso es precisamente lo que el kirchnerismo duro podría querer evitar.

Porque si las PASO desaparecen, el peronismo tendría que resolver su candidatura mediante los mecanismos internos que establezca su estructura partidaria. No sería exactamente lo mismo que una elección primaria organizada por el Estado. La legislación reconoce la autonomía de los partidos para organizar sus internas, aunque eso no significa que la Justicia Electoral quede automáticamente afuera de todo control.

Pero políticamente la diferencia sería enorme.

La discusión podría dejar de ser una primaria abierta y convertirse en una batalla por el control partidario, las alianzas, el aparato y, fundamentalmente, el armado de las listas.

Y allí Cristina juega con otra baraja.

Cristina no necesita necesariamente ser candidata presidencial para influir decisivamente en quién termina siendo candidato. Su condena mantiene vigente la inhabilitación para ejercer cargos públicos. Una interna partidaria no eliminaría ese impedimento.

Pero una cosa es ser candidata y otra muy distinta es conservar poder para definir candidaturas.

Ese podría ser el verdadero objetivo.

Si el mecanismo interno del peronismo reemplazara a las PASO, Cristina podría utilizar esa instancia para confrontar políticamente con Kicillof y, eventualmente, imponer su propio candidato. No tendría que aparecer en la boleta presidencial. Podría ser quien decidiera quién aparece.

Y aquí aparece una de esas ironías que la política argentina produce con una facilidad admirable.

Javier Milei quiere terminar con las PASO porque considera que el Estado no debería financiar las disputas internas de los partidos. Pero la misma eliminación que Milei impulsa como reforma electoral podría terminar modificando profundamente la interna del principal espacio opositor.

Es decir: Milei podría estar intentando eliminar una herramienta electoral y, sin proponérselo, ofrecerle a Cristina una herramienta política.

Naturalmente, todo esto pertenece todavía al terreno de las hipótesis. No sabemos si Cristina apoyaría finalmente la eliminación de las PASO, si el Gobierno conseguirá los votos necesarios en el Senado ni qué mecanismo utilizaría el peronismo para resolver una eventual interna.

Pero hay una especulación adicional que vuelve todavía más interesante el escenario: Sergio Massa.

No hace falta adjudicarle una operación concreta que nadie haya confirmado. Alcanza con mirar el tablero. Massa tiene experiencia, estructura, conocimiento del peronismo y una característica que lo diferencia de muchos dirigentes: sabe esperar.

Por eso su nombre aparece inevitablemente cuando se habla del futuro del peronismo y de una eventual construcción alternativa a Kicillof.

Supongamos entonces que desaparecen las PASO. Supongamos que Cristina decide que no quiere darle a Kicillof la posibilidad de disputar una primaria abierta. Supongamos que el peronismo termina resolviendo su candidatura mediante una interna partidaria.

Cristina se presenta en el lugar que legalmente pueda ocupar. Kicillof intenta imponer su proyecto. Y detrás del escenario comienzan las negociaciones.

Entonces podría escucharse aquella frase que parece escrita para una comedia política argentina:

—Cristina, yo no puedo permitir que se pierda la elección.

Y una mano se levanta desde el fondo de la sala:

—Pero por supuesto, Cristina. Acá estoy yo.

La cuestión no está resuelta. Pero la hipótesis modifica el supuesto inicial.

Hasta ahora podía pensarse que eliminar las PASO perjudicaría principalmente a quienes necesitan una elección abierta para dirimir candidaturas.

Dentro del peronismo podría ocurrir exactamente lo contrario: que quienes controlan la estructura partidaria prefieran una discusión cerrada antes que una elección abierta.

Y entonces las PASO dejarían de ser simplemente una discusión institucional. Pasarían a ser la última batalla por determinar quién tiene derecho a decidir el futuro del peronismo.

Kicillof parece necesitar que esa decisión la tome el voto.

Cristina podría preferir que la tome el poder partidario.

Y Massa, mientras tanto, podría estar haciendo lo que mejor sabe hacer:

esperar que todos los demás terminen de pelearse.

Porque en el peronismo argentino hay una regla que nunca conviene olvidar: cuando dos dirigentes se enfrentan por el poder, siempre puede aparecer un tercero preguntando dónde hay que firmar.

Carlos Mira 
Fuente: https://thepostarg.com/editoriales/el-extrano-negocio-de-las-paso-cuando-cristina-podria-terminar-haciendo-el-trabajo-de-milei/

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