La sentencia más recurrida de los analistas (encuestadores, periodistas, etc.) es "la gente no quiere volver al pasado". El corolario "una (no "la") mayoría quiere mantener el rumbo".
La encuesta de UdeSA señala que el país empeoró (56%) y "su economía" retrocedió́, 52%. Por falta de trabajo (39%), bajos salarios (35%), pobreza (31%) y corrupción (30%) que indigna. Al 54% no le alcanzan los ingresos.
La encuesta registra "la satisfacción con el rumbo" (30%) que es apoyo "electoral" al Gobierno. A la insatisfacción (67%) nadie la capitaliza. La insatisfacción siempre estuvo disponible a la promesa. Hoy no. 67% insatisfecho - una multitud, dispersa, desconectada - se siente frente a un "cul de sac": un lugar en el que no quiere estar y en el que "moverse" lo percibe como "volver al pasado", al que "no quiere volver".
El pasado, alimentado por la comunicación, es el desboque de la inflación, inestabilidad cambiaria que empujaba a la inflación que, a su vez, empujaba a la inestabilidad cambiaria: puerta giratoria.
El presente es una inflación menor (adhesión del 35%) que erosiona ingresos fijos y una estabilidad cambiaria, en un nivel que genera cierre de empleadores e informaliza al trabajo (fundamento de la disconformidad).
Las encuestas no dicen que 67% está disponible para escuchar promesa de futuro: eso requiere un clima de esperanza que por ahora ningún discurso despierta.
El cansancio del fracaso nos transforma en una sociedad con miedo al porvenir (Byung Chul Han) y hace, de ese 67%, una mayoría conformista. En esas condiciones no hay "nosotros" ni escucha a un "proyecto sugestivo de vida en común". ¿Hay terreno fértil para sembrar futuro?
Encerrados en un lugar incómodo para esa mayoría. "A puertas cerradas" (Huis clos,1944, J.P. Sartre, que recordó Carlos Pagni) describe "un estar entre muros, sin salida", condenados a rumiar el pasado y las culpas, condenados a estar juntos y a pensar – como todo sistema cerrado - que "el infierno son los otros". No es de ahora.
A pesar de ello, una y otra vez, ante los fracasos hubo ofertas que se abrían al futuro. Las encuestas ahora no la detectan. No hay conversación.
Pablo Semán dijo: "El fenómeno político más importante no es Milei, sino el enorme escepticismo con el que hoy vota la sociedad".
El escepticismo deroga la conversación. ¿O es el pesimismo de Jorge Asis "en Argentina, todo siempre termina mal"? ¿o la idea que cancela lo posible ("todos roban")? ¿O la falta de compromiso colectivo, cada uno por la suya, y "la salida es Ezeiza" … jóvenes hijos o nietos de inmigrantes, buscando otra nacionalidad, como Javier Milei o Rafael Grossi? Y un país vacío.
Jorge Liotti (8/ 2023) escribió "La última encrucijada". Señaló "la Argentina se encuentra ante su última encrucijada… punto … de inflexión o el de no retorno". Eligió a Milei: "se enfrenta a la oportunidad … de volver a la senda que alguna vez transitó, a la restauración de ese país imperfecto pero en construcción que forjó la ilusión de progreso de varias generaciones" Liotti advirtió: "El riesgo es que, si no endereza su camino, pasará a ser indefectiblemente otro tipo de nación, con una configuración económica y social languideciente, más parecida a la imagen del presente (2023), en donde se cristalizan desacoples severos entre sus estructuras económicas y las tendencias globales; entre su capacidad productiva y las demandas sociales internas; entre sus sistemas de representación estatal, empresarial, gremial, y su composición demográfica actual . Esa construcción colectiva que hoy se asemeja a un proyecto fallido" (pag.39)
A tres años de la "encrucijada" de Liotti, entre la oportunidad de "la restauración de ese país imperfecto… que forjó la ilusión de progreso de varias generaciones" y, del otro lado, "una configuración económica y social languideciente,… en donde se cristalizan desacoples severos… entre su capacidad productiva y las demandas sociales internas; … un proyecto fallido", nos encontramos con que para 67% de los encuestados tomamos el rumbo del "proyecto fallido" porque hasta hoy "el rumbo" no satisface las demandas sociales.
Rumbo que tampoco satisface a los inversores: la tasa de inversión de capital fijo sobre el PIB se desploma. Orlando Ferreres estima que esa tasa, en lo que va de 2026, es menor que la de 2025 y cada año ha sido menor que el anterior desde 2023. Por su nivel no estamos amortizando el capital físico y estamos destruyendo el Producto Potencial.
La "productividad total de los factores" revela esa declinación: con un Índice 100 para 2016, y una caída constante en la década, para 2025 se estima en 92,5 (Indec, Documento de trabajo No 52 Octubre de 2026). Además – y no desde ahora, sino desatado por la "cultura kirchnerista" – se profundiza el derrumbe del resultado educativo. Y el riesgo país, el temor de la financieros, está en 675 (19/10)
Derrumbe del capital físico y del capital humano.
En la gestión Milei el cierre de empresas, de empleadores, es constante y constante la disminución de los trabajadores formales (asalariados que tributan y disponen de cobertura social) y el aumento en la participación (con más desempleo) de los trabajadores informales: destrucción de capital, disminución del capital por persona ocupada, decadencia de los servicios del Estado de Bienestar y traslado de conflictos sociales a futuro (p.ej. previsión social) y continua baja de la productividad.
A Milei lo aprueba 36% - mucho más adhesión que la satisfacción con el rumbo - y lo desaprueba 60% que, como hemos dicho, no tiene voz que lo represente: la consecuencia es la acumulación involuntaria del silencio, que – en política – se convierte, en los hechos, en consentimiento pasivo del "rumbo".
Un rumbo ratificado por Toto Caputo el 15/10/26 en Tailandia: el Gobierno seguirá "cumpliendo nuestro objetivo de reducir el peso del Estado en la economía" y volvió a anticipar que "la Argentina será una de las economías con mejor desempeño en los próximos años"…no por ahora, ni próximos 18 meses ni 2028… en los próximos años…
¿Qué significa reducir el peso del Estado habida cuenta de la promesa de "soy el topo que vino a destruirlo"? Lo dominante es la resistencia a cumplir con las leyes que brindan recursos a la Universidad pública, a la salud pública, a sufragar la necesidad de los discapacitados, a la mantención de la infraestructura y renunciar a combatir la evasión fiscal sancionado blanqueos sucesivos y finalmente la inocencia fiscal como blanqueo permanente.
El rumbo es ausentar al Estado en el hacer del bien común. No hay engaño. Como decía Liotti, sostener "una configuración económica y social languideciente".
El 35% poderoso conoce estos datos, opinión informada que avala estos costos. Sintetiza "la macro está en orden". Parte de la profesión ha avalado esa expresión equivocada: si el consumo privado y la inversión caen sistemáticamente, la macro está en "desorden". El costo que se paga (al límite de la recesión) no logra "el orden de la macro".
Puede que haya mejorado el resultado fiscal: no "el orden". En el mejor de los casos es transitorio: el costo de lo que se deja de hacer augura la probabilidad de reparaciones que serán exigidas si la desatención de hoy se convierte en reclamos de mañana. No lo sabemos. Sí sabemos, por ejemplo, que no hubo "Plan Bonex" explícito, pero que los depósitos privados de ahorro bancario fueron pulverizados por la devaluación oficial más grande de la historia ocurrida en diciembre de 2023.
El apoyo a Milei (35%) marca la convergencia de sectores sociales en el rumbo: un núcleo duro, legión de pacientes y optimistas que – lo más probable – es que incluya, supongo, a miembros de la clase alta (5%), la media alta (17%) y más la mitad de media baja (26%) identificadas de acuerdo con la pirámide social que elabora la Consultora W. G. Olivetto.
El voto a Milei, en las primeras manifestaciones, fue "policlasista" (jóvenes de barriadas populares en el acto del Luna Park) que sumaba parte del otrora voto peronista. Con Milei apostaba a "cambiar todo" y hacer pagar los costos a "la casta".
Ahora, con el rigor de los costos "del ajuste más grande del mundo", ese sector agotó las esperanzas por carencia de resultados: "no me alcanzan los ingresos" (54% UdeSA) y ensombreció las expectativas por "falta de trabajo" (39%).
Es tal la solidez y la convicción del 35% que apoya a Milei, que todos los reparos imaginables sobre la escandalosa vulgaridad, estilos intolerables que inundan la vida cotidiana, abandono de los "usos y las costumbres", desprecio manifiesto por las instituciones, han dejado de importar: han quedado fuera de juego. El "lumpen style" que nos gobierna, la tropa de jueces impresentables a quienes se les otorga la custodia de "valores", no hace dudar a ese 35% calificado. Firme en el apoyo entiende que "no hay opción". Todos convergen en el "cul de sac"…paralizante.
En "La revolución es un sueño eterno" (1987), Andrés Rivera, revive a un Castelli mudo: el orador de la Revolución, después de Huaqui, impedido de hablar, escribía en octubre de 1812 "si ves al futuro, dile que no venga".
Nunca se trata de esperar a un futuro "que venga por su decisión". Es necesario tener la decisión de pensar el futuro que nos haga Nación.
A 12 meses de una nueva decisión colectiva, se abre la posibilidad de construir una oferta.
No será el camino anarquista libertario: "la política es tener ideas claras de lo que hay que hacer desde el Estado para construir una Nación". Al decir de Ortega y Gasset sin Estado no hay Nación: el topo está destruyendo el Estado y al hacerlo destruyendo la Nación. Y también destruyendo el legado de la generación del 80 que, en voz de Pellegrini, agregó "sin industria no hay Nación" que es lo que, de puro coherente, destruye el "topo".
Tal vez como anticipo Liotti, tal vez, se vuelva a abrir una esperanza para salir del "cul de sac".
Imposible sin previa conversación lo más amplia posible. Imposible sin decir "nosotros": como "Nos los representantes" de 1853.
Carlos Leyba
Fuente: https://eleconomista.com.ar/politica/en-cul-sac-n99045

La encuesta de UdeSA mostró un dato incómodo: 67% está insatisfecho, pero nadie capitaliza ese enojo. 