Viernes, 06 Noviembre 2026 11:45

Milei, obligado a buscar nuevos amigos sin abandonar el club de sus afinidades políticas - Por Sergio Suppo

Sergio Suppo 23La derrota de Trump y la reelección de Lula obligan al Presidente a revisar sus vínculos. En otro frente, los feriados y las restricciones por la visita papal exponen el costo de decisiones poco discutidas con las empresas. 

Javier Milei necesita revisar su mapa de relaciones internacionales. Puede hacerlo sin abandonar sus convicciones: el desafío consiste en evitar que las afinidades personales e ideológicas se conviertan en el único criterio de la política exterior argentina. 

Sería ingenuo imaginar que el Presidente cambiará de identidad política después de los últimos resultados electorales. Esa identidad le permitió llegar a la Casa Rosada desde afuera de los partidos tradicionales y convertirse en una celebridad internacional, reconocida incluso por públicos que habitualmente no siguen la política argentina. Difícilmente renuncie a una fórmula que le dio semejante proyección.

Pero una cosa es conservar las ideas y otra es suponer que los amigos tendrán siempre el poder necesario para ayudar.

La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva frustró la expectativa de un gobierno brasileño encabezado por Flávio Bolsonaro, aliado de Milei. Después de perder el balotaje, Bolsonaro salió de Brasil y llegó a Estados Unidos, pese a una orden judicial que le impedía abandonar su país. La apuesta argentina por ese vínculo quedó, así, atravesada por una derrota electoral y un conflicto judicial.

En Estados Unidos, el triunfo demócrata en las dos cámaras del Congreso también modifica el escenario. Trump seguirá en la Casa Blanca, pero deberá convivir con un Congreso opositor a partir de enero. Su capacidad de maniobra política merece una nueva evaluación.

Eso no permite concluir que Washington dejará de ayudar a la Argentina. Sería una afirmación apresurada. Sí obliga a preguntarse qué margen tendrá Trump para sostener o ampliar una asistencia eventual y qué controles encontrará en el nuevo equilibrio de poder.

Milei debería ser el primero en registrar esa diferencia. La amistad con el presidente estadounidense conserva valor, aunque ya no pueda proyectarse sobre las mismas condiciones políticas que existían antes de la elección.

Por lo pronto, necesita ampliar sus interlocutores dentro del Partido Republicano. También sería razonable construir canales institucionales con los demócratas, que podrían volver a la presidencia en 2028. Para un país que puede necesitar acuerdos duraderos, dos años pasan rápido.

La urgencia inmediata, sin embargo, es otra: Milei entra en el año previo a la elección en la que buscará su continuidad. La política exterior también forma parte de las condiciones económicas y políticas con las que llegará a esa instancia.

El caso brasileño presenta una exigencia todavía más concreta. Argentina y Brasil tienen intereses comerciales demasiado importantes como para dejar su relación a merced de los agravios entre sus presidentes.

Además, esa relación tiene un peso proporcional mayor para Argentina. Brasil es un socio central para nuestras exportaciones y nuestra industria; el mercado argentino representa una porción menor del comercio brasileño. La asimetría aconseja prudencia.

El deterioro ya tiene una expresión institucional: Brasil redujo el vínculo bilateral al nivel de encargados de negocios y solicitó el regreso del embajador argentino. Las relaciones diplomáticas continúan, pero con una representación degradada.

El perjuicio de una crisis así excede los incidentes que llegan a los titulares. También comprende las conversaciones que no se producen, las gestiones que se demoran y las oportunidades que quedan sin explorar.

En términos empresarios, podría pensarse como un lucro cesante diplomático: aquello que se deja de ganar porque faltan interlocutores, confianza o voluntad de sentarse a una mesa.

Abrir un canal con Lula no exige adhesión a su gobierno. Exige reconocer que ambos administran Estados con intereses compartidos y diferencias que necesitan ser gestionadas.

Milei puede seguir perteneciendo al mismo club político internacional. Lo que necesita revisar es cuánto condiciona esa pertenencia su capacidad de conversar con quienes están afuera. Una política exterior útil debe poder sostener convicciones y, al mismo tiempo, obtener resultados para el país.

Sergio Suppo  
Fuente: https://www.cadena3.com/noticia/3x14/milei-obligado-a-buscar-nuevos-amigos-sin-abandonar-el-club-de-sus-afinidades-politicas_610538

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