Martes, 12 Mayo 2020 21:00

Tomando la curva - Por Sergio Crivelli

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El coronavirus fue un avatar político tan inesperado como beneficioso para Alberto Fernández. Hizo subir la aprobación de su gestión a niveles siderales. El miedo a la enfermedad logró lo que ningún consejero político hubiera podido: darle popularidad e independencia política respecto de su mentora, Cristina Kirchner, en cuestión de días y con una sola medida muy simple: el encierro colectivo.

 

Pero la política nativa es especialmente volátil, por lo que el presidente empezó a tomar la curva la semana pasada cuando detectó el peligro de irse al pasto. No otra cosa significan las medidas de flexibilización que comenzó a admitir de manera gradual.

Esa flexibilidad está a tono con los registros de opinión pública. Uno, el de la consultora Aresco, detectó un hecho obvio: el aumento de la preocupación social por los efectos económicos del encierro colectivo. A pesar del bombardeo de los medios, la preocupación por el virus cayó 22% en las últimas tres semanas, en tanto la inquietud por la situación económica generada por el encierro aumentó 25%.

Los medios pueden sembrar la paranoia y maquillar la realidad, pero no modificarla. Como dijo famosamente el consultor norteamericano James Carville la economía es la base de las decisiones de los votantes (lo dijo con otras palabras ya suficientemente repetidas) y la cuarentena total que implantó el gobierno sólo es sustentable en Icaria o en el mítico reino de Jauja, donde la abundancia es tal que a los perros los atan con chorizos.

Los números de Aresco sobre la cuarentena coinciden llamativamente con las tendencias electorales de la población. Registran un 33,7% de personas (el tercio que habitualmente se adjudica al kirchnerismo) que apoya el encierro colectivo, mientras que el 52% reclama más excepciones a ese encierro.

Los que privilegian el encierro superaban el 50% a fines de marzo. Perdieron 20 puntos desde entonces. La realidad económica no es igual para todos. Los que ahora piden flexibilizar formaban parte del sector que apoyaba la cuarentena, pero sus ingresos mermaron de tal forma que ahora quieren volver al trabajo. Se les podría atribuir un kirchnerismo ocasional.

Los que quieren el levantamiento de la cuarentena y los que piden más excepciones llegan al 65%, motivo suficiente para ser oídos por el gobierno. Probablemente el exministro Alfonso Prat Gay haya percibido este fenómeno cuando dijo que el encierro colectivo estaba destrozando la economía y seguramente Alberto Fernández lo tuvo en cuenta cuando reaccionó con enojo ante esa observación.

Los números del sondeo son apabullantes en ese terreno. Los que mantuvieron su nivel de ingresos a pesar de la parálisis económica representan apenas un 25%, cifra muy cercana a los que quieren mantener el "statu quo". El resto vio reducidos sus ingresos (28,6%) o dejó de tenerlos (41%). En resumen, el 70% se ve perjudicado por el encierro de manera directa. Razón más que suficiente para modificar progresivamente el rumbo.

Otro dato llamativo del sondeo es el referente a la agenda económica. La mayor preocupación es por la inflación primero (44%) y la recesión, en segundo término (42%). La deuda, tema al que Martín Guzmán dedica todos sus esfuerzos, solo genera el 8,7% de inquietud social. La agenda de la sociedad no es la de los medios, pero en algún momento esa situación va a ser corregida por la realidad.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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