Domingo, 17 Mayo 2020 21:00

La “conurbanización” argentina que deja expuesta la pandemina - Por Mariano Spezzapria

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Alarma en la región metropolitana, que está en el centro del debate político y sanitario. La foto de Alberto F. y Larreta impactó en el oficialismo y también en la oposición

 

La imagen del presidente Alberto Fernández mostrándole al jefe de Gobierno Porteño, Horacio Rodríguez Larreta y a su segundo, Diego Santilli, el kit de detección rápida de COVID-19 desarrollado por los investigadores del Conicet fue, sin duda, la imagen política de la semana.

Alberto F. no solo convocó a la quinta de Olivos a Larreta para seguir “trabajando juntos” frente a la pandemia, sino que además mandó a distribuir la fotografía para que se entendiera –adentro y afuera del oficialismo- que no es el tiempo de hacer política en bandos partidarios. La imagen impactó entre intendentes del Conurbano que hicieron fila para pegarle al jefe porteño por la flexibilización de la cuarentena. El enojo bonaerense, quedó patentizado anoche por los dichos del viceministro de Salud provincial, Nicolás Kreplak, quien en diálogo con Nelson Castro dijo, sencillamente, que no había razón alguna para liberar la circulación como se hizo en la Capital, ante un escenario de aumento de casos. “Cuando los casos aumentan, hay que reducir la movilidad. Nosotros no queremos que en la Provincia pase lo del Barrio Mujica (por la Villa 319”, aseguró.

No fue una declaración de guerra contra la política de Larreta, pero se le pareció.

También quedaron en “off side” el gobernador Axel Kicillof y el jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner, quienes en distintos ámbitos le reclamaron a Larreta que no se dejara presionar para abrir la economía porteña. Así como en la oposición piensan que Cristina Kirchner le “calienta la oreja” al Presidente, en el oficialismo entienden que Mauricio Macri hace lo propio con Rodríguez Larreta. Se sabe que el ex presidente es un crítico de la cuarentena rígida.

Ahí reside, justamente, el otro costado de la alianza entre Alberto F. y Larreta: el ruido que le mete a Juntos por el Cambio, donde hay sectores que preferirían ejercer una oposición sin dobleces, de confrontación directa, como la que el kirchnerismo aplicó contra Macri. Pero ya está claro que el alcalde porteño no se deja conducir por Patricia Bullrich ni por Miguel Ángel Pichetto. ¿Tampoco por Macri? Es pronto para responderlo, pero el perfil autónomo de Larreta va tomando cuerpo.

¿Y el de Alberto F.? El Presidente se entera de algunas decisiones de funcionarios ligados a la Vicepresidenta por los medios de comunicación. Le sucedió cuando el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, pidió la prisión domiciliaria para el corrupto confeso Ricardo Jaime; y le volvió a pasar días atrás cuando la Oficina Anticorrupción, a cargo del ex fiscal Félix Crois, se retiró de la querella en el expediente Los Sauces y Hotesur, los hoteles de la familia Kirchner.

El enojo presidencial frente a este tipo de situaciones ya no es ocultado por los miembros de su entorno. No es que se haga cargo de las acusaciones de la oposición sobre la existencia de un plan para bajar las causas judiciales que pesan contra Cristina Kirchner, pero lo que provoca fastidio en la mesa chica de Olivos son los movimientos inconsultos. También las críticas internas dirigidas a funcionarios clave de esa mesa, como las que soporta el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

Un ejemplo: en la cartera de Desarrollo Social, donde el ministro Daniel Arroyo aún intenta reponerse de las denuncias por compras irregulares de alimentos, hay una Secretaría señalada por los intendentes como la que baja asistencia directa a las organizaciones sociales, sin brindar información a los municipios. Ese tipo de internas ya son parte de la geografía cotidiana en el oficialismo, pese a que el combate contra el COVID-19 tapa la mayor parte de las intrigas.

Las sesiones remotas del Poder Legislativo también dejaron tela para cortar. En Diputados, el jefe de La Cámpora -Máximo Kirchner- admitió que tenías sus dudas sobre la sesión remota de la Cámara baja, que finalmente se realizó con éxito como así también en el Senado. Pero una cosa quedó bastante clara: la tecnología llegó para quedarse y en los próximos días tres comisiones en Diputados podrían emitir dictamen en forma virtual sobre proyectos que pasarán al recinto para una nueva sesión mixta, el miércoles. El jueves, en tanto, volverá a reunirse la Cámara alta.

El cuerpo que preside Cristina Kirchner avanzará con los proyectos que fueron sancionados por Diputados: la exención del impuesto a las Ganancias para personal sanitario, de seguridad y militares que hicieron horas extras en los operativos por la pandemia; y otro que habilita a médicos y enfermeros el equipamiento necesario, algo que en muchos lugares del país no está garantizado. En Diputados, se votarían la denominada tele-receta y la educación a distancia.

Aunque el Congreso todavía está lejos de abordar asuntos de alto impacto político, como los proyectos para crear un impuesto a las “grandes fortunas” y para iniciar una “reforma judicial”. El primero lleva el sello del kirchnerismo y además de los fines recaudatorios, busca satisfacer a ese electorado para el cual Alberto F. es demasiado moderado; el segundo apunta a desmantelar el poder de los tribunales de Comodoro Py, como exigen los partidarios de la vicepresidenta para ampliar la cantidad de magistrados federales, lo que desde algunos sectores es visto como un intento de colonizar la Justicia y diluir el poder de magistrados que manejan causas “pesadas” que involucran a ex funcionarios kirchneristas.

Esa jugada se complementa con la posibilidad que dejó abierta el Presidente de estudiar un cambio en la integración de la Corte Suprema, que actualmente tiene cinco miembros, sobre la base de una idea para que el máximo tribunal funcione con salas de especialidad, de modo tal que no acentúe la morosidad del Poder Judicial.

Cualquier avance en ese sentido, atentaría no solo contra la independencia de la Justicia, sino que sería otro pésimo antecedente en contra de la seguridad jurídica tantas veces reclamada. Si cada Gobierno busca aumentar o disminuir la integración del Tribunal supremo, pobre imagen es la que el país deja de sus instituciones.

Otro proyecto de fondo impulsa la creación de un Consejo Económico y Social para diseñar la política económica a mediano y largo plazo, algo que nunca se concretó en el país.

Por el contrario, las emergencias –como la actual, considerada ya a la par de la de 2001- dominan la escena nacional. Ahora mismo, el Gobierno debate con el rente de los bonistas las condiciones un acuerdo en peores condiciones que las que planteó para reprogramar los pagos de la deuda externa, o encaminar a la Argentina hacia un nuevo default. Las tres ofertas que hicieron llegar distintos grupos de bonistas alentaron al Presidente a instruir al ministro de Economía, Martín Guzmán, a llegar a un entendimiento.

Pese a que Guzmán parecía desgastado en la relación con los fondos de inversión –algunos de los cuales pidieron la mediación de Gustavo Béliz-, Alberto F. dejó en claro que respalda a su ministro de Economía –“gracias a Dios que se me ocurrió nombrarlo”, deslizó en la semana- aun cuando la brecha entre el dólar oficial y el “blue” superó el 100% y se convirtió en la más alta en tres décadas; y a que la inflación en alimentos sigue agujereando los bolsillos de las familias.

El Presidente sigue concentrado en los avatares de la pandemia. En la charla con Larreta en Olivos, se definió que el Gobierno porteño evaluará en la semana el impacto de las salidas recreativas de los niños este fin de semana y de la apertura de los comercios de cercanía. Y se convino que si eso repercute en un aumento de la circulación del COVID-19, habrá una marcha atrás. El propio Alberto F. deberá definir en los próximos días cómo seguirá la cuarentena en el AMBA.

“El problema del país es que tenemos todo concentrado en un solo lugar”, dijo Máximo Kirchner en su discurso de cierre en la Cámara baja, dando a entender que la “conurbanización” del país es el principal inconveniente que se presenta a la hora de luchar contra la pandemia. Tal vez, a ese análisis le falte un elemento fundamental: el de la pobreza.

Urbes superpobladas hay en todo el mundo. Aquí, el drama no es la cantidad de habitantes. Aquí el problema es el hacinamiento y la pobreza en la que los obligan a vivir.


Mariano Spezzapria
Twitter: @mnspezzapria

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