Con la proliferación de casos en las villas del conurbano los números se duplican con mayor rapidez y exponen con más fuerza los criterios disímiles entre integrantes de un mismo gobierno. El alerta que generó el Ministro de Salud Bonaerense Daniel Gollán sólo puede explicarse porque, en realidad, el sistema de salud nunca estuvo preparado para enfrentar en serio la pandemia si llegara a desatarse con la fuerza que ya lo hizo en otras latitudes. Sin embargo, la experiencia que hasta aquí ven especialistas sanitarios con más recorrido en estas lides del conurbano que el propio ministro es muy distinta. Aún con el famoso pico en veremos, aparecen maniobras y señales políticas claras que apuntan más a la post pandemia.
“Lo que se ve en la actualidad es que se van duplicando los casos positivos, con baja incidencia en las camas de terapia intensiva y pocos pacientes que requieren internación”, sostiene un médico que fue durante muchos años secretario de salud en un municipio del Gran Buenos Aires y hoy asesora a por lo menos 10 comunas del GBA. Sin dudas, tiene más experiencia que el propio titular de la cartera provincial para saber por dónde van las cosas. Es más, ya estuvo al frente de uno de los hospitales de referencia cuando en 2009 llegó la Gripe A. Lo más interesante es lo que agrega en la charla con este medio: “Algo está sucediendo con el virus, para mí está perdiendo fuerza” sostuvo a manera de opinión personal. La tasa de letalidad en la provincia sigue por debajo del 4 por ciento de los casos confirmados y el rango de edad más perjudicado se ubica entre los 80 y 90 años. Es verdad también que nadie se animaría hoy a relajarse por una percepción de estas características.
Eso es lo que se planteó en las diversas reuniones que mantuvo por estos días Axel Kicillof con intendentes. No habrá flexibilización de la cuarentena, pero tampoco se va a endurecer más, salvo que haya una disparada alarmante. Las declaraciones del Ministro de Salud Daniel Gollán son leías como las primeras que realizó en su momento y agitaron las pujas con el gobierno de la Ciudad. Aparecen ahora, otra vez, cuando desde el gobierno porteño se estudia la posibilidad de abrir nuevas actividades y rubros. Detrás de los dichos antes y ahora se presume la influencia de Cristina Kirchner. ¿Cristina Kirchner está en todos los temas? Difícil saberlo. Al menos da indicios más que claros de que ello es así. El gabinete bonaerense está diseñado por la Vicepresidencia y el gobernador. Todos los ministros que superan los 40 años están allí por recomendación de Cristina Kirchner quien le dijo a Kicillof que llene los casilleros de la administración provincial con jóvenes universitarios.
Nueva muestra de su influencia se dio esta semana con dos reuniones de lectura política obligatoria. Se sabe que los dirigentes en esos niveles mantienen contactos de los más diversos, pero no a todos deciden exponerlos de manera pública. Cristina Kirchner sí lo hizo con dos alcaldes del Gran Buenos Aires. Se reunió, fotografía incluida, con la intendente de Moreno Mariel Fernández y su par de Tigre Julio Zamora.
Cada caso tiene una interpretación particular que vas más allá del mensaje oficial disparado desde los propios jefes comunales sobre una charla que giró en el interés de la Vicepresidente sobre la realidad del coronavirus en sus comunas. No es que eso estuvo ausente, pero no fue lo único.
No se le escapa a Cristina Kirchner el intento de un sector de jefes comunales, con o sin la venia de Alberto Fernández, de comenzar a construir y agruparse detrás de la figura del Jefe de Estado. Movidas reales que provocaron ciertas habladurías, sobre encontronazos entre Máximo Kirchner y Juan Zabaleta jefe comunal de Hurlingham. Sobre esa base, puede inferirse objetivos de las recientes reuniones de la “jefa”.
La intendente de Moreno procede del Movimiento Evita que apoyó la candidatura de Florencio Randazzo en el 2017 cuando el jefe de campaña era Alberto Fernández. Su máximo referente es Emilio Pérsico, hoy nuevamente funcionario nacional y morador de la vivienda que alguna vez fue de Mario Firmenich en el partido de La Matanza. Es decir, Cristina no convocó a una intendenta ultra K. Casi al mismo tiempo, Alberto Fernández escuchó la propuesta social y económica para la post pandemia que le llevó a su despacho Esteban “El Gringo” Castro, líder de la UTEP, pero que además es la pareja de Mariel Fernández. Para los que no entienden de equilibrios.
En el caso de Julio Zamora, intendente de Tigre, contiene condimentos más novedosos. El jefe comunal está enfrentado como nunca con el massismo en su distrito, cuyo jefe es, obviamente, Sergio Massa, de relación fluida con Máximo Kirchner a quien le adjudican haber obturado el nombre que Zamora quería para la delegación del ANSeS local aún con la designación indefinida, como sí ya sucedió en otras sedes monopolizadas por La Cámpora. Los representantes de esta agrupación fueron, en su momento, eyectados por el intendente. Conocedores del territorio aconsejan también mirar los movimientos de las autoridades policiales donde la última palabra la tiene Sergio Berni. ¿El ministro tiene su propio candidato para el futuro en el distrito? La respuesta es sí. Su nombre, Alejandro Arrúa. Tiempo al tiempo. A la agitada interna en el distrito del norte del Gran Buenos Aires Cristina Kirchner le agregó un condimento novedoso.
Sergio Massa nunca dejó de mirar su pago chico y le atribuyen estar muy cerca de los pormenores que suceden allí, lo mismo que Malena Galmarini. A esta altura, está claro que el Frente Renovador es el equilibro político necesario en la conformación y continuidad del Frente de Todos. Por ello, hay quienes creen que vendrá una nueva etapa en el gobierno que profundizará el vínculo entre Alberto Fernández y el titular de la Cámara baja. Quienes alientan esa mirada son los mismos que dudan si el deseo de Sergio Massa es quedarse cuatro años en el Congreso de la Nación.
Sebastián Dumont


La manera en que va a continuar la cuarentena en el Área Metropolitana a partir del 8 de junio mostrará nuevas diferencias entre Ciudad y Provincia de Buenos Aires. 