Lunes, 22 Junio 2020 21:00

En un momento de debilidad, Alberto F. se apoya en Larreta-Kicillof - Por Mariano Spezzapria

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Alberto Fernández atraviesa por un momento de debilidad política. No tiene consenso para expropiar Vicentin, ni consigue cerrar un acuerdo para evitar un nuevo default de la deuda externa.

 

Pero si de algo puede estar satisfecho el Presidente, es de haber logrado que Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta se acoplen en tándem para enfrentar la pandemia en el AMBA.

El gobernador bonaerense y el alcalde porteño tienen distintas miradas sobre la política y la economía, pero afianzaron un peculiar entendimiento en las últimas semanas. El acuerdo que alcanzaron ayer en Olivos con Alberto F. lo ratifica: las decisiones que se adoptarán sobre la cuarentena tomarán al Conurbano y a la ciudad de Buenos Aires como un territorio unificado.

No es un dato menor si se tiene en cuenta que durante buena parte del confinamiento, los gobiernos de la Provincia y la Capital mantuvieron criterios llamativamente diferenciados, que los llevaron incluso a polemizar públicamente, con especial interés en esa rencilla de parte de la administración bonaerense. Pero la realidad se impone con un mal presagio epidemiológico.

La curva ascendente de casos positivos de COVID-19 se disparó en la región metropolitana. Allí los dirigentes políticos, que tienden a creerse intocables, sufrieron bajas como la del intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, que recibió plasma de pacientes recuperados para tratar sus problemas respiratorios. El contagio alcanzó a otros funcionarios de ese municipio.

En San Martín y José C. Paz, en tanto, los presidentes de los concejos deliberantes dieron positivo de coronavirus, con lo cual los intendentes contaron los días para precisar su tuvieron contacto estrecho con los ediles.

La misma “paranoia” había cundido en la oposición cuando se confirmó que la ex gobernadora María Eugenia Vidal, que asistió a varias reuniones, se había contagiado. El propio Alberto F. quedó recluido en Olivos por recomendación de la Unidad Médica Presidencial, tras una serie de viajes a las provincias en los que buscó instalar una agenda para la pospandemia cuyo desarrollo se alteró por la intervención a Vicentin, que cayó como una bomba de profundidad sobre todo en el interior del país, como se vio en las protestas del sábado.

El Gobierno quedó aturdido por las manifestaciones contra la expropiación de la cerealera santafesina. A tal punto, que ayer festejó declaraciones del titular de la Sociedad Rural de Córdoba, Pedro Salas, en contra de Vicentin. Pero en los hechos, Alberto F. empezó a tantear una salida. Por eso habilitó al gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, con una estrategia que baja varios cambios respecto del anuncio que el Presidente había hecho con la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti.

En palabras del secretario de Justicia provincial, Gabriel Somaglia, se trata de “buscar una forma que no sea la expropiación, porque puede acarrear consecuencias negativas”.

El propio Alberto F. recibió el domingo en Olivos al designado interventor Gabriel Delgado, con quien repasó “todas las alternativas” y dejó en claro que el Gobierno “no se aferra a los instrumentos”, dijo el funcionario y dio a entender que la expropiación no es el único camino para “rescatar” a Vicentin. En el oficialismo hay mucha preocupación por el tropiezo presidencial.

De hecho, hay sectores del Frente de Todos que piensan que el nuevo conflicto con el campo distrae al Gobierno del verdadero esfuerzo que tiene por delante: redoblar el combate al COVID-19 y apuntalar la economía, que saldrá muy dañada de la pandemia y la cuarentena. Por eso impulsan una amplia moratoria impositiva y un ingreso universal para tres millones de personas.

Pero mientras tanto, la extensión del confinamiento provoca desesperación entre comerciantes y familias que necesitan ganarse el sustento cotidiano. Ayer un grupo nutrido cortó la avenida Pavón frente a la municipalidad de Lanús para reclamar el fin de la cuarentena.

Los intendentes del Conurbano afrontan prácticamente a diario pedidos y protestas para volver a la normalidad. También reciben las quejas de los vecinos ante el aumento de la inseguridad en sus distritos. Pero la Policía bonaerense parece más enfocada en los controles de la cuarentena. Ante propuestas de un confinamiento “muy estricto”, habrá que ver si los habitantes del áspero Conurbano se avienen a esa necesidad.

El presidente, el gobernador y el alcalde porteño se jugarán mucho en las próximas semanas.

Mariano Spezzapria
Twitter: @mnspezzapria

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