Lunes, 29 Junio 2020 21:00

Cristina exhuma el plan Duhalde para ganar elecciones - Por Daniel Bilotta

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El pronunciamiento de la Cámara Nacional Electoral del 16 de junio fue atinado. Sería extraño que hubiera sido de otro modo. La amplia mayoría de la dirigencia política reconoce el don de la ubicuidad en sus miembros, Alberto Dalla Via y Santiago Corcuera.

 

Uno de los secretos del consenso del que gozan en ella. Y aunque parezca contradictorio, lo que divide opiniones sobre la acordada extraordinaria número 33. Está fuera de debate la sensatez de revisar el cronograma electoral de 2021. Debería arrancar en junio con el cierre de listas para las PASO que tendrían lugar en agosto. Los comicios generales están previstos para el 24 de octubre. Dalla Via y Corcuera repasan los casos en los que fue preciso readecuar esos procesos por la pandemia del Covid-19. Por eso crearon una comisión para analizar la situación con todos los actores involucrados.

Lo que despierta susceptibilidad son minucias que entretienen a los aficionados a la criptografía, arte milenario para enviar mensajes en un código legible para pocos, aunque parezcan redactados en lenguaje accesible. Los que rechazan esa hipótesis atribuyen a la casualidad que la fecha del documento sea la del 65º aniversario del bombardeo de la Plaza de Mayo. Lo descartan quienes sostienen lo contrario. El azar es ajeno a los asuntos del poder. Aquel episodio es tomado por el kirchnerismo duro como antecedente histórico y jurídico del lawfare. Curioso: Dalla Via y Corcuera recogen adhesiones entre las dos posturas. Las dos coinciden en no distraerse con el aparente reclamo de fondos que podría inferirse por el artículo 5º del acuerdo.

A pocos días de conocido, Graciela Camaño presentó un proyecto para crear una comisión bicameral de "monitoreo, estudio y asistencia para las elecciones de 2021". Es probable que la diputada de Consenso Federal sea una de las que no desean sorpresas. ¿O mantiene activo el túnel que la conecta con Massa? El presidente de la Cámara de Diputados defiende suspender las PASO. Esa iniciativa es prioridad para Wado de Pedro. Aunque podría ser importante la diferencia con Massa, que propone hacerlo en 2021, pero no en 2023. Lógico. Aspira a ser candidato a presidente. ¿Compartirá ese criterio el ministro del Interior? Si no lo hiciera, la mala experiencia de Massa con las PASO le serviría de argumento.

En 2015 y 2017 obtuvo mejores resultados en las primarias que en las generales. Una pérdida de expectativa que aparejó otra de votos. Y lo obligó a redoblar esfuerzos materiales para intentar reconquistarlos. Massa insiste en dar un destino más productivo a los casi 20.000 millones de pesos que cuesta organizarlas. Por eso propone un acuerdo con la oposición. Es donde cobra relieve la presentación de Camaño. Si prosperara, podría convertirse en factor decisivo para modificar el calendario electoral. Pero fuera del terreno de la Justicia. Los interbloques Consenso Federal y Unidad y Equidad Federal reúnen a una veintena de diputados que definen las votaciones en el recinto. Massa influye en ambos.

Si lo lograra, podría negociarlo antes de fin de año, cuando se discuta el presupuesto. Le daría un respiro. Igual que a Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta. Los tres precisan incidir en las candidaturas de 2021 para conservar expectativas en 2023. El problema es el relativo control en los partidos de la alianza que integran. Excepto Massa, líder del Frente Renovador. La oposición sabe que el oficialismo tiene los votos para modificar la ley electoral. Además de la eliminación de las PASO, que la privaría de la herramienta para definir la representación proporcional en las listas, le preocupa que se repita un modelo similar al de 2003. Varios candidatos presidenciales por un mismo espacio. La vía de Eduardo Duhalde para impedir que Carlos Menem volviera a ser presidente.

Declinó competir en ballottage contra Kirchner, segundo en la primera vuelta. Se descuenta que Cristina apelará a ese antecedente en una situación parecida. Sobre todo, por la crisis económica. Y por la tradición de penalizar al oficialismo en las elecciones de medio término. La diferencia con aquella ocasión es que combinaría esa estrategia con la de Cambiemos en 2017. La candidatura a senador nacional de Randazzo por Cumplir fue determinante para que tuviese su mejor desempeño electoral en la provincia de Buenos Aires, fuente de poder insustituible: concentra casi el 40% del total de electores. El 5,31% de los votos por Randazzo le facilitaron a Bullrich (41,38) imponerse a Cristina (37,25) por menos de 400.000 votos.

¿Tendrá ese rol Monzó con Cristina, es decir, contra Juntos por el Cambio? Tal vez sea una exageración de sus detractores. Monzó viene negociando su permanencia en la alianza. Una de las condiciones es ser el promotor exclusivo en el peronismo de la candidatura presidencial de Rodríguez Larreta, lo que provoca roces con Santilli y Ritondo. El vicejefe de gobierno porteño y el titular de la bancada de Pro en Diputados le compiten por esa expertise. El tema se discutió el 12 de junio en la sede del gobierno porteño. Debió ser una reunión secreta. No lo fue por el resultado positivo de Vidal al test de coronavirus. La exgobernadora estuvo allí con Monzó, Rodríguez Larreta y Lousteau. Santilli y Ritondo no asistieron. Estaban invitados. Monzó se apalanca en Lousteau y Gustavo Posse para defender su posición. Es lo que da otra trascendencia a la renovación de autoridades de la UCR bonaerense en noviembre. El senador nacional es agitado por Enrique Nosiglia como el símbolo de la renovación dirigencial que impulsaría Gustavo Posse, intendente desde 1999. Lousteau y Posse tienen en común la adhesión al kirchnerismo en el pasado. El intendente de San Isidro haría campaña con una consigna peculiar. Si presidiera la UCR, no abandonaría Juntos por el Cambio. Sin embargo, el 5 de junio no descartó que Monzó sea candidato a presidente. Ya tiene partido propio: Propuesta Republicana.

El comité nacional respalda a Maxi Abad, jefe del bloque de esa coalición en la Legislatura bonaerense. La oposición a Kicillof debe renovar el mandato de 22 de los 38 diputados y 10 de los 26 senadores. Para eso debería obtener el mismo resultado que en 2017. Como Massa y Máximo Kirchner, Kicillof desea candidatos propios a intendentes en 2023. La mayoría están impedidos de renovar mandatos por la ley 14.032. Solo pueden ser reelegidos una vez. Miguel Ángel Toma recorre los municipios del área metropolitana por mandato de Pichetto. La elección de 2021 define muchos escenarios futuros.

Berni podría ser el antídoto para contener a los kirchneristas desencantados. Sin presupuesto y con la duplicación del índice de delito este mes con respecto a abril, meditaría dejar el Ministerio de Seguridad. Los intendentes del PJ vienen tomando recaudos. En mayo, Osvaldo Caffaro lo dejó plantado frente al centro de monitoreo de Zárate. Caffaro es aliado de Insaurralde. En una entrevista con Perfil este domingo, el intendente de Lomas de Zamora recomendó a Kicillof "rodearse de dirigentes que conocen la provincia". Berni impulsa a su esposa, Agustina Propato, como candidata a intendenta de Zárate. Un curioso déjà vu de 2002 parece impregnar el proceso electoral. Tal vez por el regreso a sus fuentes que propone Cristina al kirchnerismo. Parece irreal, pero podría ser cierto. Duhalde está de vuelta.

Daniel Bilotta
Ilustración: Sebastián Dufour

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