Lunes, 20 Julio 2020 21:00

El inconveniente de llamarse Kirchner para ser presidente - Por Daniel Bilotta

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Cristina Kirchner tiene un desafío complejo para aplicar en 2023 el procedimiento con el que definió sin oposición las candidaturas de Fernández y Kicillof en 2019. Precisa que el Frente de Todos gane los comicios de 2021 bajo su liderazgo indiscutido.

 

Los antecedentes no la respaldan. Perdió las 3 últimas elecciones de medio término. Al kirchnerismo parece no preocuparle. Concentra su atención en el gobierno nacional y el bonaerense. Estima que su desempeño podría complicar el plan de Cristina. Revalidar en las urnas la idoneidad de ese mecanismo de selección. El mismo que utilizó para elegir a quienes los encabezan. No es la única contradicción asociada a la necesidad de conservar intacta su capacidad de decisión. Modificar el balance negativo de esas gestiones implica impulsar cambios drásticos.

Parece difícil realizarlos y no sentar un mal precedente entre los electores que los votaron hace 7 meses. Pero además dejarían a Cristina en una posición incómoda. Aparecería rectificándose a sí misma. Parte del éxito en la campaña electoral se debió a su cuidado segundo plano. Por eso tiene relieve la crítica de Bonafini al Presidente por compartir con empresarios el Día de la Independencia. Adelmo Gabbi expuso cuál es la tensión del sector con el Gobierno en la réplica a la titular de Madres de Plaza de Mayo. El presidente de la Bolsa de Comercio destacó la importancia de que "Fernández maneje la lapicera." Es, en verdad, lo que se espera que haga. Reclamo similar al que le efectuó al menos uno de los cuatro gobernadores con los que dialogó en mayo, durante la gira por algunas provincias.

Aunque autorizaron a Héctor Daer a representar a la CGT en los festejos del 9 de Julio, los sindicalistas denominados "Gordos" e independientes piensan parecido. Trabajan con la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y la Unión Industrial (UIA) en 3 medidas para atenuar la crisis: alivio de la presión fiscal, un régimen laboral especial para nuevos empleos y un acuerdo de precios y salarios. Cristina no parece dispuesta a avalarlas si no es parte activa de ellas. Ese condicionamiento podría contribuir a que se diluya la ilusión de un kirchnerismo moderado que intenta proyectar Fernández, la figura que ella eligió para interpretar esa versión. Es parte del debate que cobró estado público la semana pasada y que el oficialismo no atina a saldar. El proceso electoral es parte de esa incertidumbre. El 46,3% votaría una opción opositora en las PASO del año que viene, de acuerdo con Synopsis. La consultora de Lucas Romero revela que algo menos del 39% lo haría por el Frente de Todos. Si bien el universo de indecisos es significativo (15%), las 2 coaliciones conservan el núcleo duro de sus votos: 30 puntos cada una.

Tomada entre el 9 y el 14 de julio, la muestra marca cierto declive oficialista. Lo votaría el 83,4% de quienes lo hicieron en 2019. Juntos por el Cambio retendría casi el 90%. Al menos el 60% de los entrevistados estima que la situación del país empeorará el año que viene. Escenario sobre el que irrumpió la demanda de Camioneros para absorber a los 1300 afiliados al de Carga y Descarga que emplea Mercado Libre, pese a que el convenio entre la empresa y ese sindicato está homologado por el Ministerio de Trabajo. El clan Moyano intenta destrabar otros conflictos con este. Intuyen un reordenamiento interno del poder en el Frente de Todos que de forma inevitable se reflejará en el Gobierno. El bloqueo a Mercado Libre les garantizó protagonismo en esa supuesta transición. Si se concreta, aspiran a controlar la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales. El área del Ministerio de Trabajo que tramita la personería jurídica de los gremios. Es decir, habilita su funcionamiento. Moyano tiene vedado el acceso a esa cartera. Es difícil que ese estatus cambie, aunque Claudio Moroni fuese sustituido por Mariano Recalde. Su padre, Héctor, tiene influencia en la Justicia Laboral.

El fuero donde los Moyano amenazan con apelar el convenio entre Mercado Libre y Carga y Descarga. El actual director de YPF y Moyano rompieron vínculos en 2012. La Justicia no deja de traerles malas noticias. La Corte bonaerense suspendió por 90 días a Enrique Ferrari. El fiscal general de Lomas de Zamora trabajó en dilatar la elevación a juicio de la causa por supuesta asociación ilícita entre Pablo y barras del club Independiente. Wado de Pedro y Diego Molea asistieron a Ferrari. El ministro del Interior y el rector de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) desplegaron un lobby intenso contra la suspensión a través de Luis Genoud y Eduardo de Lázzari, que votó en disidencia. El 25 de junio Molea compartió con Ferrari una charla virtual sobre cibercrimen que auspició la UNLZ.

Independiente es otro dolor de cabeza. Una parte del plantel profesional de fútbol pediría la quiebra del club por falta de pago. Tal vez el resultado más predecible de la auditoría realizada por Redrado que Moyano mantiene en secreto pese a haber anunciado lo contrario cuando se la encargó. Quizás solo Cristina pueda librarlo de esas dificultades. Encajarían en su concepto de lawfare. Base política de la reforma que será enviada al Congreso para ampliar la Corte y reformar el Consejo de la Magistratura. Hasta ahora, Sergio Massa fue el único que expresó algún grado de solidaridad con Moyano.

El titular de la Cámara de Diputados ejerce cierta fascinación en la cúpula de La Cámpora, desencantada de Fernández desde que Cristina lo convirtió en candidato. De Massa valoran su agenda internacional, que incluye el diálogo con fondos de inversión. Pero también el trato directo con los gobernadores. Incluso le reconocen a 2 como propios. Gustavo Sáenz (Salta) y Mario Arcioni (Chubut). Lo llamativo de este aparente ascenso es que sea tan vertiginoso como para causar sorpresa. Es lo que se desprende de la orden urgente que dio Máximo Kirchner a Facundo Tignanelli. El jefe de los Diputados en la Legislatura bonaerense congeló de inmediato el proyecto de Juan José Gómez Parodi para investigar la gestión del Bapro durante el gobierno de María Eugenia Vidal.

Daniel Arroyo y Mario Meoni fueron miembros de ese directorio por acuerdo de Massa con la gobernadora. Gómez Parodi responde a Andrés "el Cuervo" Larroque. El ministro de Desarrollo Comunitario bonaerense fue el responsable de cuidar las formas. Salió a respaldar al Presidente en un momento sensible en el área metropolitana. Los intendentes del PJ estiman que Rodríguez Larreta se impuso por claridad y propuestas en el último capítulo de la comunicación de la cuarentena. A los jefes comunales no les gustó el papel de Kicillof. El enojo con el gobernador no es nuevo. Pero sí lo es que trascienda. ¿A pedido de Máximo? Solo conjeturas. No es la única. Los sectores más ultras del oficialismo se preguntan si la crisis económica no consumirá la capacidad de Fernández para compensar el déficit que Cristina necesitó disimular en 2019. Es decir, la insinuación expresada por el apellido Kirchner desde 2011. Un inconveniente para ser presidente.

Daniel Bilotta
Ilustración: Sebastián Dufour

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