Martes, 13 Octubre 2020 11:41

Cómo vencer a Cristina en el conurbano, dilema de la oposición - Por Daniel Bilotta

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La pérdida de confianza en el oficialismo coloca a la oposición en un dilema. Podría concentrar la expectativa defraudada por el Gobierno, pero no tendría medios para satisfacerla hasta dentro de tres años.

El desgaste del Frente de Todos antes de cumplir el primero de gestión mejora la posibilidad de Juntos por el Cambio de ganar las elecciones de 2021, pero lo obliga a resolver antes de lo previsto un debate pendiente: las razones de la derrota en 2019.

Reconocerlas implica atribuir responsabilidades por ese resultado. Juntos por el Cambio elude asimilar ese trauma. Nadie quiere ser el chivo expiatorio meses antes de discutir candidaturas. Por eso mantiene sin resolver la disputa por el liderazgo. Esa indefinición se proyecta a otro asunto delicado. La estrategia para vencer a Cristina en el conurbano.

Particularmente en la tercera sección, donde se concentra su fortaleza electoral. Allí vota un tercio de los electores habilitados para hacerlo en la provincia de Buenos Aires. La mayoría de ellos representa al bolsón de pobreza y desigualdad estructural más importante del país. La forma en que se exprese esa insatisfacción puede determinar la estabilidad del gobierno nacional y del bonaerense. Es el motivo de las tensiones entre los intendentes del PJ y Cristina por el control del poder institucional bajo el predominio del kirchnerismo. Ni con la victoria de Macri y Vidal en 2015 Cambiemos pudo vencerlo. Aun con el peronismo dividido, perdió por más de 360.000 votos. Una situación que se repitió en 2017: entonces fue superado por 300.000. En 2019 el Frente de Todos casi quintuplicó esa ventaja: cerca de un millón y medio de votos.

La relación de fuerzas es más equilibrada en la primera sección, que equivale a otro tercio del electorado. El kirchnerismo se impuso por 30.000 votos en 2015. Aunque 2 años después perdió por unos 180.000. Pero en 2019 se recuperó y ganó por casi 300.000. Es lógica la predisposición de los intendentes de la primera sección a resistir la autoridad de Cristina y también que la acepten sin demasiada discusión los de la tercera. El malestar con la ley 14.836 que limita a una sola vez su reelección diluye esa división. La pérdida de poder a medida que se acerca 2023 es otro efecto negativo de esa restricción que crispa a los jefes comunales. La imposibilidad de modificarla les deja pocas opciones. Es difícil que La Cámpora les ceda espacio en las listas de legisladores.

La oposición critica la encerrona a la que los somete Cristina y estima peligrosa la inestabilidad que provoca en medio de la crisis. Resulta una percepción curiosa. Los perjudicados por la ley la respaldaron como parte de los acuerdos de gobernabilidad con Vidal. La tentación de ofrecerles una salida convive con las dudas sobre su capacidad de recolectar votos sin la ayuda de Cristina. Pero también sin el concurso del gobierno municipal, el sustituto del aparato partidario que la mayoría desactivó para garantizarse perpetuidad en el cargo. La vicepresidenta explota las limitaciones de esa política con Kicillof, encargado de controlar que los fondos que reciban sean los indispensables para su funcionamiento. Esa hipotética insuficiencia da lugar a otro debate: a quién confiarle la tarea de atraer votos peronistas.

Es decir, quién debe encabezar la lista de diputados nacionales en 2021. Los intendentes que sobrevivieron a la debacle de 2019 reclaman ese derecho que habrían adquirido con su reelección. Pero hay un detalle que omiten Jorge Macri (Vicente López), Diego Valenzuela (Tres de Febrero), Julio Garro (La Plata) y Néstor Grindetti (Lanús). La superación de sí mismo que consiguió Macri entre las primarias y las elecciones generales pese al corte de boleta promovido por Vidal para favorecer la reelección de los intendentes. Mejoró un promedio de 6 puntos en la primera sección y 4 en la tercera, incluida La Matanza, pero con un capítulo interesante en Lanús, donde alcanzó 7.

Un resultado vital para que Grindetti le gane por 6 puntos al Frente de Todos. La reaparición pública del expresidente podría complicar la pretensión de competir por la gobernación de Jorge, su primo. Grindetti confía en que Mauricio desista de ir otra vez por la presidencia. Se trata de una delicada búsqueda de equilibrios. Grindetti es aliado de Jorge, pero también de Horacio Rodríguez Larreta. El jefe del gobierno porteño necesita asociarse a una eventual victoria en territorio bonaerense para consolidarse como candidato a presidente. Grindetti, Valenzuela y Garro se comprometieron a respaldar a Jorge Macri en 2023 excepto que sea otro el candidato que garantice el triunfo. El intendente de Vicente López aceptaría que Vidal liderara la lista el año que viene. Suspendería la disputa que amenaza darle Diego Santilli.

Igual que la exgobernadora, el vicejefe del gobierno porteño es una pieza de la interminable mamushka que arma y desarma Rodríguez Larreta. Es difícil que Vidal acepte cumplir ese rol sin poner condiciones. Tal vez por eso Macri y sus aliados se adelantaron a invitar a Martiniano Molina a la reunión de este fin de semana en Vicente López. Su participación estaba vetada por negociar con Vidal y no con ellos su llegada al directorio del Bapro. El exintendente de Quilmes confirma una mala noticia para la primera experiencia municipal de La Cámpora en el conurbano. En el estudio que la consultora Aresco realizó la última semana de septiembre, Molina (45%) supera a Mayra Mendoza (27%) en imagen positiva por 18 puntos. En la negativa, la intendenta (62%) casi duplica a la de su antecesor (38%). El dato sugestivo es que el trabajo fue encargado por Rodríguez Larreta. ¿A pedido de Santilli? Sus hijos y los de Molina compartieron aulas en el Colegio Saint George, de Quilmes.

Vidal está en una disyuntiva. Si es candidata, condicionaría su futuro. Le restaría posibilidades de competir en la ciudad, pero sería una referencia ineludible para definir la candidatura a gobernador que no ocupará. La indefinición que mantendrá hasta marzo inquieta a la mayoría de los dirigentes de esa coalición. Como siempre, es un misterio saber si Rodríguez Larreta comparte esa sensación.Pero sí es sugestivo que Vidal tenga planeado dialogar con Santilli antes de eso. Comparten con el jefe del gobierno porteño un atributo. Son los dirigentes de Pro con mejor imagen nacional en la mayoría de los sondeos. Pero también carecen de una estructura propia en el conurbano. Santilli está dispuesto a contemplar los intereses de los intendentes a cambio de su respaldo.

Una propuesta que incluye a Jorge Macri si declina competir con él. Mauricio depende de otras variables. Pero sobre todo del activismo de los peronistas que critican la aparente voracidad de Rodríguez Larreta, al que acusan de digitar desde la ciudad las principales candidaturas. El problema de ese sector de la alianza es que carece de una figura propia detrás de la que agruparse. Sus adhesiones se reparten entre Macri y Vidal. Santilli, por ahora, no es una opción. El problema es que ninguna de estas instancias aborda la cuestión de fondo: cómo disputarle a Cristina parte de su base electoral. Una pregunta que lleva a formular otra: si con la actual composición de Juntos por el Cambio alcanza para hacerlo.

Daniel Bilotta
Ilustración: Sebastián Dufour

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