Jueves, 29 Octubre 2020 10:21

Alberto y Cristina ya ni se hablan - Por Débora Plager

Escrito por Débora Plager

Cae la noche sobre Teotihuacan//
A trechos tirita un sol anémico//
Mis pensamientos se bifurcan, serpean, se enredan, recomienzan, y al fin se inmovilizan, ríos que no desembocan, delta de sangre bajo un sol sin crepúsculo//
La inteligencia al fin se encarna, se reconcilian las dos mitades enemigas y la conciencia-espejo se licua, vuelve a ser fuente, manantial de fábulas: Hombre, árbol de imágenes, palabras que son flores que son frutos que son actos.
-'Himno entre ruinas'. Octavio Paz.

El reconocido poeta mexicano escribió 'Libertad bajo palabra' en 1949.

Setenta años después Cristina Kirchner parece querer encontrar en la reconciliación una nueva lógica de construcción de poder. Opuesta a la elegida hasta hoy, la confrontación.

Muchos se preguntan por qué la ex presidenta le marcó los lineamientos de gobierno a Alberto Fernández a través de una carta abierta. Muy simple: hace por lo menos 21 días que no hablan, mejor dicho, que Cristina no le atiende el teléfono al jefe de Estado.

El Presidente se esforzó lo más que pudo. Pergenio proyectos como la estatización de Vicentin, la reforma judicial, y el decreto de las telecomunicaciones. Todo para encajar en el ideario K.

Invita a la mesa de las reuniones políticas a algún delegado cristinista para dar muestras de su lealtad.

Hasta le trajo, casi como una ofrenda, la estatua de Néstor Kirchner desde Quito a Buenos Aires para el décimo aniversario de su muerte.

No alcanzó: ni Cristina ni Máximo participaron del homenaje. Lo dejaron solo.

La vicepresidenta lo expresó claramente: "Nosotros hemos resignado, con el volumen de nuestra representación popular, la primera magistratura para construir un frente, no solo con quienes criticaron nuestros años de gestión, sino con aquellos que prometieron cárcel a los kirchneristas".

Ella cree que pudo haber ganado sin Alberto. Es más, Fernández fue su plan B. Cristina quería a José Manuel de la Sota como candidato. Con el ex gobernador de Córdoba, no sólo unía al peronismo, sino que le aportaba los votos del distrito electoral más importante del país después de la provincia de Buenos Aires.

Tenía mucho de lo que Alberto carece. Votos, gestión y territorio. Su accidental y prematura muerte la obligó a cambiar los planes.

Cristina no ha sido muy eficiente haciendo casting. Ya fracaso con la elección de sus vicepresidentes Amado Boudou, y Julio Cobos y ahora con Alberto Fernández.

"La mala gestión del Gobierno pone en juego nuestro capital político", sostienen en su entorno. Por eso ella afirma que las decisiones de Ejecutivo nacional son un atributo indelegable del Presidente.

Como en 2015: si triunfaba (Daniel) Scioli, ganaba el proyecto, si perdía, la derrota era del ex gobernador de la provincia de Buenos Aires.

La pandemia empoderó al Presidente de una manera efímera. La primera damnificada, desde el punto de vista político, por la crisis económica y social sin precedentes que enfrentamos, es Cristina.

No era mucho lo que le pedía al ex jefe de gabinete. Ella lo convertiría en primer mandatario para regresar al poder y resolver sus cuentas pendientes. Fundamentalmente los problemas judiciales que la involucran junto a sus hijos.

Alberto solo tenía que cruzar el río, llegar al 2023 y permitirle el trasvasamiento generacional del ideario K. El legado con Máximo y La Cámpora.

Las decisiones erráticas y dubitativas del Presidente sorprenden hasta a los propios. Tal es así que, en plena crisis, sus hombres de mayor confianza, Juan Manuel Olmos y Víctor Santa María se fueron 15 días a Puiggari.

Acompañar no es lo mismo que liderar. Alberto se ha convertido en un presidente lírico.

Ya nadie duda de que no habrá primarias el año próximo. La suspensión requiere una ley del Congreso. Se necesita mayoría absoluta, 129 diputados, 37 senadores, un número no difícil de alcanzar.

Hay tiempo hasta 60 días antes del cierre de alianzas. Mayo o Junio del año que viene, una eternidad.

Cristina Kirchner suele estar dos jugadas adelantada.

En 2017 en una entrevista con el periodista Luis Novaresio dijo: "Si yo soy un obstáculo para la unidad del peronismo me corro". Dos años más tarde decidía no ser ella la candidata a Presidente y en un gesto de anomalía política ungía a quien lideraría la fórmula.

El hecho político más trascendente de la hora es la convocatoria a una mesa de diálogo por parte de Cristina Kirchner.

En el mismo texto en el que propone el armisticio critica a aquellos que deberán deponer las armas. Está en su naturaleza. No obstante, el llamado es amplio. Abarca a sus peores enemigos del otro lado de la grieta. Mauricio Macri y fundamentalmente el Grupo Clarín.

Para saber si el diálogo prosperará, la convocatoria tiene que empezar por los gobernadores. Ese llamado llegará en las próximas horas.

Hay todo tipo de especulaciones por estas horas respecto del rumbo del Gobierno. Consultas con constitucionalistas, miembros de la Suprema Corte de Justicia.

Faltan los partidos políticos, los grandes protagonistas tanto en la génesis como en la salida de las crisis del '89 o del 2001. Esa carencia constituye un problema institucional serio.

Débora Plager

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