Martes, 10 Noviembre 2020 11:32

Fundar el albertismo sin que se note, la meta de Fernández - Por Daniel Bilotta

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La suspensión de las PASO y de la cláusula que impide la reelección de intendentes en la provincia de Buenos Aires da forma a la ingeniería con que un sector del oficialismo pretende transformar en energía autosustentable el halo de optimismo que envuelve a la administración de Alberto Fernández desde hace un par de semanas.

El problema es que gobernadores y jefes comunales aliados al Presidente discrepan sobre la fórmula para fortalecer su autoridad y emancipar sus decisiones de la opinión de Cristina. El conflicto expuesto en la carta.

Resolver candidatos sin primarias evitaría a los gobernadores confrontar con la vicepresidenta, cuya sombra se proyecta en La Cámpora. Tendrán que negociar con ella lugares en las listas, pero lo harían privilegiando a sus candidatos en las provincias, aunque sacrifiquen a otros en el orden nacional. Es el mensaje encriptado que difundieron por Twitter Uñac, Gustavo Sainz y Schiaretti. Piden que se suspendan con la excusa de la pandemia, pero convencidos de que Alberto y Cristina "no van a tirar los muebles por la ventana". Una percepción en la que se confunde la realidad con el deseo de que el kirchnerismo desista de las PASO. Si lo hiciera, todavía haría falta el consenso de la oposición para una medida que, en apariencias, no la beneficia. La obligaría a imaginar otra alternativa para conciliar candidaturas entre los socios de la coalición. El antecedente de Rafecas no contribuye a instarla a insistir con experiencias altruistas.

El sector de Juntos por el Cambio que respaldó su candidatura a procurador general quedó descolocado. Es incierto que el Frente de Todos lo vote en el Senado. Quizás el motivo de la "fría" conversación de Rodríguez Larreta con el Presidente esta semana, según allegados al jefe de gobierno porteño. Pero también una muestra de la dificultad de Fernández para alcanzar acuerdos por su falta de influencia fuera del Poder Ejecutivo. ¿Podría cubrir esa carencia con el cambio de gabinete previsto para diciembre? Esa incógnita alimenta el instinto conservador de los caudillos provinciales, reticentes a participar de un proceso donde ya está confirmado que el peronismo bonaerense sucederá a María Eugenia Bielsa en el Ministerio de Vivienda. Fernando Gray es quien tiene más posibilidades de coronar el plan convenido por Alberto Fernández con Juan Zabaleta y Alberto Descalzo el 29 de octubre.

Los intendentes de Hurlingham e Ituzaingó plantarán la bandera de creación del albertismo. Fernández los desmentirá, pero defenderá su reelección. A cambio, los jefes comunales intentarán capturar votos para el Frente de Todos desde esa cartera con la consigna de solucionar el déficit habitacional, pero destinados a cubrir un flanco débil del Presidente. Su falta de inserción territorial en el conurbano. Gray cumple con los requisitos para ser ministro en estas circunstancias. El más importante es que podría resolver sin traumas la sucesión en el municipio de Esteban Echeverría. Otro es la confianza de Cristina en la experiencia piloto que pondrá en marcha allí. La venta de tierra subsidiada por el Estado con el aval de la Iglesia, los movimientos evangélicos y las organizaciones sociales. Son 300 lotes a razón de 1500 dólares cada uno. Menos de los 2000 ofertados por Kicillof a los usurpadores para abandonar el predio de Guernica.

Una instancia superior a esos subsidios y al desalojo que consolidó a Berni como defensor de la propiedad privada despierta atractivo en La Cámpora. Ocurre lo contrario con la reelección de los intendentes. No se pronunciarán contra la ley 14.836, que se abstuvieron de votar en la Legislatura. Aguardarán a conocer la presentación judicial que hará Guido Lorenzino. El defensor del Pueblo, aliado de Juan Zabaleta y Katopodis, intendente de San Martín con licencia mientras ejerce como ministro de Obras Públicas. Si prospera, lo más probable es que esa acción de amparo termine en la Corte bonaerense, en la que Fernández no tiene incidencia, la razón por la que los gobernadores del PJ atribuyen poca suerte al intento de desdibujar el límite a la reelección de los intendentes. En su visita a Lomas de Zamora del 30 de octubre, el presidente consultó a Insaurralde por el estado de la causa judicial contra Pablo Moyano por supuesta asociación ilícita con barras del club Independiente.

La queja de Alak contra Llermanos opacó el informe de Sebastián Silvestre, contacto del intendente de Lomas de Zamora con el fiscal general Carlos Baccini para monitorear las causas que involucran a funcionarios municipales. El ministro de Justicia criticó al defensor del camionero por revelar en Twitter la reunión de agosto por ese tema. Un alivio para Insaurralde y Silvestre: negaron conocer a Baccini cuando Llermanos les pidió auxilio. Alak es el nexo de Kicillof con la Corte a través de Daniel Soria, su presidente y colaborador del ministro cuando era intendente de La Plata. El gobernador acompañó por inercia los aplausos que cerraron el enfático pronunciamiento de Fernández por la reelección de los jefes comunales en el asado que compartió con varios de ellos el 2 en Avellaneda.

Julio Garro efectuó un dudoso aporte a esta causa. En el ciclo Haciendo zoom, que se emite por streaming desde La Plata, el intendente de Juntos por el Cambio expuso el principal argumento del peronismo contra le ley que veta la reelección. Especializado en derecho civil, Garro apeló al penal para criticar su aparente efecto retroactivo: sancionada en 2016, rige para quienes fueron elegidos en 2015. Según ese razonamiento audaz, se vulneraría el derecho adquirido sobre un cargo electivo. Aunque más polémica que esa interpretación es la crítica indirecta a Vidal, promotora de la ley. Garro comparte con la mayoría de los intendentes del PJ un curioso espíritu de cuerpo expresado en la incapacidad de construir una sucesión amistosa. La exgobernadora elude pronunciarse sobre temas delicados antes de resolver si será candidata a diputada en la provincia de Buenos Aires. La visita de Santilli a Joaquín de la Torre en San Miguel este fin de semana es un indicio de que la definición es inminente.

El exministro de Vidal resiste el desembarco del vicejefe de gobierno porteño, pero más a Macri. El avance de Santilli en la provincia es amenazado por el poder de veto del expresidente. Una facultad que le reconoce de forma alambicada Monzó. El extitular de la Cámara de Diputados estima que Rodríguez Larreta precisa cobrar mayor volumen político si desea legitimarse como líder de Juntos por el Cambio. La suspensión de las PASO y la reelección de los intendentes entraña otros riesgos para el PJ. Uno es el desprendimiento de dirigentes ante la imposibilidad de disputar ese cargo. Insaurralde fue notificado el viernes de la renuncia de su jefe de Gabinete, Guillermo Viñuales, que desempeñó esa función durante la última década. En 2011, 2013 y 2017, Insaurralde lo eligió para encabezar la lista de concejales. Es decir, la primera alternativa a sustituirlo en caso de licencia.

Viñuales analiza competir con un partido vecinalista. La opción de Fernández y de Rodríguez Larreta para mejorar su expectativa electoral en la tercera sección, bastión de Cristina. Es prematuro saber quién podrá capitalizarlo hasta establecer si es un fenómeno aislado o en condiciones de replicarse. Parece difícil que lo haga el albertismo, que atraviesa una situación compleja: llevar adelante su fundación sin que se note.

Daniel Bilotta

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