Miércoles, 30 Diciembre 2020 15:07

Anticipadamente, oficialismo y oposición empiezan a moverse en clave electoral - Por Mariano Spezzapria

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La doble sesión del Congreso reflejó el escenario que se va conformando de cara al 2021 electoral

Para completar los aprestos hoy se fumará la “pipa de la paz” en el PJ bonaerense

La dirigencia política ya empezó a teñir la mayoría de sus acciones y discursos con una lógica electoral. La legalización del aborto, la nueva fórmula de movilidad para los jubilados, el inicio de la vacunación contra el COVID-19 y las internas partidarias adquirieron un sesgo de inocultable competencia entre el oficialismo y la oposición, pese a que la sociedad argentina está exhausta y a duras penas llega a fin de año en medio de penurias económicas y de ausencias por la pandemia.

La doble sesión del Congreso reflejó con claridad el escenario que se va conformando de cara al 2021 electoral: la coalición gobernante Frente de Todos puso énfasis en la aprobación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en el Senado, mientras que la alianza opositora Juntos por el Cambio se enfocó en denunciar en la Cámara de Diputados el “ajuste” que recaería sobre los jubilados, un tema que el oficialismo hizo coincidir, precisamente, con el aborto y para que pase a segundo plano en la opinión pública.

En el Senado, si bien los apoyos y rechazos a la legalización del aborto se registraron de manera transversal a los distintos espacios políticos, el oficialismo monopolizó la inminente sanción del proyecto que envió al Congreso el propio presidente Alberto Fernández. Lo hizo tanto con la presencia de funcionarios en los palcos –Ginés González García, Vilma Ibarra y Elizabeth Gómez Alcorta- y también con cambios anunciados sobre la marcha para asegurarse la aprobación de la ley.

Así procuró conseguir a última hora el apoyo de aliados como el rionegrino Alberto Weretilneck, en tanto que logró dar vuelta el voto de la senadora Silvina García Larraburu, que en 2018 rechazó la legalización del aborto y en esta oportunidad la respaldó. La ausencia con aviso de Carlos Menem –internado con afecciones de salud- y del tucumano José Alperovich -por denuncia de acoso sexual-, dos reconocidos “celestes”, terminó de completar el cuadro sobre la intencionalidad política del oficialismo.

La vicepresidenta Cristina Kirchner respiró aliviada, porque no quería tener que desempatar la votación, y a media tarde mandó a difundir una fotografía con una media sonrisa que dio a entender que el debate estaba saldado. Claro que el FdT tuvo un par de contradicciones: el jefe del bloque de senadores, Carlos Mayans, votaba en contra, como ya lo había hecho José Luis Gioja, el presidente del PJ a nivel nacional, cuando tuvo que pronunciarse en la Cámara de Diputados.

En JxC también hubo un par de sorpresas: el ex presidente del PRO, el senador misionero Humberto Schiavoni, apoyó la legalización, así como también la cordobesa Laura Rodríguez Machado, una férrea opositora al Gobierno, de la línea de Patricia Bullrich. A sabiendas de que la sanción de la iniciativa era más que probable, la radical tucumana Silvia Elías de Pérez advirtió que buscará judicializarla, lo que cayó mal entre sus propios compañeros de bloque que apoyan la ley.

El presidente Fernández siguió los pormenores en la quinta de Olivos. También allí fue informado sobre el debate por la nueva fórmula de movilidad jubilatoria en la Cámara baja. El FdT cortó clavos para juntar el quórum –lo hizo con 129 diputados, con lo justo- y luego dedicó largas horas de sesión a defender la iniciativa, ante una oposición variopinta –desde JxC hasta el lavagnismo y la izquierda- cuyo eje discursivo para fundamentar el rechazo machacó en la palabra “ajuste”.

Los diputados opositores recordaron la promesa electoral que Alberto Fernández hizo en 2019, en plena campaña, de recomposición de los haberes jubilatorios y advirtieron que la incumplió, lo que llevará a ese sector de la sociedad a “castigar” al oficialismo en las urnas en 2021. Entre 7 y 8 millones de electores son adultos mayores y todas las fuerzas políticas buscan ganarse su preferencia, pero cuando son gobierno tienen problemas para sostener el sistema previsional.

La situación es más grave aún: el cambio de la fórmula –que ya no contempla el índice de inflación- abarca en realidad a 18 millones de personas, porque incluye también a los beneficiarios de los planes sociales que paga la ANSeS. Más del 60 por ciento del Presupuesto argentino se explica por estos ítems –jubilaciones y planes sociales-, con lo cual cualquier ajuste o expansión del gasto público tiene necesariamente que abarcar a estos grupos vulnerables de la sociedad.

La nueva fórmula de actualización previsional parte de la proyección del Gobierno de que la economía va a crecer el año que viene, tras la caída abrupta de 2020 por efecto de la pandemia y de la paralización que provocó la cuarentena. El rebote provocará, de acuerdo a las estimaciones oficiales, un aumento de la recaudación fiscal y de los salarios de los trabajadores en blanco, y beneficiaría a los jubilados. Pero el cálculo deja de lado la inflación, que en los últimos meses ha pegado un salto.

La duda es qué sucederá si los pronósticos optimistas no se verifican, lo que podría acontecer en caso de que haya un rebrote de coronavirus, como pasa ahora en varios países europeos. Por eso, el inicio del operativo de vacunación fue festejado por el oficialismo, pese a la controversia que genera el hecho de que no hay información sanitaria transparente sobre la Sputnik V. El propio ministro Ginés admitió que el Presidente está “nervioso” porque “no llegan los papeles” desde Rusia.

Para generar confianza en una población que tiene dudas, el gobernador Axel Kicillof se aplicó la vacuna moscovita, pero casi todos sus colegas provinciales se hicieron los distraídos. La marcada suba de casos de COVID-19 provoca temores ante la inminencia de la temporada de verano, pero tampoco en este tema tan crucial el oficialismo y la oposición se ponen de acuerdo. “Empiezan a vacunar sin saber qué mierda nos van a inocular”, bramó la diputada del PRO Soher El Zukaria.

Para completar los aprestos electorales, este miércoles se fumará la “pipa de la paz” en el PJ bonaerense, lo que sellará el desembarco de Máximo Kirchner en la presidencia del partido. Si la lluvia no lo impide, la puesta en escena incluirá al presidente Fernández y a la mayoría de los intendentes del Conurbano en José C. Paz, donde además se difundirá un documento en apoyo al hijo de Cristina. El ausente cantado será Fernando Gray, el actual titular del PJ provincial.

Mariano Spezzapria 
Twitter: @mnspezzapria

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