Miércoles, 12 Mayo 2021 10:07

Pulseada riesgosa - Por Sergio Crivelli

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El proyecto para cerrar escuelas que el peronismo quiere aprobar de manera meteórica en el Congreso tiene menos que ver con la salud pública y la educación que con la política. Santiago Cafiero pide a la oposición que no haga política con la pandemia, pero Alberto Fernández fue el primero que usó el Covid para sumar poder. Es difícil que el presidente y sus funcionarios hagan alguna declaración sin contradecirla simultáneamente o en el cortísimo plazo.

En marzo de 2020 Fernández pensó que era una buena idea generar el liderazgo del que carecía a partir del manejo de la emergencia. Al principio no le fue mal, pero los pésimos resultados sanitarios y económicos lo aislaron. Hoy no puede ni echar a un funcionario de tercer nivel.

Se le ha ocurrido por lo tanto restaurar parte de ese poder con una pulseada en el Congreso para demostrar que el oficialismo lo sigue apoyando y que cuenta con las mayorías necesarias en ambas Cámaras para legislar a discreción. Que la escribanía sigue funcionando como en tiempos de Cristina Kirchner. Quiere mostrar músculo, pero asume un riesgo importante. Un fracaso lo debilitaría aún más.

DESGASTADA IMAGEN

En resumen: que las escuelas estén abiertas o cerradas no cambia de manera decisiva la situación pandémica, lo que el oficialismo quiere que cambie es la cada vez más desgatada imagen del jefe de Estado. Pero lo hace arremetiendo contra la autonomía de las provincias y de la CABA.

La Corte Suprema sostuvo que no respetaban la Constitución los DNU que cerraban escuelas contra la voluntad de los gobernadores y del jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Fernández quiere hacerlo por ley. Con eso reduce a los mandatarios locales a la condición de simples delegados del poder central.

La amplia mayoría de los gobernadores es peronista. Votar el proyecto del Poder Ejecutivo implicaría automutilarse. Habrá que ver si prevalece el encono contra la ciudad de Buenos Aires en la que el peronismo nunca ha podido hacer pie o la preservación del poder propio.

Como señaló una diputada peronista que en otras ocasiones acompañó al gobierno, Fernández dictó un decreto inconstitucional y ahora quiere reemplazarlo por una ley inconstitucional que viola el artículo primero de la Ley Fundamental. Aquel que prescribe desde hace más de un siglo y medio el régimen republicano, representativo y federal para que los argentinos se gobiernen.

A lo que hay que agregar que con el allanamiento de las autonomías provinciales quedan sometidas a la voluntad presidencial otras garantías, como la de libre circulación. Y en ese punto el peligro de manipulación y arbitrariedad está a la vista.

Como señaló el también peronista Miguel Pichetto "no se pueden hacer reuniones de más de diez personas, pero el gobierno puede reunir doscientas''. Los superpoderes sirven para el control sanitario y no menos importante para el control social y político.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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