Viernes, 04 Junio 2021 08:14

La cumbre secreta entre Martín Guzmán y Axel Kicillof, y el exagerado optimismo de Alberto Fernández - Por Mariano Obarrio

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El entorno del Presidente considera que llegará al día de las elecciones con al menos la mitad de la población nacional vacunada.

El gobierno de Alberto Fernández ingresó en una etapa de optimismo por la llegada de vacunas y la postergación de las elecciones. Estima que la urgencia sanitaria irá desapareciendo de la agenda electoral. Aunque los casos por ahora no bajan, bajarán en el futuro. Sin embargo, el kirchnerismo duro considera que ahora hay que resolver la caída del poder adquisitivo por la inflación, el Talón de Aquiles del plan electoral, por lo cual se esperan más medidas para el bolsillo, pero no se saben cuáles.

Según pudo saber A24.com, el entorno del Presidente considera que llegará al día de las elecciones con al menos la mitad de la población nacional vacunada y que la épica del plan de vacunación se sobrepondrá a los ataques de la oposición. La postergación de las PASO al 14 de septiembre y las generales al 12 de noviembre buscaba el objetivo de facilitar la vacunación antes de ir a votar.

Pero el Instituto Patria pulsea ahora para que los fuertes ingresos por las retenciones, aumento de los precios de los commodities y el impuesto a la riqueza se repartan entre la gente.

De esto hablaron durante su “cumbre” el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof. El Pacto Guzmán-Kicillof consistió en que Hacienda enviará más recursos a la provincia que define la suerte de las elecciones y así se aplaca el largo enfrentamiento por visiones diferentes sobre la economía. En contrapartida, el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, descartó nuevamente la restitución del IFE y dijo que sólo se distribuirá el Repro y la Tarjeta Alimentar para socorrer a los damnificados por la caída de actividad por el Covid. Pero se esperan otras medidas.

La mirada de Kicillof

En línea con la vicepresidenta Cristina Kirchner, con La Cámpora y el Instituto Patria, Kicillof sostiene una visión distribucionista de los ingresos excedentes de los últimos meses. En cambio, por las necesidades externas, y la renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con el Club de Paris, Guzmán defiende un fiscalismo moderado para contener el gasto y bajar la emisión monetaria para contener la inflación. Kicillof quiere compensar la suba de precios con suba de ingresos. Guzmán quiere bajar la inflación con menor gasto. Habrá un acuerdo.

“Habrá medidas pro-bolsillo, pero no se sabe cuáles todavía”, confiaron a A24.com en la Casa Rosada funcionarios de directa relación con Guzmán. La reunión del Ministerio de Hacienda fue una derivación de “la mesa de Axel Kicillof” que se reúne los lunes en La Plata para planificar la estrategia electoral. En esa mesa presidida por Kicillof se sientan el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; el jefe del bloque del Frente de Todos, Máximo Kirchner; los ministros del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, de Vivienda, Jorge Ferraresi, y de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, además del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza. Es un ámbito de fuerte tendencia kirchnerista.

“El Gobierno considera que en poco tiempo empieza a bajar la conflictividad por la pandemia y empieza a desaparecer de la agenda por los niveles de vacunación. Disminuirán los casos como en el resto del mundo. La épica de la vacunación será el mensaje para dar por resuelta la pandemia. Pero el kirchnerismo duro dice que la gente va a pensar con el bolsillo, por lo tanto, hay que mejorar las condiciones de ingresos”, señalan en Balcarce 50. Ese es el eje del nuevo conflicto dentro del Frente de Todos.

El debate por Pfizer 

Por ese alivio que sobrevuela en el Gobierno por la vacunación, en la Casa Rosada aseguran que el tema Pfizer es un caso superado. Atrás quedó el enojo del miércoles de la ministra de Salud, Carla Vizzotti. El presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, Pablo Yedlin, desestimó el miércoles último la propuesta de Juntos por el Cambio de eliminar la palabra “negligencia” de la ley de vacunación, que provocó el rechazo del laboratorio para firmar el contrato con la Argentina.

“Nosotros le propusimos el 22 de marzo y el miércoles modificar esa palabra: se lo propusieron a Yedlin formalmente en el chat de la Comisión de Salud y dijo q no ve problemas en la ley”, señaló un diputado de la oposición. ¿Entonces por qué no se acordó con Pfizer si no hay problemas en la ley? “Hay que preguntarle a Yedlin. Por ahí así le garantiza comprar a su amigo Hugo Sigman”, señaló esa fuente opositora en línea con las denuncias de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, que desataron el escándalo. Sigman es el dueño del laboratorio MabXience que elabora el componente de la vacuna AstraZeneca para ser envasado en México. La oposición sostiene que el Gobierno desestimó a Pfizer para favorecer en su momento a AstraZeneca y a la vacuna rusa Suptnik V.

“En estas horas hay cierto entusiasmo por el tema de la vacuna y cierto alivio económico con la prórroga del vencimiento con el Club de Paris y las negociaciones con el FMI, que avanzan, aunque no se comuniquen los detalles. Dicen que darían un colchón de aire y cierto alivio. Consideran que lo de Pfizer es microclima político, que no le importa a la gente, porque están vacunando mucho”, señaló un funcionario del albertismo puro.

El Gobierno celebra la aprobación de Rusia para fabricar en el país la vacuna Sputnik en el laboratorio Richmond, la aceleración de la llegada de AstraZeneca y el anuncio de Estados Unidos ayer de que la Argentina recibirá parte de los 6 millones de vacunas que se enviarán a los países de América latina. Al menos, podrían exhibir que los gestos en contra de Israel y a favor de Venezuela no impidieron la llegada de más dosis de Washington a la Argentina.

Hasta ahora, Argentina suma 18.450.150 dosis. Llegaron esta semana 2.966.750 vacunas: 2.148.600 dosis de AstraZeneca y 818.150 dosis 1 de Sputnik V. El laboratorio Richmond produciría 2 millones de Sputnik en junio, 3 millones en julio y 4 millones en agosto. Además, avanza el contrato por 6 millones de Sinopharm, de China, y se regularizarán vuelos semanales de México con dosis de AstraZeneca. Por eso, la Casa Rosada espera tener vacunada a la mitad de la población al momento de votar en las PASO.

Hasta hoy lleva vacunadas 10.326.816 personas, el 22% de la población, con la primera dosis, 2.948.786 con la segunda dosis, 6,4%, y distribuyeron en todo el país 17.322.690 vacunas. Entre las dosis que llegaron y los vacunados, quedarían hoy 5.174.548 inyecciones por colocar. A razón de 250 mil aplicaciones diarias, se tardarían 20 días en hacerlo, mientras sigan llegando.

Pero los números del Covid no ceden. La obsesión del Presidente es llegar con la vacunación encaminada a las PASO. También la “mesa de Kicillof” planifica la campaña.

El aumento reciente de los ingresos producirá un hecho inusual en la economía: se reducirá el déficit fiscal sin bajar el gasto público, sino por el aumento de los ingresos. Estiman que el déficit previsto en el presupuesto, de 4,5%, podría quedar en 3% sin reducir un solo peso en el gasto. “Por eso, existe margen para aumentar el gasto con medidas para expandir la economía y poder asegurar las elecciones. ¿De qué sirve cumplir a rajatabla con los organismos si luego perdemos las elecciones y se complica la gestión del Gobierno?”, dicen en el Patria.

Esa será la pelea, ahora con el diálogo restablecido, entre Guzmán y Kicillof.

Mariano Obarrio

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