Miércoles, 04 Agosto 2021 08:55

Chocar en el garaje - Por Sergio Crivelli

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La interna opositora derivó en un escándalo por mala praxis de candidaturas. Podría decirse que Juntos por el Cambio se convirtió sin etapas intermedios en un Frente de Todos contra Todos. Las acusaciones, sospechas y agravios entre aliados debilitaron su imagen y permitieron al kirchnerismo desviar la atención de la crisis. Lo que más detestan los votantes: peleas entre políticos.

Si bien todo conflicto necesita dos actores, no todos tienen la misma responsabilidad. En este caso la principal es de Horacio Rodríguez Larreta, dueño del mayor presupuesto para hacer política de la coalición, "líder" opositor según los medios y primer anotado en la carrera presidencial.

En su debut como armador cometió errores elementales; eligió mal los socios, la estrategia y la oportunidad para arrancar con su candidatura presidencial. Como el célebre aprendiz de brujo del poema de Goethe puso en marcha un proceso que no pudo controlar. Cuando sus aliados ya se habían trenzado llamó en su auxilio a Patricia Bullrich para que presentara un código de convivencia que parecía un manual para uso de boyscouts. Patético. En un acto de sensatez colectiva la idea fue descartada.

ERRONEA SELECCION

La errónea selección de socios fue lo más perjudicial. Mandaba fotos nupciales desde la casa de Elisa Carrió con Vidal y Santilli, pero fueron las acusaciones de Carrió contra Facundo Manes las que más regocijo generaron en la Casa Rosada. En su autoasignado rol de guardia moral de la política criolla Carrió asestó un golpe a la credibilidad de Manes que daña a toda la boleta de "Juntos" en Buenos Aires.

Más allá que Manes con su discurso de autoayuda sea un candidato improvisado y endeble, la embestida de Carrió lo empeoró. Innecesario recordar que la inventora de la Coalición Cívica ha creado y destruido sellos partidarios cuando ya no le servían. Juega siempre para deportivo Carrió y es una aliada incontrolable.

Pero el verdadero origen de la pelea con los radicales fue la otra socia de Rodríguez Larreta: María Eugenia Vidal. Dispuso su traslado a la ciudad de Buenos Aires para bloquear a Martín Lousteau y mudó a Diego Santilli a la provincia, enroque que generó un pandemónium. Vidal no parece la mejor candidata en CABA y Santilli se enfrenta a todo el aparato de la UCR en la provincia.

Esta crisis de la oposición es también producto de la falta de un liderazgo ordenador. Rodríguez Larreta se apresuró a defenestrar a Mauricio Macri que sí podía armar las listas con un mínimo conflicto, porque tiene lo necesario para la tarea: votos propios. En su peor momento el ex presidente mostró que lo apoya el 41% del electorado. Por eso los radicales no lo enfrentaron. A Rodríguez Larreta, en cambio, lo maltrataron.

Además, al alcalde porteño le falló el sentido de la oportunidad: la embestida contra Macri era después de las elecciones, no antes. Dividió al PRO y los radicales se le animaron. En pocas palabras, antes de sacar a la calle el auto con el que piensa correr la carrera presidencial lo chocó en el garaje.

Sergio Crivelli  
Twitter: @CrivelliSergio

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