Viernes, 10 Septiembre 2021 08:17

El fantasma del empate y derrota en noviembre - Por Fernando González

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Varias encuestas registran un declive oficialista desde la foto de Olivos. Y temen al voto útil en la elección general.

Un fantasma recorre el ánimo del peronismo. Y es la posibilidad de un resultado en las PASO de este domingo que se pueda leer como una derrota. La hipótesis que atemoriza al Gobierno y al Frente de Todos es que, en la provincia de Buenos Aires, la ventaja respecto de Juntos por el Cambio sea menor a cinco puntos. “Si sacamos menos diferencia y nos acercamos a un empate, perdemos en noviembre”, es la sentencia que hace uno de los funcionarios con mayor experiencia en procesos electorales. Es otro de los que no logra relajarse.

La tendencia negativa se aceleró cuando se difundieron las fotos y los videos de la fiesta de cumpleaños de Fabiola Yáñez, con Alberto Fernández y una decena de amigos en la Quinta de Olivos. La ausencia de protocolos y el aislamiento estricto al que estaban sometidos el resto de los argentinos comenzó a impactar en los sondeos hace un par de semanas. Hasta entonces, las encuestas le otorgaban ventajas de entre ocho y doce puntos a los candidatos oficialistas.

El promedio de las encuestas que encargó el Instituto Patria le da ahora 5% de ventaja al Frente de Todos. Un gran sondeo que hace un intendente del sur del Gran Buenos Aires se ubica en un prudente 4%. Y otras dos mediciones, una encargada por el kirchnerismo y otra por Horacio Rodríguez Larreta, ubican ese guarismo en el 3%. Por las dudas, todos prefieren consultar por las coaliciones y no por los candidatos. Es que la ventaja se amplía cuando se mide a la marca Frente de Todos, pero se comprime cuando se mide a Victoria Tolosa Paz y a Daniel Gollán. Caprichos de la estadística, como solía descalificar a la democracia Jorge Luis Borges.

Si el domingo se confirmara ese fenómeno de una elección reñida en la provincia de Buenos Aires, cobraría relevancia la amenaza de un posible resultado adverso en las legislativas de noviembre. Es que, como sucedió con Mauricio Macri en 2015 y 2019, el voto útil que viene de los terceros candidatos se suma habitualmente a la oposición y no al oficialismo. En 2017, el senador Esteban Bullrich perdió por medio punto en las PASO frente a Cristina Kirchner. Pero en la general resultó ganador sobrepasándola por un claro 4%.

Los encuestadores están evaluando donde se registra la pérdida del voto que consolidó la gran victoria del Frente de Todos en 2019. La caída se advierte en el voto moderado que se inclinó por el Presidente, y que históricamente recogía Sergio Massa. La imagen negativa de estos dos dirigentes ha crecido mucho y se encuentra hoy en niveles parecidos a los de la imagen de Cristina, Máximo Kirchner y de Axel Kicillof, por encima del 70%.

¿Quién recoge entonces esos votos desencantados con el Gobierno? Con algunos de esas voluntades se quedan los cambiemitas Diego Santilli y Facundo Manes, pero otros se van con Florencio Randazzo o hacia los candidatos de izquierda. Las encuestas cualitativas que encargó el oficialismo señalan que, en el Gran Buenos Aires, persiste un mal recuerdo de los últimos meses de Macri. Por eso, la publicidad de campaña y casi toda la parafernalia discursiva de funcionarios y candidatos se centra exclusivamente en criticar al ex presidente.

La expectativa del Gobierno es que esa estrategia de los últimos días vuelva a estirar la ventaja que parecía indescontable hace apenas un mes. La otra sensación a la que se aferran es a que se repita la hecatombe de pronósticos de hace dos años. En los días previos a las PASO de 2019, la mayoría de las encuestas señalaban que Macri crecía y reducía su desventaja frente a Alberto Fernández. Pero de las urnas solo surgió el triunfo impactante del Frente de Todos.

Claro que, en aquel momento, la inflación, el desempleo y los millones de pobres se cargaban a la cuenta de Macri. Esta vez, el derrumbe de la economía es responsabilidad de Alberto y del kirchnerismo. Y a eso hay que sumarle el jolgorio de la fiesta en Olivos, un flash que iluminó el drama de una sociedad que sufría el Covid y que se moría en soledad.

Fernando González

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