Lunes, 31 Enero 2022 08:36

Deuda con el FMI: Fernández frenó a centímetros de la pared - Por Sergio Crivelli

Escrito por

El presidente llegó a un entendimiento provisorio con el Fondo. Evitó la cesación de pagos en medio de la presión del mercado y de CFK. ¿La auditoría externa significa el fin del ciclo K? 

Los voceros de Cristina Kirchner le aconsejaban públicamente no pagar el vencimiento con el FMI del viernes pasado, pero ese día Alberto Fernández anunció un entendimiento para evitar la cesación de pagos. Eludió la palabra ajuste, pero se comprometió a aplicar un torniquete fiscal y monetario. 

La “rebelión” del presidente cierra para ambas partes: el gobierno reduce el déficit y la emisión y el Fondo le permite no pagar los vencimientos que tiene en lo que le resta de mandato. Le pasará el “muerto” al siguiente. Hará lo mismo de lo que acusa a Macri, pero esta vez en nombre de la soberanía popular.

Martín Guzmán demoró dos años en aplicar el remedio ortodoxo, pero la realidad es terca; no hay sarasa que la resista. Finalmente, los sueños húmedos de romper con el organismo se evaporaron. Hacer lo contrario hubiera empujado al país a un proceso de consecuencias imprevisibles.

Para evaluar el sapo que debe tragarse el kirchnerismo baste señalar que la decisión Fernández coincidió con un llamado a la responsabilidad que le hizo pocos días antes Ricardo López Murphy. También que fue elogiada por el “establishment”, la Am Cham y Juntos por el Cambio. La reacción de los mercados fue positiva como cuando el populismo pierde las elecciones.

Lo que no quedó en cambio claro es la reacción final del principal sostén político del presidente: la vice. La obligación de reducir déficit y emisión y permitir que el Fondo verifique trimestralmente los números representa un giro de 180° respecto de lo hecho desde 2003 por el kirchnerismo. Néstor pagó al contado y por anticipado la deuda con el FMI para eliminar esa tutela. No quería que le revisara las cuentas un poder que no controlaba.

No fue una decisión menor. La destrucción de las estadísticas públicas, por ejemplo, hubiera resultado más compleja bajo la fiscalización del fondo. En ese sentido, la decisión de Fernández podría cerrar un ciclo ruinoso de gasto público expansivo, emisión sin freno, voracidad impositiva y contracción de la actividad privada. Todo esto, claro está, si cumple lo pactado.

Pero que finalmente lo haga ya no depende de su voluntad, sino de la del Congreso, territorio de Cristina Kirchner. Su decisión pone la pelota en el campo contrario. A partir de ahora serán tanto la oposición interna como la institucional las que deberán fijar posición.

Para la Casa Rosada el entendimiento trajo alivio y dudas. Alivio, porque la ruptura con el organismo hubiera significado un golpe a la gobernabilidad (ver VISTO Y OÍDO). Las dudas, en tanto, eran de dos tipos. En materia económica, las recetas “gradualistas” han fracasado históricamente para frenar escaladas inflacionarias y cambiarias. Pero Fernández no tenía mucho para elegir. Perdió hace rato la musculatura política para intentar una estrategia de shock.

En materia política, la incógnita está en la magnitud del costo electoral. En primer lugar, el generado por el eventual aumento de las tarifas de energía. En ese terreno se ignora la reacción final de la vice, así como también la del propio Fernández si se encuentra con un repudio generalizado. No sería la primera vez que el presidente da un paso para adelante y dos para atrás.

Al margen de sus inacabables vacilaciones el acercamiento con el FMI tiene un saldo positivo para él: lo sacó de la parálisis en que se encontraba por el error de nombrar a Guzmán ministro de economía sólo por sus antecedentes académicos. Dos años de “sarasa” para terminar aceptando en un momento de extrema debilidad la “receta” tradicional. Dos años perdidos, reservas agotadas y una incertidumbre funesta para la reactivación prometida, pero que nunca se produjo.

En el otro lado del tablero la jugada de Fernández obligó a la oposición a bajar el perfil. Juntos por el Cambio apoyó su reacción, aunque supeditó una opinión definitiva al avance del acuerdo.

El arreglo del gobierno con el Fondo significó una mejora en la situación dentro del campo opositor de Horacio Rodríguez Larreta y de la dirigencia menos confrontativa. El discurso con arrebatos de radicalización de Fernández para congraciarse con la vice había obligado al jefe de gobierno porteño a criticarlo públicamente y había, además, fortalecido a los “halcones”.

La nueva situación también alivia a los “dialoguistas” que tienen una relación fluida con Fernández y Sergio Massa.

En suma, por una carambola de la Historia el peronista Alberto Fernández se compromete a realizar un ajuste que el ortodoxo Mauricio Macri había prometido, pero no hizo. Así Macri podría conseguir cumplir con sus promesas de cambio por un camino inesperado: con la reintroducción en la política nativa al FMI, un jugador que condiciona la continuidad del proyecto populista instalado en 2019.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…