Martes, 19 Abril 2022 09:54

Un anuncio del Presidente para bancar a Martín Guzmán y un mensaje al kirchnerismo - Por Federico Mayol

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Alberto Fernández está decidido a sostener al ministro de Economía. Postales del salón blanco. 

Otra vez el salón blanco. Hacía rato que Alberto Fernández no encabezaba un anuncio de ese tenor en esa sala reservada en los últimos tiempos solo para eventos protocolares o diplomáticos, como la declaración conjunta del mediodía junto a su colega de Ecuador, Guillermo Lasso. 

Con una convocatoria de urgencia que apenas llegó a colmar menos de la mitad del salón -había menos de cincuenta asistentes-, y con Martín Guzmán antes de volar a Washington sentado a su lado -toda una señal en medio de la interna feroz que tiene al ministro como el principal apuntado-, el Presidente anunció a última hora de este lunes un paquete de medidas.

Está destinado a paliar el fenomenal aumento de precios que golpea a los sectores más vulnerables -un universo de más de 10 millones de beneficiarios-, una puesta en escena ideada además para empoderar a los funcionarios de su riñón frente a la embestida del núcleo duro del kirchnerismo.

"Es una medida que descomprime mucho. El Presidente tiene que tomar decisiones y avanzar. Es la única forma, pasito a pasito, frente al quilombo interno que tenes", resaltó a Clarín, entrada la noche, un ministro de los más leales de Fernández que participó del anuncio. Y agregó, en clave de interna: "¿Nos van a cuestionar esto? Si es casi un IFE!".

El fin de semana, y desde que el Presidente se internó en el sanatorio Otamendi junto a su pareja por el nacimiento de su segundo hijo, se sucedieron una catarata de trascendidos en torno a la posibilidad -"Esta vez sí", aseguraba parte de su entorno- de avanzar en un cambio de gabinete y dar, por fin, una señal de autoridad ante los reproches, cada vez más airados, de Cristina Kirchner y La Cámpora.

El propio Fernández se había encargado de ventilar esa advertencia que empezó a perder fuerza entre el sábado y el domingo: el anuncio junto a Guzmán de una medida calcada al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), que el kirchnerismo más ortodoxo defendió con vehemencia durante la pandemia, fue la respuesta más contundente que el jefe de Estado encontró para surfear por unas semanas la crisis y tratar de acallar, por unos días, las críticas internas.

"Hay que hacerse cargo de los quilombos: Alberto tiene la decisión de avanzar", subrayó un funcionario albertista.

Con Guzmán al lado, Juan Zabaleta en primera fila, encargado además de defender después los anuncios frente a la prensa acreditada -"Juanchi" lo llamó, por su apodo-; en compañía de Claudio Moroni -otro de los apuntados por el kirchnerismo- y Fernanda Raverta, la Casa Rosada buscó sin embargo que todos los sectores del Frente de Todos estuvieran representados en el salón blanco.

Desde Luana Volnovich y Raverta por La Cámpora, hasta Emilio Pérsico y Fernando "Chino" Navarro por los movimientos sociales más alineados al Gobierno. Gobernadores como Axel Kicillof y Jorge "Coqui" Capitanich -muy críticos del programa económico implementado por Guzmán- y Gustavo Melella, el sindicalista Pablo Moyano y Daniel Funes de Rioja, presidente de la UIA. Los ministros, secretarios y legisladores más cercanos, como Santiago Cafiero, Carla Vizzotti, Julio Vitobello, Vilma Ibarra, Gabriela Cerruti y Victoria Tolosa Paz, y Eduardo "Wado" de Pedro. Y Sergio Massa y Juan Manzur, que se fueron del salón junto al jefe de Estado.

Varios de ellos, según la transmisión oficial, aplaudieron, pero con gesto adusto. Es que la situación de fragilidad interna atraviesa de punta a punta cualquier escenario público de la coalición de gobierno.

"¿Alcanza esto?", preguntó este diario a Capitanich, que dejaba apurado el salón, en el primer piso de Casa Rosada. "Hay que seguir trabajando, desde las provincias podemos ayudar", respondió el gobernador. En la última reunión en el CFI, hace casi veinte días, "Coqui" había amagado con presentarle al Presidente un plan anti inflacionario. Este lunes, apenas terminó el acto y mientras se repartían saludos de rigor, Fernández y el chaqueño hablaron a solas unos largos segundos.

El encuentro de gobernadores que estaba previsto por estas horas, de nuevo en el CFI, volvió a quedar en suspenso.

El Presidente, repiten sus colaboradores, no está dispuesto a ser él quien termine de dinamitar el vínculo con el núcleo duro K. Es decir, en sus planes no figura por el momento deshacerse de los funcionarios que se referencian en Cristina Kirchner y que no le responden. Pero sí pretende sostener a Guzmán, al costo que sea.

Este jueves incluso está previsto que el Presidente aterrice en Neuquén con la jefatura de YPF y los secretarios de Estado del área energético más críticos de su gestión, en especial Federico Basualdo. "Todo el gabinete de Energía que quería echar recibe el jueves al Presidente", se mofaban este lunes desde La Cámpora.

Es más: desde el kirchnerismo recibieron por estas horas como una reivindicación el informe técnico presentado por la Subsecretaría de Planeamiento Energético que encabeza Santiago López Osornio -del riñón de Guzmán- y que ratifica a la geolocalización como el método para avanzar en la segmentación tarifaria, similar a lo que presentó Basualdo en diciembre del año pasado.

"No descarto que en algún momento ejecute un cambio. Pero la decisión ahora es poner a todo el mundo a laburar. No es un dato menor", abundaba anoche un funcionario del Presidente. Un sincericidio brutal.

Federico Mayol

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