Miércoles, 27 Julio 2022 08:53

Descomposición del poder y venezualización por etapas - Por Sergio Crivelli

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No es por el Presidente, tampoco por la vice ni por Massa. No es por Batakis, ni por Guzmán. La crisis cambiaria mostró a todo el peronismo y a sus aliados piqueteros, empresarios o sindicales sin respuesta frente al agotamiento del `modelo' de las últimas dos décadas, surgido de la brutal devaluación duhaldista de 2002 y usufructuado por el kirchnerismo para mantenerse en el poder casi sin interrupción desde 2003. Un modelo populista basado en la captación del voto con prebendas a la clase media y al pobrerío que quebró al Estado y empobreció a la sociedad. 

Desde que Néstor Kirchner aplicó a nivel nacional la estrategia que le había permitido el control absoluto de Santa Cruz nadie se atrevió a cambiarla. Es como ir montado en un tigre; mejor no bajarse. 

Hay tres causas directas del estallido del dólar: la emisión, las magras reservas y el desorden político. El Presidente tiene un poder jibarizado por la Vice que a su vez se desentendió de su responsabilidad como miembro fundador de la coalición gobernante. La naturaleza de la crisis es política, porque las decisiones económicas deben ser dictadas por un poder indisputable como le dijeron los fondos de inversión ayer en Washington a Batakis. Mientras eso no ocurra la economía seguirá a la deriva. Ella aseguró que la respalda Cristina Kirchner y prometió ajuste al mismo tiempo, pero esa es una contradictio in terminis.

El actual esquema de poder es producto de una cerebración de la Vice. Camuflarse detrás de Alberto Fernández resultó eficaz para ganar las elecciones, pero disfuncional a la hora de gobernar: cuando Fernández colapsó, el gobierno se paralizó. Hay que bajar el gasto, reducir el déficit, blanquear la devaluación "de facto'' y reducir el peso del Estado, pero nadie se anima. Esperan que pase el invierno o tratan que los turistas aumenten las reservas del Central o mandan a la nueva ministra a los Estados Unidos para que se saque una foto con Kristalina cuando la foto que importa es con Cristina. En suma, juegan a ganar tiempo, no a salir de la crisis. Reparten todos los días espejitos de colores.

A diferencia de crisis anteriores no hay saqueos ni disturbios, porque los promotores de los desmanes están en sintonía con o cobran del gobierno. Los piqueteros, los punteros del conurbano, los grupos de choque del sindicalismo no atacan a gobiernos peronistas.

A pesar de que Fernández es parte del problema y no de la solución, tampoco hay conspiraciones. La dirigencia oficialista no presiona porque tendría que hacerse cargo de una situación terminal. Al poder lo quiere con recursos. Sin ellos le pasaría lo mismo que a Fernández, por eso espera que alguien se haga cargo del ajuste para que todo vuelva a la situación que Néstor Kirchner recibió después de que Duhalde metió los dedos en el enchufe triplicando de la noche a la mañana el valor del billete verde.

La vice está en la misma situación: no quiere que la crisis la arrase, por eso se mantiene en silencio. La consecuencia palpable de esta descomposición del poder es que el país marcha inercialmente hacia una venezuelización por etapas.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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