Miércoles, 03 Agosto 2022 00:24

Expuesta a todos los vientos - Por Sergio Crivelli

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Dos imágenes resumen el complejo presente de Cristina Kirchner. La del fiscal Diego Luciani enfervorizado acusándola de haber instalado una "extraordinaria matriz de corrupción" desde la Casa Rosada y la de ella con Sergio Massa, haciéndose cargo del último intento de enderezar una economía que naufraga. 

Ambas son señales de que su poder declina y de que su trayectoria terminará de mala manera, si no consigue capear las tormentas que convergen. Ambas son también signos de que el tiempo se le agota. La Justicia marchó a paso lento, pero su chance de eludirla fue esfumándose a medida que perdía votos desde aquel rutilante 54% de 2011, y la economía fue desmoronándose bajo el peso de un populismo imposible de financiar que destruyó la moneda. 

En diciembre de 2019 Cristina Kirchner amonestó al tribunal que la juzga. Con tono desafiante descalificó el proceso alegando que las acusaciones en su contra eran un ataque político, a pesar de las pruebas acumuladas. Estaba en las vísperas de volver al poder, pero su destino judicial que entonces parecía controlado se oscureció demasiado rápido. Fracasó el invento de una suerte de gobierno títere detrás del cual operar. En 2021 perdió las elecciones y sólo un milagro impedirá una nueva derrota el año que viene.

En ese marco hay que ubicar la causa puesta en marcha por Elisa Carrió y de la que se hizo cargo Luciani, un fiscal que según quienes conocen su carrera en los tribunales era políticamente "ultra K". Las mismas fuentes destacan su buena relación con dos procuradores, Esteban Righi y Alejandra Gils Carbó, que debieron renunciar a sus cargos. El primero por no proteger a Amado Boudou y la segunda, abandonada a su suerte por el kirchnerismo.

En los tribunales llamó la atención el énfasis de Luciani en la acusación. Aseguran que la mayoría de los fiscales "son de caucho", cumplen con su función y pasan a otra cosa, pero la importancia política del proceso está demostrando algo distinto: que a Cristina Kirchner antes de que la juzgue la Historia como ella pretende, la va a juzgar el mucho menos metafísico TOF 2 de Comodoro Py. Y la condena se dibuja en el horizonte.

Otro dato elocuente fue la repercusión dentro del oficialismo de las acusaciones. Los que salieron por las redes a defender a la vice son de su entorno o tienen peso político nulo.

En este difícil trance judicial obra como agravante el deterioro de la economía. Silvina Batakis duró menos de un mes como ministra y ahora prueba a Sergio Massa, un viejo enemigo, para frenar la crisis. Lo primero que hizo Massa fue pedir prórroga para presentar su plan. Acto seguido anunció una gira por el exterior para pedir lo mismo que su antecesora: paciencia y dólares.

A Massa y Batakis los marca, sin embargo, una diferencia. El primero consiguió la foto con CFK que la segunda nunca obtuvo. No se sabe, sin embargo, si ese respaldo resultará positivo para el ajuste que viene. Es seguro, en cambio, que su fracaso la dejará expuesta a todos los vientos.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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