Miércoles, 21 Septiembre 2022 07:17

Macri, el optimista solitario - Por Sergio Crivelli

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Todas las encuestas, tanto oficialistas como opositoras, registran un humor social negativo, en particular respecto de la economía. Es récord la cantidad de argentinos que creen que la situación económica será igual o peor en el futuro. 

En contraste con ese estado de ánimo sombrío se destaca el optimismo de Mauricio Macri que detecta un porvenir brillante, porque ve al populismo en retirada. No sólo opina que el kirchnerismo tiene ideas equivocadas y obsoletas, sino también que sus horas están contadas y que como consecuencia de la amarga experiencia de los últimos años el grueso del electorado votará en su contra. Así, en 2023 apoyaría un profundo cambio de rumbo a favor de la libertad económica. 

¿De dónde saca semejante pronóstico? En las últimas horas trascendió su reencuentro con Jaime Durán Barba, quien lo había persuadido en 2015 de alertar a la sociedad sobre la catástrofe económica heredada para no alimentar la desconfianza de los agentes económicos. Hoy Durán Barba asesora a Horacio Rodríguez Larreta y dice que el alcalde porteño puede vencer a Macri en una interna. Más allá de sus intereses del momento no parece la persona más idónea para trazar estrategias políticas en circunstancias críticas.

El optimismo de Macri se funda en realidad en el ocaso de Cristina Kirchner. El talón de Aquiles de la Vice es la falta de credibilidad producto de una crisis que golpea principalmente a su electorado natural: el peronista. Los más pobres no le creen porque les va mal. Sólo le responden los fieles, un 25 por ciento de los votantes.

Los problemas de credibilidad de la Vice quedaron a la vista con su errática estrategia respecto del atentado. Nunca previó un ataque de esa naturaleza, por lo que al fallido gatillazo siguió un largo silencio de radio. Entretanto, intentó aprovechar el episodio acusando a la oposición y a los medios de instigadores. Pero cuando las primeras encuestas detectaron la incredulidad mayoritaria, volvió al discurso doliente y pacificador que incluyó la invitación a dialogar a Mauricio Macri.

Ese último giro fue otro aporte al escepticismo general y generó perplejidad no sólo en la oposición, sino también entre las propias filas adoctrinadas durante años acerca de que el expresidente es el demonio personificado.

La jugada revela cómo la Vice ve su futuro y no es precisamente con optimismo. Puso a Sergio Massa en Economía y aceptó apoyar el ajuste, pero la inflación no va a disminuir por más fotos que el ministro se saque en los Estados Unidos.

Massa podrá ganar algo de tiempo para llegar al cambio de gobierno, pero el estallido es un escenario que no se conjura con una recomposición del gabinete. Por eso Macri es optimista; porque ve el poder a la vuelta de la esquina, mientras su contraparte parece resignada a la derrota y deambula en medio de una adversidad que la supera largamente.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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