Miércoles, 23 Noviembre 2022 05:30

Liderazgo en reparación - Por Sergio Crivelli

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Ante la proximidad de las elecciones y la falta de nuevas figuras se puso en marcha en el peronismo la reparación y puesta en valor del desgastado liderazgo de Cristina Kirchner. 

Con ese objetivo el jueves la vice llenó de empleados públicos un estadio en La Plata para que le pidieran que sea candidata. Les recomendó esperar, aunque lo hizo en el festejo por el regreso de Perón a la Argentina en 1972, paso previo a su retorno a la Casa Rosada. 

El simbolismo fue tan obvio como falsa la comparación. En 1972 Perón estaba en el apogeo de su popularidad, hoy ella tiene 65% de imagen negativa. En 1972 había un régimen militar fracasado, hoy la que está en el poder y fracasó es ella, aunque se maquille de opositora.

En ese reino del revés en que viven Cristina Kirchner y su prole política todo es posible. Por ejemplo, que la vicepresidenta en ejercicio de la Presidencia viaje al estadio en el helicóptero presidencial y, apenas pisa tierra, suelte un discurso opositor con la mayor naturalidad para regocijo de diputados, concejales, intendentes y gobernadores del oficialismo.

Su segunda actividad ese día consistió en reunirse en la burocracia del PJ y de La Cámpora para mostrar estructura, `músculo'. El epígrafe de la foto que se sacaron era obvio: a quien me desafíe a unas PASO no le va a ir bien. Un aviso para quien ose disputarle la `lapicera' con que se escriben las listas de candidatos.

No parece seguro, sin embargo, que el dispendio de cotillón militante alcance para apaciguar el malestar en el peronismo cuyo caciques y capitanejos se ve venir una derrota el año próximo. Es que ya pasaron por esta misma experiencia en 2019, le entregaron la lapicera y así les fue.

Hace tres años Cristina Kirchner no podía ser candidata porque el rechazo popular la condenaba a la derrota y armó una fórmula bizarra con un prestanombre en la mayor posición de poder, lo que derivó en el loteo del gabinete y la parálisis de la gestión cuando era imprescindible y urgente encarar la crisis. Por no pagar el costo político del ajuste su elegido, Alberto Fernández, instaló el `modelo' del vamos viendo y agravó la situación dramáticamente.

Para 2023 la candidatura presidencial de Cristina Kirchner es menos viable que en 2019; lo lógico es por lo tanto que busque otro prestanombre, aunque se rompa la coalición oficialista. Porque lo que necesita son fueros y la que se los garantiza es la provincia de Buenos Aires. Su única opción razonable consiste en abroquelarse en el conurbano e intentar el control de una parte del Congreso desde una banca.

Pero aun si consigue armar ese complejo rompecabezas, siempre le sobrará una pieza: Sergio Massa. Le da su apoyo, pero si tiene éxito, el ministro será un peligro para ella y, si le va mal, la arrastrará en su fracaso.

Este callejón sin salida es producto del caos que Cristina Kirchner introdujo en la cadena de mandos por debilidad política, por la pérdida de liderazgo real. En estos casos no hay remodelación que valga; ni actos con militantes profesionales saltando en las tribunas; la única salida para mantener el poder es encontrar un líder nuevo.

Sergio Crivelli 
Twitter: @CrivelliSergio

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