Domingo, 27 Noviembre 2022 05:45

Massa, en fuga hacia adelante - Por Roberto García

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Destaca Sergio Massa como un ilusionista criado en la escuela de Merlín, defensor del castillo de Camelot, dueño de la espada Excalibur y en busca del Santo Grial, un cáliz de oro que le resuelva todas las penas.

Sin embargo, sus habilidades remiten a un mago más moderno e intrépido: Houdini, el “rey de los escapes”. Así vive el ministro de Economía, en fuga hacia adelante, proponiendo logros extraordinarios, sobrenaturales, de la desaparición inflacionaria a la mitad en marzo venidero o a la aparición repentina de fondos, para cubrir y rebalsar de reservas al exangüe Banco Central. En su tarea de nigromante recurre a diversos trucos, algunos los consideran manotazos de ahogado, otros los ubican en una fábrica de humo. Veamos parte de las ingeniosas artimañas: 

Cambiar plazos fijos por un bono. Lo más novedoso que se viene será una apelación a los gobernadores, en particular a quienes disponen de depósitos en sus bancos con dos o tres nóminas salariales de reserva. Entre otras, entran Córdoba, San Juan, Neuquén, Santa Fe, Santiago del Estero, distritos con superávit y alejados de la penosa crisis de la Nación. Se les reclama desde Economía una colaboración: ceder esos ahorros por noventa días, los que luego serán compensados con un ventajoso título. No se sabe si, por razones de federalismo, el pedido recurre solo a la buena voluntad de los gobernadores. O se trata de una imposición.

También la medida podría extenderse a intendencias con superávits fiscales, tipo La Matanza, orgullosas de exhibir abundantes plazos fijos. Ya Massa había advertido que era injusta la existencia de territorios en los cuales se dormía con comodidad, mientras otros estaban atravesados por el insomnio económico. Aunque, si se trata de Justicia, la medida lastima a quienes han tenido buena conducta en relación con aquellos que administraron mal sus recursos. Esta medida de Massa, a pesar de que en el escenario se muestra con galera, smoking y ayudante, parece arrancada de un cuadro de desesperación. Obvio intento para no devaluar y temor de las provincias al perder ese fondeo que, hasta ahora, los resguardaba de una eventual caída en la recaudación. También se preocupan por lo que sospechan será un nuevo roll over después de los noventa días. Falta aún atender la inquietud en los mercados: pueden atemorizarse por una expansión de ese tipo de decisiones a otros rubros.

Black friday para exportadores. Se reitera lo que Massa hace poco dijo que no iba a repetir: el dólar soja. Otra necesidad urgente lo obliga a una nueva pérdida cambiaria, pagar 230 por divisas que luego vende a 165. Con un agravante: parece que la anterior pérdida aún no se registró en los números oficiales del déficit, se integran a la pelota de la emisión. Otra mancha para un Banco Central cuyo titular, Miguel Pesce, vuelve a ser jaqueado por indolencias en su mesa de dinero y la falta de explicación para que partieran 7 mil millones de dólares por la puerta de servicio de la institución. El dólar-soja, para el cristinismo, resulta otra picazón afrentosa, masticar un fruto amargo en beneficio de un sector que consideran su mayor enemigo. Pero la vice cierra la boca por este favor, se resigna por miedo a la hecatombe. Massa ya le dijo a Cristina: “Ustedes me contrataron para salir del descenso, no pretendan ahora que los saque campeones”. Algo desbordado, tratando de sacar plata de cualquier lado, al prestidigitador le toca hacer magia frente a los que se ufanaban del éxito de su gobierno con el eslogan: “No fue magia”.

Nuevo blanqueo. Con la asistencia formal del embajador Stanley, la Argentina finalmente hará operativo un convenio ya firmado para conocer las cuentas de “personas humanas” en EE.UU. –y que no se aplicaba por desconfianza en el gobierno argentino (recordar infidencias y espías en la AFIP, falta de encriptados, etc.). Massa sostiene que también habrá información de sociedades y fideicomisos secretos, corazón gigante de la evasión. Pero está en duda esa afirmación. Aguarda Economía una lluvia de dólares, aunque la meteorología no dice si puede ser un chubasco, temporal o mínima garúa. Este acuerdo lo destrabó el ministro con la influyente Janet Yellen, secretaria del Tesoro, aunque restan incógnitas. Por ejemplo, complejo saber si se podrá abrir la plaza de Delaware, quizás uno de los paraísos fiscales más inexpugnables (quizás junto al de la isla de Man): rige el federalismo en los Estados Unidos, difícil que Delaware determine perder el secreto que alimenta su distrito, por más que lo requiera Washington.

De acuerdo a lo que se conoce, hasta que se instrumente una nueva ley de blanqueo, quienes más podrían dañarse por el descubrimiento de las cuentas negras son todos aquellos que regularizaron en parte sus posiciones. Es decir, quienes blanquearon inmuebles, pero no cuentas, por ejemplo. Si se delata la anomalía, ahora se anularía todo y deberían pagar multas cuantiosas. Mientras se elabora una nueva norma (¿se facilitará la declaración de quienes no pudieron hacerlo antes, funcionarios, legisladores, sindicalistas?) y ante el susto que promueven los archivos bancarios instalados en EE.UU., abogados con especialización se harán millonarios.

Nadie sabe el ingreso real que podrá producir esta localización hasta ahora impulsada curiosamente por un álter ego de Massa, el titular de Aduanas y especialista impositivo, Guillermo Michel, más que por el responsable de la AFIP, Carlos Castagnetto, quien viene de la seguridad social y amistad con Alicia Kirchner. Típico de Cristina: se negó a compartir con Massa esa administración, después dicen que no hay loteo ni “cajas” en el gobierno. Hubo quien pensó en que esta mirada sobre el anterior blanqueo podía afectar la exteriorización del hermano de Mauricio Macri, quien fue habilitado para regularizar una fortuna por medio de un decreto. Sin embargo, no lo alcanzaría la nueva medida; si procedió o no correctamente lo dictará la Corte Suprema, que hoy tiene el expediente.

A su vez, unos empresarios se inquietan por el disloque financiero de esta normalización futura, y otros parecen entusiasmarse: hay quienes le recomendaron al mago un nuevo blanqueo para poder participar en la licitación o compra de activos que hoy se encuentran a bajo precio y no disponen de la transparencia necesaria para esos emprendimientos. Massa no será el escapista Houdini, pero sabe que en la magia actual los buenos trucos se compran.

Roberto García

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