Esta dinámica es impulsada por el uso recurrente de adelantos de sueldo, microcréditos y asistencia crediticia en múltiples entidades para financiar gastos corrientes ante la pérdida de poder adquisitivo.
Históricamente considerados de bajo riesgo, estos segmentos hoy muestran niveles de irregularidad que triplican sus promedios históricos.
La consultora 1816 identifica los niveles más críticos en el financiamiento digital, con una mora promedio del 27%. En este ecosistema, Mercado Libre enfrenta una irregularidad récord del 13,6%, con saldos impagos que llegaron a los $277.850 millones.
Por su parte La consultora 1816 identifica los niveles más críticos en el financiamiento digital, con una mora promedio del 27%. En este ecosistema, Mercado Libre enfrenta una irregularidad récord del 13,6%, con saldos impagos que llegaron a los $277.850 millones. Por su parte, Uala presenta indicadores de riesgo extremo, con una morosidad bruta del 43% en su segmento bancario (Uilo) y del 63% en su negocio no financiero.
Este panorama complica el futuro endeudamiento de manera estructural. La saturación de la capacidad de pago de los empleados públicos y las PyMEs actúa como un freno de mano para la actividad económica: al no poder acceder a nuevo crédito y destinar todo su ingreso a cancelar intereses de deudas pasadas, se anula el consumo masivo y la inversión productiva.
La "tormenta perfecta" señalada por 1816, que combina reservas netas negativas en USD 14.100 millones y una alta concentración de vencimientos, sugiere que la restricción crediticia se profundizará, afectando aún más la cadena de pagos, de riesgo extremo, con una morosidad bruta del 43% en su segmento bancario (Uilo) y del 63% en su negocio no financiero.
Este panorama complica el futuro endeudamiento de manera estructural. La saturación de la capacidad de pago de los empleados públicos y las PyMEs actúa como un freno de mano para la actividad económica: al no poder acceder a nuevo crédito y destinar todo su ingreso a cancelar intereses de deudas pasadas, se anula el consumo masivo y la inversión productiva.
La restricción crediticia se profundizará, afectando aún más la cadena de pagos.


