¿Cuándo arranca el Mundial? La pregunta, publicada en letras mayúsculas en redes sociales, apareció como una ironía de Daniel Parisini, el Gordo Dan, en la madrugada del jueves pasado. Eran casi las 2 am y se desarrollaba lo que los especialistas denominan “una noche tuitera”.
Seis horas antes, Patricia Bullrich había decidido romper la omertá en La Libertad Avanza para la defensa unificada -aunque silenciosa- de Manuel Adorni. Un rato después de esas declaraciones, casi como una reacción desesperada, el propio Javier Milei salió por teléfono en otra señal de noticias. Fue para fingir coordinación en su equipo y ratificar su respaldo al Jefe de Gabinete. Su humor no parecía el mejor, desde ya.
Para coronar la jornada, la presidenta de la comisión de juicio político en la Cámara de Diputados posteó una foto erótica de su archivo personal. Era una respuesta más de Lilia Lemoine en la interminable guerra subterránea entre militantes mileístas y activistas digitales de distintos espacios internos. Definitivamente fue uno de esos días en los que nada marchó acorde a ningún plan.
La entrevista de Bullrich con Eduardo Feinmann, en la que la senadora pidió una explicación “contundente e inmediata” de la situación patrimonial del vocero, despertó amores y odios en el ecosistema libertario. “A varios los echaron por mucho menos”, expresaba en caliente un karinista que acusa a Patricia de jugar individualmente y no pensar en el equipo. Tampoco sería una novedad. Los que la halagan, en cambio, destacan su coraje pero advierten que sólo ella puede tomarse ese tipo de licencias porque “es la única que tiene votos propios”, dicen.
Más allá de la válida discusión sobre si los votos tienen dueño, Bullrich cuenta con demostradas habilidades para la política. Nadie puede negarlo. En 2023, Milei llegó a la presidencia con el 30% del electorado propio que lo acompañó desde las primarias y sumó más de seis millones de sufragios “prestados” en el balotaje. Cuando LLA logró unificar esas dos porciones de la sociedad, Patricia supo dar el salto. Rompió con el Pro, su último club, y completó la ficha de afiliación que le acercó Karina Milei, la única decisora de las decisiones políticas, según su hermano. Ahora, cuando identifica un crecimiento en el número de desencantados por las sospechas de corrupción, entre otras cosas, aprovecha para marcar una diferencia. Esta vez, hay que reconocer, le salió bien.
Las habituales paranoias del oficialismo aumentaron exponencialmente con la jugada de la ex ministra de Seguridad. Nadie en el Gobierno es ajeno a los trascendidos que proponen el “Plan B” para 2027, si Milei no llega en su versión más fortalecida. Sectores del empresariado que sueñan con una “derecha racional” piensan en Bullrich como la alternativa para la continuidad de un programa económico aperturista y con ganadores consolidados. Son los mismos que, ante una caída pronunciada de la imagen presidencial según la amplia mayoría de las mediciones de opinión pública, no ocultan su rechazo hacia la personalidad disruptiva del economista despeinado. Javier puede haber sido el presidente posible, pero nunca será el candidato ideal del “círculo rojo”.
La temporada de revelaciones mediáticas y judiciales sobre los gastos desproporcionados de la familia Adorni-Angeletti arroja nuevos capítulos. Ya tuvimos por lo menos tres instancias en las que la Casa Rosada pretendía dejar atrás el tema, pero la mala praxis comunicacional siempre los dejó en offside. El Jefe de Gabinete le había avisado a los hermanos Milei que la testimonial de su contratista podía disparar otra mala noticia. Lo sabía porque intentó convencer al administrador de la obra de diez meses en la casa de Indio Cuá de alinearse detrás de la estrategia de su defensa, a cargo del abogado Matías Ledesma. Es público y notorio que aquel intento no fue exitoso.
De todas formas, ese burdo acercamiento con Matías Tabar a través de mensajes, audios de borrado instantáneo y llamadas de WhatsApp se parece muchísimo más a una obstrucción judicial que la respuesta que Adorni evitó dar en la lavada charla con Alejandro Fantino, a quien le vendió una falsa responsabilidad institucional que carece por completo de sustento real. A pesar de sus afirmaciones, Adorni sí puede hablar y defenderse, lo que pasa es que prefiere no hacerlo.
Mientras Milei le decía a Luis Majul y Esteban Trebucq que su Jefe de Gabinete presentaría la declaración jurada “en las próximas horas”, Adorni se agarraba la cabeza por los tiempos. Todavía no puede hacerlo y los motivos son diversos. En su entorno especulan con lo que se conoce periodísticamente y lo que tiene la Justicia respecto a sus erogaciones. Gran parte de lo que conocemos en materia de desembolsos no está integrado en lo que debería presentarse en una declaración jurada. Los casi 28 mil dólares de viajes, por ejemplo, engrosan la lista de gastos “en negro”. ¿Qué pasa con las erogaciones en blanco?
Hay otra pregunta que atraviesa a los propios ¿Es posible que el equipo contable que asesora a Adorni todavía no sepa cuánto es en detalle lo que tiene que justificar? Los más veteranos de la política libertaria creen que la enorme repercusión de la investigación le está ofreciendo un salvavidas judicial a Adorni. “Con cada nuevo pago que se descubre, se le suma a la cuentita que tiene que dibujar”, admite un viejo conocedor de este tipo de causas que, al mismo tiempo, asegura que se trata de “buenas noticias para Manuel”. Por supuesto, es alguien que prioriza la supervivencia ante los Tribunales por sobre la permanencia en la primera plana de la política. Con excepción de un puñado de fanáticos enceguecidos, nadie cree que Adorni tenga futuro electoral. Los Milei los sostienen, con bastante más insistencia de Javier que de Karina.
El periodista Sebastián Lacunza aportó a la conversación otro dato extremadamente llamativo para la matemática familiar de Adorni: según publicó en El Diario Ar, los gastos mensuales fijos del Jefe de Gabinete oscilaron entre los 15 y los 20 mil dólares, según los resúmenes más recientes, entre tarjetas de crédito, expensas, tarifas de servicios y cuotas de colegio de los hijos. No hay forma de respaldar esos montos con el sueldo congelado de menos de $3 millones de pesos que percibía hasta enero de 2026. El dibujo contable, a esta altura, no es sobre un papel, es sobre el aire.
Ahí va otra curiosidad del expediente. ¿Por qué Adorni y su esposa pagaron sus viajes en efectivo y una vez en el lugar, ya sea en Aruba o Nueva York, no usaban sus tarjetas bancarias? Hay una sospecha que podría explicar la anormalidad. Una teoría sostiene que Bettina Angeletti tenía también una VISA Lemon Card, tarjeta asociada con la cuenta de esa billetera virtual para operaciones con criptomonedas. La empresa respondió, el pasado 24 de abril, el oficio del fiscal Gerardo Pollicita que solicitaba la lista de los movimientos de flujos virtuales. En cuanto a comunicados públicos, Lemon confirmó el usuario de Adorni pero desmintió las infundadas acusaciones de Marcela Pagano, quien llegó a hablar de transferencias por 3 millones de dólares. Corresponde aclarar que nada de eso está en la Justicia.
Hasta ahora, la mayoría de los cuantiosos gastos que se conocen surgieron de declaraciones de testigos. En Comodoro Py son muchos los que plantean que no recuerdan una investigación tan sencilla -la palabra que utilizan es en realidad “boluda”- y con tan feroz aporte de los testigos. La escribana, los que le vendieron los pasajes, el que le hizo las refacciones, el encargado del edificio. Todos complicaron un poquito más a Adorni.
El juez a cargo de las travesuras de Adorni es Ariel Lijo. Tiene tres causas simultáneas: el enriquecimiento ilícito, las contrataciones a la consultora MasBe y el viaje a Punta del Este con Marcelo Grandío. Pero “el Gordo” instruye también en un expediente que cruza de vereda. Es un buen ejemplo que algunos usan para contraponer la corrupción berreta de los libertarios con la corrupción (supuestamente) sofisticada de sus antecesores. Se levantó el secreto de sumario de la causa de las SIRA y quedó expuesto un sistema con el que algunos financistas se hicieron millonarios durante el gobierno del Frente de Todos.
“¿A cuánto está el dólar, perro?”, se preguntaba Martín Migueles, sentimentalmente vinculado con Wanda Nara, mientras se daba la gran vida en Miami por su acceso privilegiado al mercado de cambios. Un negocio redondo y una lista de 47 imputados, sin rastros por ahora de funcionarios de primera línea, más allá de la participación de integrantes del Banco Central. Matías Tombolini, el ex Secretario de Comercio de Sergio Massa al que todos tienen en la mira, fue sobreseído por el juez Julián Ercolini en diciembre de 2023. El fiscal en esa denuncia de legisladores de la Coalición Cívica era Eduardo Taniano, toda una garantía en el caso Libra, el más complejo para los hermanos Milei. Lo que no sabemos todavía es para quién es la garantía.
Fuente: https://bardeo.news/politica/el-dibujo-de-adorni--en-el-aire--cuando--casi--nada-marcha-acorde-al-plan_a6a004dbef10b72b7d02e3987

